Los estudios de Carga Global de Enfermedad han evaluado los principales impactos en la salud y las tasas de exceso de mortalidad por la contaminación del aire ambiental, basándose en una creciente base de datos de estudios epidemiológicos de diferentes cohortes.

La Organización Mundial de la Salud indica que más del 70 por ciento de las tasas de mortalidad mundiales se deben a enfermedades no transmisibles. En esta línea, un equipo de investigación exploró en qué medida la exposición a largo plazo a la contaminación del aire contribuye a la mortalidad por enfermedades no trasmisibles, incluidas las enfermedades cardiovasculares y respiratorias, el cáncer de pulmón y las infecciones del tracto respiratorio inferior.

Estimando cifras

La investigación encontró que, a nivel mundial, la contaminación del aire es responsable de la muerte prematura de 8,8 millones de personas cada año.

Para estimar estas cifras, los investigadores analizaron los datos de exposición de un modelo que simula procesos químicos atmosféricos a partir de fuentes de contaminación naturales y artificiales.

La eliminación de las emisiones antropogénicas de contaminación del aire puede conducir a un incremento de más de un año en la expectativa de vida de la población global.

Luego, los investigadores aplicaron estos datos a un nuevo modelo de exposición global y tasas de mortalidad, y a datos del estudio Carga Global de Enfermedades. Seguidamente, estimaron las tasas de mortalidad y la pérdida de la esperanza de vida por diferentes causas de contaminación del aire en comparación con otras causas de muertes prematuras en todo el mundo.

Este análisis reveló que la contaminación del aire reduce la esperanza de vida promedio de toda la población mundial en aproximadamente 3 años.

Para poner en contexto esta cifra, el tabaco acorta la esperanza de vida en 2,2 años, el VIH y el SIDA en 0,7 años y la violencia y las muertes en las guerras en 0,3 años.

Pandemia en progreso

El equipo también observó el efecto de la contaminación del aire en varias categorías de enfermedades, y encontraron que la enfermedad cardiovascular es responsable de la mayor proporción de vidas acortadas por la polución ambiental, contribuyendo al 43 por ciento de la pérdida de esperanza de vida en todo el mundo.

Una estimación final del estudio muestra que la eliminación de las emisiones antropogénicas de contaminación del aire puede simplemente evitar hasta un 80 por ciento de la pérdida de esperanza de vida, es decir, un incremento de más de un año en la expectativa de vida de la población global.

Los análisis mostraron que, a nivel mundial, la contaminación del aire es responsable de la muerte prematura de más de 8,8 millones de personas cada año.

Al respecto, el investigador Thomas Münzel, profesor en el Centro Médico de la Universidad Johannes Gutenberg y coautor del estudio, expresó:

“Dado que el impacto de la contaminación del aire en la salud pública es en general mucho mayor de lo esperado, y es un fenómeno mundial, creemos que nuestros resultados muestran que hay una pandemia de contaminación del aire”.

Sobre la base de estos resultados, los autores puntualizan la importancia de que los responsables políticos y la comunidad científica reconozcan que la contaminación del aire es un factor de riesgo importante para la enfermedad cardíaca.

Por lo tanto, explican los investigadores, la contaminación del aire debería ser considerada como un factor de riesgo para la enfermedad cardiaca, junto con el tabaquismo, la diabetes y la hipertensión y el colesterol.

Referencia: Loss of life expectancy from air pollution compared to other risk factors: a worldwide perspective. Cardiovascular Research, 2020. https://doi.org/10.1093/cvr/cvaa025