Modelos tridimensionales de los aparatos vestibulares de Orepithecus bambolii (Italia) y Australopithecus sp. (Sudáfrica). Crédito: ICP.

Mucho se ha hablado de la relación entre simios y humanos, sin embargo, aún hay muchos vacíos que llenar para poder reconstruir su historia evolutiva. Esto, sin lugar a dudas, comprende una ardua tarea, pues algunas técnicas moleculares como los análisis de secuencias de ADN solo se pueden aplicar a especies existentes en la actualidad o que se extinguieron recientemente.

Sin embargo, los investigadores están interesados en ir más atrás en el pasado, y para ello es necesario utilizar la información morfológica procedente de los fósiles, por medio de la cual es posible evaluar cuán cercanas son ciertas especies.

El oído interno como punto de referencia

El problema es que son tantas las características que han evolucionado de manera independiente en cada especie, muchas de las cuales no han sido heredadas de un antepasado en común que sirva como referencia, la información se hace insuficiente para los modelos informáticos actuales.

Lo bueno es que no todas estas características han evolucionado de forma independiente. Por ejemplo, el laberinto óseo del oído interno, una estructura ubicada en el hueso temporal, es un elemento bastante común en los fósiles debido a su mineralización elevada. Esta en particular ha demostrado ser una fuente importante de información para analizar la historia evolutiva de muchos mamíferos.

Conscientes de ello, los investigadores del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) decidieron usar esta estructura como punto de comparación para un nuevo estudio publicado en la revista eLife.

Señal filogenética

El equipo planteó como objetivo cuantificar la ‘señal filogenética’ del aparato vestibular de antropoideos actuales (monos, simios y humanos), la cual definen como el grado en que las similitudes morfológicas reflejan el parentesco entre especies. Para ello, escogieron como objeto de estudio la morfología del hominoideo extinto Oreopithecus y del hominino fósil Australopithecus aplicando morfometría geométrica.

“Ya que esta aproximación se había demostrado efectiva para analizar la posición  filogenética de homininos y otros mamíferos en estudios anteriores, nos preguntamos si también se podría aplicar a otros primates fósiles”, apunta Alessandro Urciuoli, uno de los autores.

La ciencia aún no ha podido clasificar el Oreopithecus, sin embargo, este estudio confirmó que este sobrevivió un poco más que el resto de los miembros de su grupo y convergió en algunos aspectos con los simios de la actualidad. Pero también reiteró la ya posición del Australopithecus como representante humano del linaje humano.

Bien sabemos que el oído interno está relacionado con funciones importantes en los humanos como el equilibrio y la audición, razón por la cual había sido usado anteriormente para estudiar el sistema de locomoción en simios y humanos.

Pero ahora este nuevo estudio ha confirmado su potencial, especialmente el de los canales semicirculares de la estructura, para el estudio de las relaciones filogenéticas de los simios del Mioceno, las cuales aún no están del todo claras.

Referencia:

The evolution of the vestibular apparatus in apes and humans. https://elifesciences.org/articles/51261