Desde hace varios años la idea de hacerse pareja de alguien conocido por Internet ha dejado de ser descabellada. Muchas personas han encontrado el amor a través de las redes sociales, derribando incluso barreras geográficas. Así es como personas de Latinoamérica han viajado a India para contraer matrimonio e integrarse a una cultura totalmente distinta, esto casi sin haberse visto en persona.

Y aunque muchos se valgan de los filtros de belleza facial para compartir fotos en Facebook, lo cierto es que las personas que se comunican a través de estas y otras redes tienen la posibilidad de verse, ya sea por fotografías o videollamadas. Así por lo menos tienen una idea de la imagen personal del otro. ¿Pero qué pasaría si esto no fuera posible?

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¿Se necesita conocer la apariencia física de alguien para poder enamorarse de esa persona? Pero más allá de esta superficialidad, ¿podríamos ser nosotros mismos por completo y hablar sin tapujos con una persona a la que nunca hemos visto? Love is Blind, un reality show transmitido por Netflix, básicamente aborda estas preguntas juntando a una serie de personas que, sin verse, se comprometen en matrimonio. ¿Qué es lo que está detrás de todo esto?

¿Cómo nos enamoramos?

A pesar de que muchos trabajos literarios, telenovelas, series, películas y la cultura popular nos vende el amor de manera mucho más física, con personajes visualmente hermosos que convenientemente tienen personalidades atractivas que encajan de manera peculiar, la realidad es otra. Si bien estos casos ocurren en la vida real, lo cierto es que el amor nada tiene que ver con la belleza física. En cambio, el desarrollo del amor parece estar asociado a la singularidad.

Pero abordemos un punto a la vez. El físico incrementa las posibilidades de llamar la atención de alguien rápidamente, es como una especie de gancho que nos permite mostrar un poco más de nosotros, pero el encanto por este suele estabilizarse con el paso del tiempo y se vuelve menos importante en comparación con otros factores.

person covering the eyes of woman on dark room
La belleza funciona como un atractivo inicial que puede hacer que dos personas se conozcan más, pero esta pierde relevancia con el tiempo.

En este punto conviene hablar del “valor de apareamiento”. Algunas personas tienen rasgos favorables como el éxito financiero o el estatus social, que a nivel de reproducción y supervivencia puede aumentar las probabilidades de crías exitosas en la adultez. Mientras que otros factores, como el atractivo físico y el atletismo también juegan un papel importante para asegurar el propio éxito reproductivo de los hijos. Muchas veces no nos damos cuenta, pero todo ello entra en juego a la hora de escoger una pareja.

Pero la ciencia ha descartado que estos sean los factores determinantes en la atracción de las personas. De hecho, dos investigadores de UT Austin, Paul Eastwick y Lucy Hunt, llevaron a cabo un estudio que demostró que es la singularidad la que define el atractivo con el tiempo en lugar de la apariencia o el status.

Para su experimento reclutaron a 129 personas heterosexuales en varias clases pequeñas de pregrado, las cuales debieron indicar tanto al inicio como al final del semestre, el grado en que los estudiantes del sexo opuesto poseían cualidades deseables.

“Descubrimos que el consenso cayó y la unicidad aumentó a medida que estos estudiantes se conocieron con el tiempo. Después de tres meses, la singularidad dominó el consenso para todas las cualidades deseables: atractivo, vitalidad, calidez, potencial de éxito e incluso la capacidad de proporcionar una relación romántica satisfactoria”.

De hecho, a medida que conocemos a una persona que al principio nos pareció un buen prospecto, esta puede hacerse más atractiva o simplemente dejar de interesarnos independientemente de su nivel de belleza física. De modo que más allá de la apariencia, lo que nos muestra o que podemos percibir de una persona es lo que definirá si nos gusta en verdad.

¿Cuánto tiempo es necesario para enamorarse?

Tenemos entonces que el factor tiempo también es bastante importante ya que hay personas que no necesariamente llaman nuestra atención desde el principio se vuelven mucho más atractivas conforme compartimos con ellas. La psicología lo explica a través de una peculiaridad muy explotada en el marketing conocida como el efecto de exposición.

person holding eyeglasses
Muchos creen en el amor a primera vista, pero en realidad este sentimiento se desarrolla con el tiempo conforme las personas se conocen.

Cuando una persona es expuesta repetidamente a algo en particular, existe una alta probabilidad de que desarrolle gusto por ello ya que se vuelve familiar. Un ejemplo de ello lo tenemos en esas canciones repetitivas y sin contenido que suenan en la radio una y otra vez y que en algún momento nos encontramos cantando distraídos.

De hecho, la ciencia ha demostrado que cuando más interactúan las personas en un entorno cara a cara, más atraídas pueden sentirse la una por la otra. Ciertamente el amor puede ser ciego, siempre y cuando lo que nos tape los ojos realmente nos haga sentir bien.

Es por ello que hay un momento en que las apariencias no parecen importar tanto. Y los especialistas lo explican a través de la teoría de la recompensa de la atracción: mientras mejor nos haga sentir la presencia de alguien en nuestras vidas, más prioridad le damos a esa relación. ¿Cuántas veces te has alejado de personas que te entienden o con las que puede ser tú mismo? Es precisamente eso lo que los hace singulares, y esto es lo que determina que queramos permanecer con ellos.

