La epidemia del coronavirus continúa presentándose en diferentes partes del mundo. Por su lado, Asia ya ha recibido fuertes golpes –siendo la poseedora de la vasta mayoría de los más de 80.000 casos en el mundo– y se ha puesto manos a la obra para tratar de contener el virus lo más posible.

Asimismo, Europa parece tener que prepararse para enfrentar una epidemia y ya se ha presentado el primer caso de la enfermedad en Latinoamérica. Con todo esto, queda claro que la enfermedad en pocos meses ha sabido esparcirse a una alarmante velocidad por todo el mundo.

Debido a esto, cada vez es más notoria la necesidad de buscar una cura en lugar de insistir con los métodos de contención actuales. Actualmente, es claro que el virus es veloz y altamente contagioso, por lo que, los científicos de la NTNU (Norwegian University of Science and Technology) han abocado sus energías tratar de ubicar una cura.

Lo que se ha descubierto

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Sin embargo, sus métodos no han sido los que se aplican en la actualidad en el mundo, que buscan desarrollar una cura desde cero y que funcione específicamente para el SARS-CoV-2. En este caso, los científicos han optado por mirar incluso más cerca, en los medicamentos que ya se encuentran en el mercado.

En efecto, los tratamientos usados en la anterior epidemia del SARS no han mostrado ser muy efectivos en contra del nuevo coronavirus. Sin embargo, ello no implica que no exista ningún medicamento en la actualidad que sí cuente con las herramientas para luchar contra el COVID-19.

Los antivirales podrían tener la clave

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En este caso, los científicos han logrado descubrir más de 120 medicamentos que podrían ayudar a combatir alguna variante del SARS. Asimismo, de entre estos, al menos 31 parecen tener el potencial para hacerle frente al SARS-CoV-2.

Algunos ejemplos de ello han sido los antibióticos teicoplanin, oritavancin, dalbavancin y monensin. Como se sabe, todos ellos han sido aprobados en el laboratorio como un medio adecuado para tratar diversas afecciones bacterianas.

Sin embargo, a diferencia de otros de su tipo, también han demostrado tener cualidades antivirales. Y, más específicamente, se ha podido comprobar que dan buenos resultados al enfrentarse a otros coronavirus y a otras variantes de virus en general.

Las ventajas de redireccionar los medicamentos

La lista completa de los medicamentos está disponible en el estudio preliminar que los científicos han publicado en el International Journal of Infectious Diseases. De este modo, puede estar a la mano de cualquier equipo que decida comenzar a probar estos medicamentos para identificar qué tan efectivos podrían ser al enfrentarse al nuevo coronavirus.

Lo que hace de esta opción una mucho más atractiva que la creación de una cura desde cero se puede observar desde muchos niveles. Al principio, analizando la parte técnica, un medicamento ya aprobado ha pasado por diversas pruebas y se tiene una información mucho más completa sobre sus efectos y su capacidad de acción que cuando se habla de un medicamento experimental.

Asimismo, si el medicamento ya existe, desde el punto de vista económico su reproducción y distribución se vuelve mucho más sencilla. Ya que, por un lado, los medios para desarrollarlo ya existen y, por el otro, solo es necesario reforzar su red de distribución en lugar de crear una. En consecuencia, la cura podría llegar a las masas mucho más rápido y a un costo menor.

Aún hay que hacer pruebas

Como lo hemos mencionado, este apenas se trata de un estudio preliminar que investiga las posibilidades que brindan estos medicamentos. Por lo que, para estar seguros sobre su funcionalidad es necesario hacer más estudios específicos con los más prometedores. Solo en ese momento podremos saber de verdad si la cura para el COVID-19 está finalmente en nuestras manos.

Referencia:

Discovery and development of safe-in-man broad-spectrum antiviral agents: https://doi.org/10.1016/j.ijid.2020.02.018