El calentamiento global es un tema que se ha convertido en un tema común en las últimas décadas. Su incidencia sobre el mundo, cada vez más intensa e innegable, hacen que veamos a cada momentos con más claridad la necesidad de comenzar a tomar acciones al respecto.

Ahora, los recientes eventos con el invierno de Rusia solo nos han dado otra muestra de lo que trae el calentamiento global. Las altas temperaturas han dejado marcado un hito en la historia al hacer de los últimos meses, los más calientes en la historia de los inviernos del país.

Las temperaturas de Rusia rompieron récords

Por primera vez en 140 años registrados de temperaturas mundiales, la media de Rusia durante el invierno llegó a estar por encima de los 6 grados Celsius. Lo que, en un país que está acostumbrado a pasar esta época con temperaturas bajo cero, se trata de un cambio radical.

Solo en 1961 se presentó una ocasión similar en la que el invierno fue particularmente caliente. Pero, en esa ocasión la temperatura solo superó por 3 grados Celsius la media regular. Lo que, deja sin lugar a dudas a las temperaturas del 2019 como la campeonas en cuanto calor al doblar las ubicadas en los años sesenta.

Rusia tuvo que tomar medidas sin precedentes

Durante toda la temporada decembrina, que va desde diciembre hasta febrero, las temperaturas estuvieron ronzando el grado 0 y algunas veces yendo debajo de él. Sin embargo, en la mayoría de los casos las mismas se mantuvieron aunque sea un poco por encima.

Como consecuencia, otro elemento típico de esta época en Moscú y toda Rusia estuvo desaparecido durante este invierno, la nieve. Al final, la falta de esta fue tal que, para adornar las calles con espíritu decembrino antes de Año Nuevo, el gobierno de Rusia optó por utilizar nieve falsa y esparcirla por las calles para hacerlas ver más navideñas.

Las altas temperaturas cruzaron sus fronteras

En este sentido, Rusia no ha sido la única en toparse con un invierno mucho más caliente de lo esperado. De hecho, la ola de calor que azotó el país ruso se extendió más allá de sus fronteras y alcanzó países como Alemania y Finlandia, además de otras áreas de Europa y Eurasia.

En el caso de los alemanes, la ola de calor indicó que los mismos, por primera vez en toda su historia no pudieran cosechar su vino a base de uvas congeladas. Ello debido a que, las temperaturas nunca descendieron lo suficiente como para que las mismas se congelaran en primer lugar.

Asimismo, al otro lado del mundo, el continente americano también se vio azotado por calores más intensos que se convirtieron en un invierno casi templado en los países del norte. Por otro lado, en las zonas más sureñas del planeta, la primavera llegó mucho más rápido dejando poco espacio para los fríos invernales.

¿Hubo invierno en Rusia?

Según varias opiniones, el hecho de que Rusia no haya logrado alcanzar una temperatura estándar bajo cero implica que ni siquiera podría considerarse que el invierno llegara al país. En realidad, podría sentirse más como un otoño alargado que dio paso de inmediato a la primavera.

Todo esto se debe un poco a las oscilaciones que ha tenido el Ártico y cómo sus vientos se han comportado. Por lo que parece, una horda de vientos han mantenido el aire cálido circulando sobre Rusia, lo que ha evitado que la misma alcance sus temperaturas frías usuales.

Mucho de ello viene por la oscilación positiva del Ártico, en la que, el aire frío se mantiene dentro de su territorio mientras los más templados circulan en sus alrededores. En otras épocas, la oscilación negativa ha permitido que los vientos fríos salgan y se extiendan por las alrededores incluso por semanas, lo que lleva a los países cercanos a vivir lo que conocemos como inviernos bajo cero.

A medida que el calentamiento global continúe, lo más probable es que veamos más escenarios como el de la oscilación positiva de Ártico y que comencemos a sentir que cada vez el invierno en el mundo es más corto y más caliente.