Como bípedos, los humanos hemos evolucionado con pies dramáticamente diferentes a los de otros primates. Por ser la interfaz entre el cuerpo y el suelo, el pie humano cuenta con una estructura única que permite que la fuerza producida por los músculos de la extremidad inferior se transmita al suelo, y de ese modo soportar el peso corporal y generar propulsión.

A pesar de que estar descalzo ha sido parte de la evolución humana durante millones de años, el relativamente reciente uso de calzado ha proporcionado protección mecánica y térmica para los pies humanos.

Atrevidos diseños

Los humanos hemos usado calzado por aproximadamente 30.000 años. Aunque originalmente se usaba como una cubierta protectora para el pie, el calzado moderno está diseñado para cumplir una variedad de propósitos, cuyo cumplimiento se juzga por tres criterios: forma, función y ajuste.

El uso indiscriminado de este tipo de calzado puede causar un daño significativo a la columna vertebral.

La forma se relaciona con el atractivo estético del calzado, mientras que la función se relaciona con la capacidad del calzado para cumplir su propósito. Finalmente, el ajuste se refiere a cómo el calzado puede adaptarse a la morfología del pie.

En lo que se refiere a la forma, existe una enorme cantidad de modelos de calzado que buscan llamar la atención de los potenciales compradores valiéndose de los más atrevidos diseños, tal es el caso de los tacones y los zapatos de plataforma, los cuales se encuentran en la parte superior de la lista del tipo de zapatos cuyo uso se debe evitar.

Se confirma, estudio tras estudio, que este tipo de calzado altera la posición natural del cuerpo y provoca dolor a largo plazo.

Los problemas más comunes asociados al uso de este tipo de calzado incluyen tendinitis de Aquiles, fascitis plantar, neuroma de Morton, callosidades, síndrome del túnel tarsal y bulbos tradicionales.

También los hombres

Sin embargo, estos problemas plantares no son los únicos efectos indeseables de usar tacones o plataformas; además, este tipo de calzado puede causar un daño significativo a la columna vertebral.

Evidencia sólida demuestra que los zapatos que no brindan el soporte adecuado pueden desalinear todo el cuerpo. Cuando el pie se mantiene en la posición incorrecta, se ejerce una fuerza excesiva sobre la articulación de la rodilla al estar de pie, caminar o correr. Por lo tanto, una desalineación de las articulaciones de la rodilla provoca un cambio en la posición pélvica, la base de nuestra columna vertebral.

Se comprobado que el uso de este tipo de calzado altera la posición natural del cuerpo y puede causar lesiones, acentuar patologías preexistentes y afectar las rodillas y la espalda.

Pero los tacones altos y las plataformas no son solo un asunto de mujeres. Las suelas de plataforma de 1,5 a 2,5 centímetros de los zapatos de vestir que muchos hombres utilizan también predisponen a sufrir lesiones.

De hecho, los zapatos altos para hombres no son menos peligrosos que los tacones de aguja. Un informe reveló que este tipo de tacón puede causar cambios tan graves en la postura como los tacones, lo que puede conducir a un mayor riesgo de artritis de rodilla y cadera.

En definitiva, si bien el calzado contribuye al bienestar diario, el uso de tacones altos y plataformas pueden causar lesiones, acentuar patologías preexistentes e incluso, provocar complicaciones para otras partes del cuerpo, como las rodillas y la espalda.

Referencias:

Incorrectly fitted footwear, foot pain and foot disorders: a systematic search and narrative review of the literatura. Journal of Foot and Ankle Research, 2018. https://doi.org/10.1186/s13047-018-0284-z

High-heeled shoes and musculoskeletal injuries: a narrative systematic review. BMJ Open, 2015. https://doi.org/10.1136/bmjopen-2015-010053

Biomechanical effects of wearing high-heeled shoes. International Journal of Industrial Ergonomics, 2001. https://doi.org/10.1016/S0169-8141(01)00038-5