El alcance del coronavirus en el mundo está llegando cada vez más lejos. Día tras día, nos enteramos de nuevos brotes y casos alrededor de todo el globo.

Ahora, pareciera ser que el coronavirus ha experimentado un repentino impulso en su esparcimiento, cruzando fronteras que antes no había alcanzado. Sin embargo, al mismo tiempo, en China, el país que fue el epicentro del contagio y que aún tiene la mayor cantidad de pacientes, se ha podido ver que el esparcimiento de la enfermedad parece estar frenando.

Ello podría deberse a que, poco después de que se detectara el peligro, el gobierno del país tomó rápidas acciones al cerrar las ciudades y cortar todo tipo de intercambio con el exterior, de modo que se pudiera “confinar” al SARS-CoV-2. A pesar de que aún existen críticas con respecto a algunas de las medidas tomadas por el gobierno, no se puede negar que las mismas han demostrado ser verdaderamente exitosas.

Un sistema de cooperación institucionalizado

El primer punto que ha permitido que las cuarentenas de China sean tan efectivas se deben a los sistemas de organización comunal con los que cuenta. Desde los años 50, estas comunidades dentro de cada región del país han sido el medio a través del cual mantener el control y el orden por zonas.

Por ejemplo, muchas veces estas estaban encargadas de tareas como la organización de la comunidad para eventos y hasta podían ser de ayuda en planes de jubilación o de búsqueda de empleos para los habitantes del espacio. Ahora, a través de trabajo voluntario, son ellos mismos los que velan por que las normas de la cuarentena se cumplan.

Asimismo, son estos también los que hacen las rondas diarias de revisión de temperatura, limpieza y hasta repartición de comida de forma que las personas sometidas al confinamiento puedan tener acceso a lo que necesitan aunque no puedan salir de sus hogares o solo puedan hacerlo en muy pocas ocasiones.

Por lo general, cuando dos o tres pequeñas organizaciones de estas se unen nos encontramos con lo que se denomina como “shequ”. En estas congregaciones, pueden participar miles de individuos de la comunidad de forma voluntaria para prestar diversos servicios –y, este momento particular, para proteger la salud de los habitantes de la zona.

La ayuda viene desde adentro

El segundo punto que hace la diferencia tiene que ver con el origen de los puntos de control de la zona. Como ya lo hemos dicho, el éxito en gran parte de las medidas se debe a que cada sector de las ciudades se supervisa y se autoregula, de forma que son los propios ciudadanos de la zona los que hacen cumplir las normas.

Al final, ya sea que el habitante esté colaborando directamente con la aplicación de las medidas y solo las esté acatando, el hecho de que quienes las protegen sean compañeros y vecinos ayuda a entender que el proceso se trata de una experiencia compartida y que todos están pasando por lo mismo.

Ello, a su vez, hace que las personas se vean más propensas a cooperar al sentir que, más allá de ser una imposición dada desde afuera por alguien que no vive lo que pasa, las medidas tomadas van de la mano con las propias necesidades de la comunidad. Y que, por ende, también van ligadas con el deseo de mantener a la mayor población posible sana. Ello además de evitar que esta sea la causa de que más espacios puedan contaminarse con el virus.

Cada país debería tomar su propio set de medidas

Recientemente, la Organización Mundial de la Salud dio a conocer un comunicado en el que felicitaba a China por sus controles y metodologías para controlar esta epidemia. Ya que, claramente, han demostrado ser un conjunto de medidas que dan buenos resultados a la hora de cortar las líneas de contagio.

Sin embargo, hay que destacar que intentar imitar las medidas de China puede ser mucho más complicado de lo que parece para otros países. Muy pocos de estos tienen los sistemas de organización por comunidades, la cultura de cooperación y disciplina del país ni los sistemas de vigilancia y comunicación tecnológicos que confluyen en la nación asiática.

Es gracias a la conjugación de todos estos factores que China ha logrado ser exitosa en su propio territorio. Ahora, si se quiere tener un efecto similar a este en otras fronteras, será necesario desarrollar nuevas metodologías que se adapten a las normas y costumbres de cada país.

Ello con la finalidad de que puedan adoptarse las nuevas medidas más rápidamente y comenzar a ejecutarse de forma más eficiente. China ha aprovechado los puntos de su cultura que sabe que podían serle de utilizad en esta crisis. Ahora, aunque las medidas como tal no puedan ser las mismas, cada nación sí podría usar el sistema de China para ubicar sus propias fortalezas y usarlas a su favor.