En la actualidad, no solo el mantener una buena salud física se está volviendo una prioridad para la sociedad. De hecho, también han surgido cada vez más movimientos que buscan desarrollar también el hábito de cuidar la salud mental.

Una de las prácticas más comunes que podemos mencionar es aquella que nos inculca la gratitud. Con ella, lo que se busca es crear un estado mental positivo que te permita apreciar lo que hay a tu alrededor y también a quienes están allí.

Esta muchas veces se ha ofrecido como una forma útil para dejar atrás trastornos psicológicos como la depresión o la ansiedad. Ahora, los científicos de la Universidad Estatal de Ohio se han dado a la tarea de averiguar qué tantas bases científicas puede tener esta afirmación.

La gratitud no ayuda a mejorar la depresión o la ansiedad

Después de hacer una revisión de los resultados de 27 estudios distintos que abordaban el tema, los investigadores no fueron capaces de encontrar una relación entre la disminución de la depresión o la ansiedad y la práctica de la gratitud.

Esto va diametralmente en contra de la gran cantidad de creencias populares que indican que esta práctica puede ofrecer buenos frutos al ser enfrentada con este tipo de condiciones. Con tan solo la revisión, quedó claro que la influencia de la gratitud en la mejoría de estados de depresión o de ansiedad era, al menos, muy limitada.

¿Por qué?

Para poder comprender un poco mejor tanto el motivo por el que podría creerse entonces que la misma era tan efectiva, y hasta dónde en realidad podía influir, los investigadores realizaron un experimento. Dentro del mismo, participó una muestra de más de 3.000 personas.

A algunas de ellas se les solicitó que realizaran diariamente unos ejercicios de gratitud específicos. Luego, a las otras se les pidió que llevaran a cabo actividades similares, pero que no tuvieran que ver con el agradecimiento.

Por ejemplo, la persona del grupo A debía escribir tres cosas que hubieran sido buenas durante el día, mientras que, la del grupo B debía describir tres de las clases – en el caso de los estudiantes– que hubiera visto en el día.

En ambos casos se pudo ver una mejoría mínima en el estado de ánimo de las personas, siendo la ocasionada por los ejercicios de gratitud solo un poco más grande. Aun así, ninguna mostró ser una ayuda significativa al ser enfrentada contra la depresión o la ansiedad.

Según los investigadores, es posible que esta técnica ayude en otros ámbitos. Pero, tal vez decir a alguien que sufre ansiedad o depresión solo que sea feliz con lo que tiene no puede funcionar como un tratamiento suficiente.

Una pequeña diferencia

Como lo hemos mencionado, en efecto se pudo ver que la práctica de la gratitud sí tenía un efecto positivo en las personas, solo que no se podía apreciar tan fuertemente en aquellas que tuvieran estados mentales más delicados como quienes estaban deprimidos o constantemente ansiosos.

En efecto, algunas mejorías podrían destacarse en las relaciones de las personas cuando estas practican la gratitud. Asimismo, su humor puede mejorar levemente por llevar a cabo esta práctica. Sin embargo, sus efectos son demasiado pequeños y variables como para que se pueda recomendar el agradecimiento como una terapia.

Otras alternativas

Como una opción comprobada, los investigadores han sugerido el uso de terapias conductuales y cognitivas para combatir los problemas de ansiedad y depresión. De estas, aseguran los científicos, sí se han reportado pruebas claras que respaldan su efectividad y han demostrado ser capaces de ofrecer muy buenos resultados en quienes las reciben.

Referencia:

Gratitude Interventions: Effective Self-help? A Meta-analysis of the Impact on Symptoms of Depression and Anxiety: https://doi.org/10.1007/s10902-020-00236-6