Sin embargo, esto no le resta importancia a la belleza. La exposición por sí sola no necesariamente implique que nos enamoremos de alguien, pero un estímulo que nos enganche para prestar mayor atención desde el principio sí que puede ayudar. Hoy que Love is Blind llega a su fin, sus seguidores podrán sacar sus propias conclusiones.

¿Tiene sentido lo que plantea Love is Blind?

¿Pero entonces qué clase de locura es la que intenta demostrar este programa? En Love is Blind se crearon varias parejas que se “enamoraron” en apenas días y se comprometieron sin siquiera haberse visto. Algo bastante extremo y desaconsejable en un tiempo en el que primero se prueba la mercancía antes de comprarla.

smiling man and woman
Algunas personas que no parecen tan atractivas al principio se vuelven especiales con el tiempo debido al tiempo que pasan juntas.

Y como es de esperar, algunos de los concursantes justifican su amor con razones tan absurdas como simplemente interés por las mismas cosas. “¡Somos literalmente la misma persona!”, aseguran.

Tal es el caso del romance entre Kelly y Kenny, que inició cuando descubrieron que ambos adoraban Love You Forever, uno de los libros infantiles más populares de todos los tiempos. Por su parte, Lauren y Cameron, lloraron por lo mucho que aman a sus familias y desde entonces se sintieron atraídos, siendo los primeros en comprometerse en el programa. Mientras que Jessica y Mark se juntaron solo por aparentemente complementarse el uno al otro: Mark ama un tipo de carne picante que Jessica sabe cocinar.

Pero aunque las uniones expuestas en el programa nos parezcan un poco locas, realmente son muy frecuentes en la vida real. ¡Todos hemos tenido un amigo enamoradizo que desea casarse con cada persona que le atrae y le corresponde! Y ciertamente, no se puede construir un matrimonio para toda la vida simplemente sobre una afición compartida, sin embargo, la ciencia sabe por qué ocurren estas cosas y ha englobado estos arrebatos en la teoría psicológica de las relaciones objetales.

Relaciones objetales en Love is Blind

Judith Siegel, profesora de la Escuela de Trabajo Social Silver de la NYU y autora de Repairing intimacy: un enfoque de relaciones objetales para la terapia de pareja, explica que esta teoría puede explica pro qué algunas personas que apenas han pasado 15 minutos con otra sienten que la conocen como de toda la vida.

silhouette photography of two people on standing seashore near bikes
El cerebro humano crea “objetos” a partir de experiencias que permiten predecir el comportamiento de los otros.

Ciertos eventos de la infancia y la niñez pueden funcionar como “objetos” en nuestro cerebro que como adultos son utilizados para predecir el comportamiento de otras personas. Así es como una persona que vio las mismas series de anime que nosotros en la infancia podría generarnos simpatía y evocarnos la idea de que podrían gustarle otras cosas que a nosotros también. Una persona que comparte nuestro interés por el ciclismo puede resultarnos muy atractiva.

“No los conociste en toda tu vida, pero sientes que sí porque has hecho una conexión con alguien en tu pasado que tal vez hayas amado o aún de alguna manera, y ves esas cualidades en esta persona”, explicó Siegel. “Así que haces este cambio rápido, y les otorgas aún más cualidades de las que posiblemente puedas descubrir en un corto período de tiempo”.

El objeto puede perder prioridad con el tiempo

Y puede que aplique en ciertos casos, pero la vida es una caja de Pandora y muchas cosas pueden variar. Y Love is Blind es el escenario perfecto para establecer este tipo de relaciones, bajo un alto riesgo de desilusión posterior.

Las personas en este programa pasaron cerca de 20 horas al día hablando entre ellos sin ninguna de las interrupciones de las que “gozamos” en nuestros tiempos, como los teléfonos inteligentes, las redes sociales y los problemas de la vida cotidiana.

Imaginemos que Adán y Eva no hubiesen estado solos en el Edén al momento de su creación, ¿eso no hubiese incrementado el riesgo de que la relación no se diera? Bajo estas condiciones de aislamiento, los humanos, seres meramente sociales, pueden usar inconscientemente este tipo de similitudes para crear lazos y satisfacer sus instintos. Adán y Eva pudieron haber estado juntos por el simple hecho de compartir el pecado original y de ser los únicos en la Tierra.

Las parejas de Love is Blind hablaron durante muchas horas en un entorno prácticamente aislado.

Algo similar pudo haber ocurrido con los participantes de Love is Blind, omitiendo la posibilidad de que muchos no se conozcan lo suficiente o cuenten con menos inteligencia emocional que otros más equilibrados.

Pero volviendo a las teorías iniciales, las relaciones objetales pueden terminar en desilusión: a medida que conocemos a una persona, así sea que nos agrade físicamente o que comparta nuestras mismas aficiones, hay mucha probabilidad de que deje de parecernos un prospecto de pareja para toda la vida.

Sin embargo, los anfitriones del programa, Nick y Vanessa Lachey, reconocen que se trata de un experimento. Tal parece que no se trata de otro programa tonto que demuestra lo más banal de las relaciones humanas, sino de comprobar teorías como las planteadas en este artículo. ¿Cuántos de ustedes participarían?

Referencias:

Here’s Why the ‘Love Is Blind’ Contestants Fell So Hard. https://www.vice.com/en_us/article/pkeqjn/psychology-behind-love-is-blind

Building Attraction: Which Matters More, Looks or Personality? https://www.doctornerdlove.com/building-attraction-which-matters-more-looks-personality/