Los productos con cafeína como el café, el té verde y las bebidas energéticas figuran entre los más populares de todo el mundo, principalmente por su efecto estimulante a nivel cerebral. Un poco de café puede ayudar a los trabajadores a concentrarse en la oficina, a los estudiantes en época de exámenes. Mientras que las bebidas energéticas son un poco más polémicas, pero tienen efectos similares sobre los deportistas.

Pero no todo es bueno respecto a este tema. Siendo una sustancia tan popular, es de esperar que a muchas empresas les convenga mantener o ampliar los cultivos de café para continuar con su procesamiento hasta distribuir los diferentes productos que conocemos en la actualidad. Sin embargo, esto puede resultar muy nocivo para el ambiente, y sobre todo, aumentar el riesgo de propagación de ciertas enfermedades.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Sídney y la Universidad de São Paulo, Brasil, vinculó la demanda global de productos provenientes de la deforestación con un aumento del riesgo de malaria en los seres humanos.

Sus hallazgos, publicados en la revista Nature Communications, indican que el 20 por ciento del riesgo de malaria en los puntos críticos de deforestación está impulsado por el comercio basado en exportaciones de productos como el café, la madera y sus derivados, la soja, el cacao, el aceite de palma, el tabaco, la ternera y el algodón.

Vínculos entre la deforestación la demanda global y la malaria

Investigaciones previas ya habían dejado evidencia de que la deforestación y las perturbaciones causadas por la actividad humana sobre la selva tropical pueden aumentar la transmisión de la malaria. Estas prácticas retiran a los depredadores y aumentan la temperatura de los hábitats, y crean así las condiciones idóneas para la proliferación de mosquitos transmisores del parásito que causa la enfermedad.

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Las prácticas agrícolas insostenibles para satisfacer la demanda mundial están estimulando la propagación de la malaria.

Pero en esta oportunidad, los investigadores se enfocaron en los vínculos entre el conocido incremento del riesgo de malaria en los países en desarrollo suscitado en los últimos años con los productos que son exportados a otros países.

La coautora Dra. Arunima Malik, del Centro de Análisis Integrado de Sostenibilidad en la Facultad de Física de la Universidad de Sídney, explica que relacionaron la incidencia de la malaria con la deforestación a nivel cuantitativo, luego de lo cual la compararon con la producción de productos primarios de demanda internacional.

Entonces conectaron dichos datos con las redes mundiales de la cadena de suministro y la demanda mundial usando una base de datos internacional llamada Análisis de Entrada-Salida de Múltiples Regiones (MRIO).

Fue así como confirmaron una red global de cadena de suministro que parece estimular la malaria prevalente en lugares específicos con la deforestación ligada al consumo disperso de los productos resultantes a nivel mundial.

El consumo global insostenible debe acabar

La autora indica que este es el primer estudio en evaluar el papel del consumo global en el aumento de la deforestación orientada a satisfacer la demanda con el riesgo de malaria. La conclusión es que, en efecto, la poca sostenibilidad de las demandas humanas ha estado impulsando esta tendencia.

Dicho esto, el profesor Manfred Lenzen, del Centro de Análisis Integrado de Sostenibilidad en la Facultad de Física de la Universidad de Sídney asegura que un cambio de mentalidad en este ámbito puede dejar buenos resultados.

Estos no solo se limitarían a reducir la pérdida de biodiversidad y las emisiones de gases de efecto invernadero que estimulan el cambio climático, sino a reducir la propagación de enfermedades y, por consiguiente, los costos y dificultades asociadas a su prevalencia.

Referencia:

Global consumption and international trade in deforestation-associated commodities could influence malaria risk. https://www.nature.com/articles/s41467-020-14954-1