Imagina formar parte de una familia muy acomodada económicamente, tener una buena posición en la sociedad, todos los lujos que puedas imaginarte… pero se llega a ser infeliz.

Así fue la vida de Frances Glessner Lee hasta que cumplió 50 años y, por fin, pudo hacer lo que más quería en la vida: dedicarse a la investigación criminalística.

Nació el 25 de marzo de 1878 en Chicago, Illinois, Estados Unidos, hija de Sarah Frances Machbeth y John Jacob Glessner, propietario de la International Harvester, una empresa agrícola bastante próspera en la época. Vivía en su mansión ‘Glessner House’ (hoy convertida en un museo) junto a sus padres y su hermano George, quien se convirtió en su único amigo, pues pasaban mucho tiempo en su jaula de cristal jugando y leyendo novelas policíacas, especialmente las de Sherlock Holmes.

Sin embargo, al principio el sueño de Frances era convertirse en doctora o enfermera, pero se le negaron los estudios. Por su parte, George sí asistió a la universidad de Harvard.

Luego de que fue presentada en la sociedad, Frances desposó a un abogado muy importante de Chicago llamado Blewett Lee, con el que fue bastante infeliz por muchos años. A pesar de esto, tuvieron tres hijos juntos, pues su posición social se vería afectada con un divorcio. Sin embargo, en 1914 Frances logró divorciarse de Blewett luego de 15 años de matrimonio y comenzó a tomar riendas de su vida.

Una época desafortunada… ¿cierto?

En 1930 la muerte acechó a la familia de Fraces. Falleció su hermano, luego su madre y por último, su padre, dejándola a ella sola en posesión de una herencia millonaria gracias a la empresa de su padre.

Luego de vivir este difícil duelo, Frances se dio cuenta de algo que cambiaría el rumbo de su vida: ya no había nadie que la detuviera. Es así como a los 53 años de edad, esta brillante mujer comienza a darle forma a su vida y a perseguir sus sueños, ingresando a la facultad de Harvard.

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Conoció a un hombre llamado George Burgess Magrath, quien era compañero de su hermano en Harvard y para ese momento era el responsable Médico Forense en el condado de Suffolk, Massachusetts. Congenió inmediatamente con él y juntos crearon en 1931 el Departamento de Medicina Legal de Harvad y en 1934, la Biblioteca Magrath de Medicina Legal.

En este tiempo, Frances comenzó a dedicarse a escribir informes acerca de los casos sin resolver, en el que plasmaba las causas y circunstancias de los mismos. Es entonces cuando se le ocurre una brillante idea que es reconocida como un método eficaz incluso hoy en día: los dioramas.

Entonces, Frances se dedicó a la recreación de maquetas de asesinatos convirtiéndolos en un escenario muy preciso, de forma que estas ayudaran a la policía a encontrar el culpable al poder fijarse en los más pequeños detalles que podrían dar pistas difíciles de ver. Estas maquetas eran tan exactas que incluso tenía pintadas, con un pincel de una sola hebra, las letras impresas en pequeños periódicos o en etiquetas de botellas.

Junto a Magrath, comenzaron a impartir seminarios periódicos para explicar ciertas conclusiones a los oficiales de policía o investigadores de estos casos. Dichos seminarios fueron presentados bajo el nombre de ‘Nutshell Studies of Unexplained Death’.

Su trabajo fue tan importante para el área, que en 1943 se convirtió en la primera mujer en asumir el cargo de Capitán de Policía en New Hampshire. Hoy en día el sistema de dioramas es utilizado por los investigadores forenses y policiales, y sus maquetas son expuestas en la Universidad de Harvard porque son consideradas obras maestras.

Entonces está de más decir que cada quien tiene sus tiempos y que todos podemos hacer nuestros sueños realidad, tal como lo hizo Frances. ¡A seguir trabajando por nuestras metas!

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