Sin lugar a dudas, hace unos años atrás Facebook era la red social más usada en el mundo. La misma permitía conectar a familias y amigos en todos los rincones del planeta, crear comunidades de personas con intereses comunes y gustos afines.

Ahora, con el auge de otras plataformas más visuales como Instagram o TikTok, Facebook ha pasado a un segundo plano. Sin embargo, ello no implica que su crecimiento se haya detenido.

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Como lo sabemos, Facebook poco a poco ha creado un imperio y veces podría parecer que es imposible vivir fuera de él. Para poder determinar qué tanto alcance tiene esta afirmación, los investigadores y economistas que recientemente publicaron su trabajo en la revista American Economic Review se pusieron manos a la obra.

Esto es lo que pasa cuando dejas de usar Facebook

En esta oportunidad, el experimento evitó únicamente que los participantes usaran la plataforma principal, es decir, Facebook, sin bloquear ningún otro de sus alicientes. A los más de 2.000 voluntarios se los dividió en dos grupos, uno de tratamiento y otro de control. La privación del uso de la cuenta duró un mes y tan solo en ese breve lapso de 30 días las diferencias comenzaron a hacerse notar.

Uno de los primeros detalles que reveló es que las personas que habían dejado de usar Facebook liberaban al menos una hora de su día para realizar otras actividades. Además, usualmente se notó que utilizaban los minutos extra para diligencias en la vida real o simplemente para socializar en persona con familia y amigos.

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Durante el período del experimento, notaron también que quienes se alejaron de Facebook tenían una perspectiva más positiva de sí mismos y del entorno así como menos sentimientos o pensamientos que indicaran depresión o ansiedad. Un detalle que, según la investigación, llegó a dar frutos similares a los que da acudir a terapia (con un rango de 25%-40% de cercanía).

Por otro lado, los usuarios aislados sabían menos de las noticias del mundo, pues invirtieron 15% menos de su tiempo en conocerlas. Asimismo, su visión política estaba menos polarizada, por no haber sido expuestos a tantos anuncios políticos. Sin embargo, en este caso, su perspectiva negativa sobre algún partido o candidato no varió tras el experimento.

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Un punto que sí cambió exponencialmente se trató del deseo de estos participantes por volver a utilizar la red social. La mayoría de estos declararon que planeaban usar menos la red social en un futuro (y hasta un 5% declaró que ni siquiera querían activar sus cuentas de nuevo).

El síndrome FOMO hizo presencia, pero no como se esperaba

Al finalizar el experimento, otra pregunta se les hizo a los participantes, además de si ellos habían disfrutado la experiencia, se les preguntó si pensaban que su familia y amigos también podrían hacerlo.

En estos casos, a pesar de que el 80% de los participantes comentaron que les agradó la separación de la red social, muy pocos de estos opinaron que sus allegados podrían disfrutar la nueva experiencia.

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Esto ha sido abocado al síndrome conocido como FOMO (Fear of Missing Out o “Miedo a perderse de algo”). Se esperaba que el mismo hiciera presencia en los participantes del estudio. Sin embargo, al finalizar el mismo quedó claro que este fenómeno está más en el imaginario de la gente, en la tierra de las posibilidades, que en la realidad, en la cual, quienes se someten a la experiencia, genuinamente la disfrutan sin sentir que están dejando de lado algo más grande.

Referencia:

The Welfare Effects of Social Media: DOI: 10.1257/aer.20190658

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