Dado que el número de personas infectadas por el coronavirus aumenta diariamente en todo el mundo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda como medida preventiva que las personas se laven las manos de forma regular y exhaustiva.

Lavarse las manos es una estrategia científicamente comprobada que reduce la probabilidad de transmitir enfermedades de origen viral y bacteriano.

Un hábito efectivo

El lavado de manos puede hacerse con un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón. Aunque puede parecer una intervención de bajo costo e increíblemente simple, se trata de la recomendación número 1 que aluden los más importantes entes sanitarios del mundo, comenzado por la OMS.

Para lavarse las manos de forma efectiva, es necesario hacerlo con agua limpia y jabón. Las manos deben ser frotadas por lo menos 20 segundos, seguidos de un enjuague. El uso de jabón es particularmente importante para que el lavado de manos sea efectivo, ya que las investigaciones han demostrado que su uso reduce significativamente la presencia de microbios (virus y bacterias) en las manos.

Los picaportes de las puertas (en la imagen), carritos de compras y asientos del transporte público se encuentran entre las superficies que albergan la mayor cantidad de microbios.

En muchos sentidos, las moléculas de jabón son ideales para la tarea en cuestión. El jabón puede incapacitar al SARS-CoV-2 y a otros virus que tienen una capa externa llamada envoltura, que ayuda a los patógenos a adherirse e invadir nuevas células.

Tanto las envolturas virales como las moléculas de jabón contienen sustancias grasas que tienden a interactuar entre sí cuando entran en contacto, rompiendo la envoltura e incapacitando al patógeno.

Romper la cadena de transmisión

Los investigadores todavía están fijando los detalles de cómo se transmite exactamente el SARS-CoV-2 y cuán resistente es fuera del cuerpo. Debido a que el virus parece estar en la mucosidad y otros fluidos de las vías respiratorias, es casi seguro que se propaga cuando los individuos infectados tosen o estornudan.

Al ser liberadas en el aire, las gotitas infecciosas pueden caer sobre otra persona o sobre superficies con las que se tiene frecuente contacto, como el picaporte de una puerta, un carrito de compras o los asientos del transporte público. El virus también puede transferirse a través de apretones de manos después de que alguien portador del virus estornuda o tose en su mano.

El uso de jabón es particularmente importante para que el lavado de manos sea efectivo, ya que reduce significativamente la presencia de virus y bacterias en las manos.

Después de eso, es un viaje corto para el virus de la mano a la cara. Se estima que, en promedio, los humanos nos tocamos la cara más de 20 veces por hora, y alrededor del 44 por ciento de estos encuentros involucran los ojos, la boca o la nariz, que son los puntos de entrada más expeditos al interior del cuerpo. Romper esta cadena de transmisión puede ayudar a detener la propagación.

Lavarse las manos es sencillo y debería ser parte de la rutina diaria de todos. Si se convirtiera en un hábito generalizado, no sólo evitaría la mortalidad y la enfermedad por coronavirus, podría ser el comienzo de una estrategia más viable para prevenir la muerte por otras enfermedades bacterianas y virales.

Mientras que todas las implicaciones de esta pandemia mundial generada por COVID-19 siguen desarrollándose, y todavía no se cuenta una vacuna, tenemos que actuar sin demora utilizando las herramientas con las que contamos, y el lavado de manos es la mejor que tenemos.

Referencias:

Show Me the Science – Why Wash Your Hands? Centers for Disease Control and Prevention, 2018. https://www.cdc.gov/handwashing/why-handwashing.html

Handwashing: Clean Hands Save Lives. Centers for Disease Control and Prevention, 2020. https://www.cdc.gov/handwashing/index.html