El COVID-19, también conocido como coronavirus, ha sido capaz de llegar a casi cada rincón del mundo. Su velocidad de contagio y dificultad de detección hacen que el mismo se haya convertido en una amenaza para la salud mundial.

A pesar de que el virus no es tan mortal como su predecesor el SARS o como otras recientes epidemias como el ébola, el coronavirus ha mostrado ser mucho más elusivo que estos. Por lo que, incluso ahora nos encontramos en medio de un limbo en el cual sabemos un poco sobre la enfermedad, pero definitivamente no lo suficiente.

El coronavirus ha invadido el mundo

En vista de ello, el mundo finalmente ha tomado la decisión de unir fuerzas para tratar de descubrir los secretos tras esta enfermedad. Entre sus principales metas, se encontrará la creación de una vacuna efectiva, pero sus proyecciones indican que la misma podría tardar en llegar hasta más de un año.

Por su parte, la FDA en los Estados Unidos ha abierto las puertas a nuevos sistemas de detección del virus con la esperanza de que ello ayude a mermar su capacidad de contagio. Sin embargo, nada de esto ofrece una solución al momento.

En este mismo instante, el virus muestra un avance rápido por el último continente que le quedaba por conquistar: Latinoamérica. Desde el inicio del año, las temperaturas frías han ayudado a que este virus se expanda, ahora que pronto debería llegar el verano, se cree que el calor podría combatir el contagio de la enfermedad.

No obstante, estas solo son teorías. Mientras tanto, el mundo ya se encuentra en alerta máxima debido a las declaraciones dadas por la OMS la semana pasada.

Los cambios se ven en todas partes

Este cambio en el panorama mundial, que hasta hace poco parecía ser capaz de controlar el contagio de la misma, ha hecho que muchas naciones ya tomen medidas de prevención contra el coronavirus. Algunas simplemente se tratan de restricciones en la forma de saludar, pero otras implican cambios en tradiciones antiguas que este año no se podrán realizar para evitar promover el contagio del COVID-19.

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Asia

En Beijing (China) hogar del epicentro del contagio (la ciudad de Wuhan) los apretones de manos como un saludo han sido sustituidos por el gesto tradicional gong shou en el que el una mano en forma de puño se choca con la otra completamente estirada y se hace una leve reverencia.

En los Emiratos Árabes Unidos los saludos frotando las narices una contra otra han sido prohibidos. Asimismo, por precaución no están permitidos los besos ni los apretones de manos. La situación en Irán en la misma y, en el país, se ha popularizado una alternativa de saludo en el que se da un “apretón de manos” pero usando los pies.

Europa

Por su parte, en Alemania recientemente se pudo ver un claro ejemplo de los cambios en las costumbres cuando el Ministro de Interior de Alemania, Horst Seehofer, no le dio la mano a la Canciller, Ángela Merkel. Queda claro que en este país los apretones de manos también están restringidos por seguridad.

Por su parte, Francia lucha por encontrar una alternativa más allá de un asentimiento para sustituir sus saludos con apretones de manos y besos. Luego, nos encontramos con España quien parece que renunciará este año a la tradición de besar las estatuas de la virgen María durante Semana Santa como un modo de prevención.

Asimismo, en Polonia la comunión podrá ser “espiritual” y no consumiendo la típica hostia. Además, en Rumania, el baile tradicional en el que los hombres entregan a las mujeres talismanes y cadenas de flores con un beso tendrá que hacerse sin los tradicionales besos.

Latinoamérica

Finalmente, en Brasil, el primer país contagiado de Latinoamérica, también se ha instruido a los ciudadanos para que no se saluden con abrazos, besos o apretones de manos. A medida que el virus se continúe esparciendo, podremos ver cómo los países tanto de este continente como de los demás comenzarán también a hacer sus propios cambios y tomar sus medidas.

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