La esquistosomiasis es una enfermedad infecciosa muy grave causada por gusanos parásitos del género Schistosoma, conocidos como “la platija de sangre”. La enfermedad se transmite a través de la piel después de la exposición a agua infectada, lo cual es un punto de especial atención para el diseño de medidas preventivas efectivas.

Los caracoles de agua dulce juegan un papel importante en el ciclo de vida del parásito. Y un estudio publicado recientemente en la revista Scientific Reports revela que las poblaciones de caracoles en cuerpos de agua contaminados con pesticidas fueron mucho más grandes que en cuerpos de agua no contaminados.

“Los cuerpos de agua contaminados son el problema”, asegura el profesor Matthias Liess, jefe del Departamento de Ecotoxicología del Sistema de la UFZ. “Antes de poder contener la esquistosomiasis, se debe hacer algo para prevenir la proliferación de los patógenos en los cuerpos de agua”. De modo que el uso de pesticidas puede aumentar significativamente el riesgo de infección por esquistosomiasis.

Los caracoles de agua dulce son huéspedes de los gusanos trematodos

Los investigadores del Centro Helmholtz de Investigación Ambiental (UFZ) en cooperación con el Centro Internacional de Fisiología y Ecología de Insectos (icipe) con sede en Kenia han estado estudiando el impacto de los pesticidas sobre las comunidades biológicas en los cuerpos de agua corriente.

Bien sabemos que su función es exterminar y alejar a especies sensibles de insectos, pero esto puede alterar el equilibrio de los ecosistemas permitiendo que proliferen poblaciones más resistentes. El gran problema es que este desbalance se empieza a observar incluso cuando las concentraciones de pesticidas que se consideran inofensivos son extremadamente pequeñas.

Entre las especies resistentes se encuentran los caracoles de agua dulce, huéspedes intermediarios en el ciclo de vida del gusano trematodo parásito que causa la esquistosomiasis. Según explica el autor:

“Si sus huevos ingresan a un cuerpo de agua a través de las excretas de las personas infectadas, los miracidios (larvas) eclosionan en el agua y luego se reproducen asexualmente en caracoles de agua dulce. Una larva puede producir varios miles de cercarias, la siguiente etapa larval, que luego pasan al agua. Si llegan a un huésped humano, penetran a través de la piel hacia el cuerpo, donde se convierten en gusanos adultos”.

Mientras menos pesticidas, menos caracoles de agua dulce

Los investigadores estudiaron 48 cuerpos de agua corriente cercanos al lago Victoria, en Kenia. Crédito: UFZ.

Los investigadores examinaron 48 cuerpos de agua corriente en los alrededores del lago Victoria de Kenia para conocer los niveles de contaminación por pesticidas que estos presentaban, así como la composición de sus comunidades biológicas y la presencia de dichos caracoles.

Al compararlos notaron que los lugres en los que no había contaminación por pesticidas y se mantenía el equilibrio natural de la comunidad biológica del cuerpo de agua, la cantidad de caracoles era bastante pequeña.

En cambio, las aguas contaminadas con estas sustancias estaban superpobladas con estos caracoles. De hecho, las pruebas de laboratorio revelaron que las especies de caracoles que hospedan el gusano Schistosoma eran extremadamente tolerantes a las altas concentraciones de pesticidas.

En vista de que la contaminación parecía favorecerlos, los investigadores se interesaron por identificar otros factores que promovieran su proliferación en los cuerpos de agua, dando así con la falta de competidores por alimento. Y es que las larvas de insectos que se crían en el agua mueren ante la presencia del pesticida, dejando así condiciones óptimas para la cómoda alimentación de los caracoles.

Por consiguiente, “la gran cantidad de posibles huéspedes intermedios es, a su vez, ideal para que se propague el gusano trematodo Schistosoma”, concluye Leiss.

¿Cómo prevenir la esquistosomiasis?

Dicho esto, lo primero que nos viene a la mente al pensar en la prevención de la esquistosomiasis es reducir el uso de pesticidas. Y aunque este sea uno de los objetivos ambientales y sanitarios en muchas regiones, lo cierto es que es bastante difícil considerando la importancia de la actividad agrícola.

Los autores de este estudio proponen construir plantas de alcantarillado efectivas, ya que esto reduciría la entrada de aguas residuales contaminadas no tratadas y, por supuesto, el contacto de estas con los humanos.

Aunque el problema no termina allí porque las poblaciones de caracoles que hospedan el parásito siguen siendo numerosas, por lo que la reducción de la contaminación por pesticidas es también una prioridad. Para ello, podría funcionar crear franjas de protección adyacentes a las tierras agrícolas, o lo más obvio: prescindir del uso de pesticidas en las zonas cercanas a los cuerpos de agua.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, entre 200 y 300 millones de personas se infectan con esquistosomiasis en todo el mundo, y alrededor de 200,000 mueren cada año como consecuencia. De modo que las autoridades deben tomar en cuenta dichas recomendaciones para reducir estas cifras.

Referencia:

Pesticide pollution in freshwater paves the way for schistosomiasis transmisión. https://www.nature.com/articles/s41598-020-60654-7