En los últimos decenios, la rápida expansión del uso de antibióticos y la ingestión de dietas de alto contenido calórico y bajo contenido de fibra han contribuido a perturbar la comunidad microbiana intestinal, predisponiendo a los seres humanos a diversas enfermedades, como el síndrome metabólico.

Aunque la influencia de la microbiota en el medio ambiente posnatal ha sido bien documentada, se sabe mucho menos sobre el impacto de la microbiota intestinal en la etapa embrionaria.

Impacto explorado

A fin de abordar esta brecha de conocimiento, un equipo de investigadores de varias instituciones japonesas, exploró el impacto de la microbiota intestinal materna en el desarrollo embrionario y en la susceptibilidad a enfermedades metabólicas en la descendencia en la vida posterior.

Dado el objetivo de reducir las enfermedades metabólicas en los seres humanos, es fundamental determinar si mecanismos similares controlan el desarrollo humano.

Con ese propósito, el equipo de investigación estudió ratones preñados que vivían en condiciones regulares, así como en entornos libres de gérmenes, para ver si podía haber alguna diferencia.

Los investigadores descubrieron que a medida que se desarrollaba la descendencia, los ratones nacidos de madres que habían vivido en un entorno libre de gérmenes durante su embarazo (y por lo tanto no tenían microbioma) tenían más probabilidades de desarrollar enfermedades como la obesidad y la intolerancia a la glucosa más adelante en la vida.

Para descubrir por qué sucedía esto, los investigadores observaron en profundidad los ácidos grasos de cadena corta (SCFA, por sus siglas en inglés), metabolitos que son impulsados ​​por la microbiota y ayudan a alimentar las células, y también sirven como un medio para comunicar señales entre los microbios intestinales y otros órganos del cuerpo.

Modular la microbiota intestinal

Los investigadores descubrieron que algunos SCFA producidos por la madre dictaban la diferenciación de las células neurales, pancreáticas e intestinales de la descendencia a través de la señalización de receptores de proteínas SCFA específicos que residen en las células grasas.

El uso de antibióticos y la ingestión de dietas desequilibradas han contribuido a perturbar la comunidad microbiana intestinal, lo que fundamenta una predisposición a diversos trastornos metabólicos.

Además, los análisis realizados revelaron que este proceso ayudó a equilibrar los niveles de energía en la descendencia; sin ellos, eran más susceptibles a las enfermedades metabólicas.

Dado el objetivo de reducir las enfermedades metabólicas en los seres humanos, es fundamental determinar si mecanismos similares controlan el desarrollo humano. Es urgente comprender mejor cómo, por qué y en qué circunstancias se debe tratar de modular la microbiota intestinal o los AGCS en el embarazo.

En este sentido, el siguiente paso para los investigadores es descubrir si los SCFA funcionan de la misma manera en humanos y, de ser así, averiguar si recetar suplementos a mujeres embarazadas podría revertir el problema.

Referencia: Maternal gut microbiota in pregnancy influences offspring metabolic phenotype in mice. Science, 2020. https://doi.org/10.1126/science.aaw8429