Con frecuencia, el accidente cerebrovascular se asocia con múltiples formas de discapacidad, incluida la disfagia (incapacidad de tragar), que experimenta aproximadamente la mitad de los pacientes en fase aguda, entre el 10 y 20 por ciento de los pacientes después de 2 semanas y entre el 11 y 13 por ciento después de 6 meses.

La disfagia posterior al accidente cerebrovascular aumenta los riesgos de neumonía por aspiración, desnutrición y mortalidad. Para mitigar estos riesgos, los médicos reemplazan la ingesta oral de alimentos por alimentación por sonda.

Comunidades microbianas

Aunque los alimentos recibidos a través de la sonda aseguran una ingesta confiable de nutrientes, a largo plazo, puede extinguir el placer asociado con la alimentación y causar síntomas gastrointestinales, como diarrea o estreñimiento y deficiencias de ciertos micronutrientes.

Para mitigar los riesgos de la disfagia, los médicos reemplazan la ingesta oral de alimentos por alimentación por sonda.

Muchos estudios han demostrado que la salud sistémica depende de comunidades microbianas, que en conjunto se les denomina microbiota, la cual se reconoce como un modulador vital de funciones como la digestión, el estado de ánimo, el sueño, la respuesta a los medicamentos, entre otras.

En este contexto, un equipo de investigadores de la Universidad de Medicina y Odontología de Tokio (TMDU) evaluó cómo la reanudación de la ingesta oral de alimentos podría modificar la composición de las comunidades microbianas orales e intestinales en pacientes alimentados con sonda.

A tal fin, el equipo de investigación comparó los perfiles de microbioma oral e intestinal antes y después de la reanudación de la ingesta de alimentos por vía oral en ocho pacientes con accidente cerebrovascular que se recuperaron de la nutrición enteral.

Modulación directa

La evaluación de los perfiles de la comunidad de la microbiota oral e intestinal se realizó mediante la secuenciación del ácido ribinucléico ribosomal (rRNA) del gen 16S de muestras de saliva y heces recolectadas cuando los pacientes estaban siendo alimentados por sonda y después de que volvieron a comer normalmente.

Los investigadores evaluaron cómo la reanudación de la ingesta oral de alimentos podría modificar la composición de las comunidades microbianas en pacientes alimentados por sonda.

Los investigadores se sorprendieron al descubrir que el reinicio de la ingesta de alimentos vía oral alteró y diversificó drásticamente los microbiomas orales e intestinales, lo que sugiere que las bacterias ingeridas por vía oral pueden modular directamente la comunidad intestinal.

Los resultados de la investigación, explican los autores, demuestran la importancia de la alimentación normal para establecer y mantener las bacterias apropiadas en la boca y los intestinos.

Dados los problemas asociados con la alimentación por sonda, los resultados de este estudio proporcionan otro motivo para la reversión temprana a la alimentación normal: la restauración de un microbioma oral e intestinal beneficioso.

Referencia: Re-initiation of Oral Food Intake Following Enteral Nutrition Alters Oral and Gut Microbiota Communities. Frontiers in Cellular and Infection Microbiology, 2019. http://dx.doi.org/10.3389/fcimb.2019.00434