A pesar de que en casi tres meses han ocurrido más de 80,000 contagios y más de 2,800 muertos desde el inicio del brote del coronavirus de Wuhan, ahora conocido formalmente como COVID-19, su perfil sigue siendo muy ambiguo para los científicos.

En varias oportunidades ha sido comparado con la gripe, y muchos tienen la esperanza en que este se comporte como los virus que la causan. Como ya hemos explicado, ciertas estaciones son propicias para olas de gripe, como el invierno, pero conforme van aumentando las temperaturas, el contagio cesa.

Si ocurriera esto en los próximos meses con el cambio de estación, los investigadores y las autoridades de salud pública podrían ganar más tiempo para conocer el SARS-CoV-2 y desarrollar una vacuna eficaz y segura.

Un virus aún desconocido

Sin embargo, Thomas Pietschmann, un virólogo e investigador que trabaja en Twincore, Hannover, considera que “en sentido estricto y de forma honesta” es difícil asegurar que las temperaturas de la primavera acaben con la crisis “porque no conocemos el patógeno”.

El sistema inmunológico de los seres humanos está acostumbrado a lidiar con la gripe estacional, sin embargo, no tiene referencia para combatir el nuevo coronavirus. Y por el momento, las recomendaciones emitidas para evitarlo o tratarlo se basan en experiencias previas con el SARS y el MERS, que también causaron brotes alarmantes en el pasado.

Al coronavirus le gustan los entornos fríos y secos

Las altas temperaturas no son para nada aliadas de los microorganismos, y esto lo sabemos por el simple hecho de que cocinamos nuestros alimentos precisamente para aniquilar cualquiera que esté presente.

Los virus no son una excepción, sin embargo, este en particular ha aparecido justo en un momento en que hay condiciones idóneas para su rápida propagación en le hemisferio norte. Los virus respiratorios se mantienen en lugares frescos los cuales, según Pietschmann, les proveen mayor estabilidad.

El experto también resalta que la humedad del aire tiene una fuerte influencia en la propagación de los virus respiratorios. El gran problema está en los fluidos de las personas infectadas, ricos en el microorganismo, que quedan suspendidos en el aire en los días de humedad elevada y temperaturas frías. Así es como empieza propagarse el virus.

Rara vez a los virus les gusta el calor

Pietschmann resalta que “el coronavirus está rodeado de una capa lípida, es decir, grasa, que no es muy resistente al calor”, lo cual aumenta las expectativas en la teoría de que muera con el aumento de las temperaturas venidero.

Un artículo científico que aún no ha sido revisado por otros especialistas afirma que el rango de temperatura en que el nuevo coronavirus puede sobrevivir está entre 13 y 24 grados Celcius.

“El aire caliente y las temperaturas bajas durante más de una semana ayudan a eliminar el virus”, escriben los autores, que sugieren que la llegada de la primavera expandirá el patógeno a latitudes medias y altas con temperaturas de entre 13 ºC y 19 °C, mientras que las ciudades que tengan una temperatura media por encima de 24°C podrían estar más tranquilas.

Sin embargo, existen sus excepciones. “Otros virus, como el norovirus, son mucho más estables, porque constan sobre todo de proteínas y material genético”, advierte. También el virus del dengue, que a pesar de que no es adepto a las altas temperaturas, suele transmitirse fácilmente en zonas cálidas porque los mosquitos que lo portan sí son adeptos a ellas.

¿Nos salvará la primavera?

“Lo lógico es que en marzo, sobre todo en la segunda quincena disminuya la incidencia de estas infecciones por coronavirus y entre abril y mayo prácticamente desaparezca”, comentó el jefe de Servicio de Medicina Preventiva del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca (Murcia) y expresidente de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene, Francisco Botía, a Redacción Médica.

De cualquier forma, esto no es algo que ha sido pasado por alto por las autoridades. Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades en Estados Unidos (CDC) han incluido esta interrogante en su sección de preguntas frecuentes.

Sin embargo, la respuesta sigue siendo ambigua para un virus tan reciente. “Aún se desconoce si el tiempo y la temperatura afectarán la propagación del COVID-19” escriben en su sitio web. Así que, si no hay más avances en los próximos días, quizás podamos enfocar nuestra esperanza en el calor.

Referencia:

Coronavirus Disease 2019 (COVID-19). https://www.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/faq-sp.html

Temperature significant change COVID-19 Transmission in 429 cities. https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2020.02.22.20025791v1

“Lo lógico es que el coronavirus en abril y mayo prácticamente desaparezca”. https://www.redaccionmedica.com/secciones/medicina/-lo-logico-es-que-el-coronavirus-en-abril-y-mayo-practicamente-desaparezca–5676

Calor, frío o humedad: ¿qué necesitan los virus para sobrevivir? https://www.dw.com/es/calor-fr%C3%ADo-o-humedad-qu%C3%A9-necesitan-los-virus-para-sobrevivir/a-52564883