Las redes sociales son innegablemente una parte de nuestra cotidianidad. A través de las mismas nos conectamos con el mundo que nos rodea y dejamos que este también entre a nuestro día a día.

En la actualidad, las personas, y sobre todo las de las generaciones más jóvenes, cuentan con “dos vidas” la del mundo real y la que se despliega en el universo digital. Y, ambas forman parte de nuestra vida pública.

Por ello, muchas veces tratamos de reflejar en ellas el mejor lado de nosotros. Esto se ve reforzado en plataformas como Instagram en las que las estéticas bien trabajadas, tomas casi profesionales y composiciones artísticas están a la orden del día.

Las Stories llegaron para cambiarlo todo

https://www.quintly.com/hubfs/Getting%20your%20Story%20Straight.pngLa mayoría de los contenidos publicados en la red social buscaban cumplir con este canon hasta que llegaron las historias. Como sabemos, los primeros en trabajar con este concepto fueron los creadores de Snapchat.

Sin embargo, Facebook lo asimiló para sí mismo y sus otras plataformas (Instagram y WhatsApp). En todas, la recepción de las historias fue favorable y cambiaron la forma en la que los individuos compartían contenidos en las plataformas.

Ya que se abrió una ventana para poder dar a conocer al mundo publicaciones mucho menos trabajadas y más “reales”, o por lo menos más cercanas a nuestra cotidianidad. Estas suelen ser muy breves y solo están en la por 24 horas, por lo que dejarlas en línea se convierte en un compromiso menos fuerte que una publicación.

Al usar estas plataformas, lo más probable es que pasemos una buena cantidad de tiempo chequeando las historias de nuestros amigos. No obstante, otra cosa que también solemos hacer aunque no siempre lo admitamos es repasar una y otra vez las nuestras.

Es una actitud mucho más común de lo que creemos

Aunque por un lado podría creerse que esto nace de una actitud principalmente narcisista, la verdad es que los motivos van más allá de ello. Es cierto que algunos usuarios en efecto miran con más insistencia las publicaciones de Stories en las que aparezca alguna foto o video propio.

No obstante, este no siempre es el caso. En otras oportunidades, las historias propias más vistas de los usuarios tienen que ver con imágenes de actividades o proyectos que hayan realizado. Asimismo, si publican fotos de distintas zonas que visitan o incluso nuevos alimentos que hacen, también puede existir una tendencia a revisitar las publicaciones.

Por un lado, ello se puede hacer como un intento de percibir el contenido desde la perspectiva de un espectador para medir su calidad. En otros casos, también puede ser una actividad nostálgica dirigida a simplemente volver a ver o vivir el momento agradable que se compartió. Sumado a ello, en otros casos esta actitud está basada en una necesidad de reafirmación.

La psicología intenta explicar el fenómeno

Ha quedado claro que los motivos por los que las personas realizan esta actividad y a qué puntos les dedican más atención son variadas. Sin embargo, sí existen algunas teorías que podrían permitir explicar un poco cuál es la raíz de este patrón.

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En este caso, según lo comentado por la Dr. Allison Forti, profesora asistente de asesoramiento en la Universidad de Wake Forest, esta actitud puede derivar el fenómeno del “looking-glass self”. Cuando este hace presencia, se habla de que las personas pueden desarrollar una percepción sobre sí mismas en la realidad a raíz de lo que conocen que perciben los demás.

En pocas palabras, la propia imagen podría llegar a estar supeditada a la valoración que le den terceros. Esto no necesariamente implica que la persona no es capaz de desarrollar su personalidad sin este tipo de refuerzos.

Mirándolo de cerca, lo que se puede notar es que este fenómeno funciona como un mecanismo de refuerzo. Con el mismo, las personas pueden saber qué características positivas ya existentes en sí mismos pueden reforzar –lo que los ayuda a asimilarlas incluso mejor– y también cuáles que resulten negativas trabajar o dejar atrás. Mirar las Stories propias puede ayudar a darnos una perspectiva a través de la cual realizar esto.

La sociología no se queda atrás

Por su parte, un antiguo planteamiento sociológico traído al mundo por el sociólogo Erving Goffman en el siglo XX nos abre las puertas a la Teoría de la Dramaturgia. Según esta, los elementos de la vida humana y social se pueden asociar con la composición de una puesta en escena de una obra.

Por una parte, nos encontramos en el escenario cuando estamos en la vida pública (nuestra vida social y ahora también la virtual). Cuando salimos de este, nos vamos al backstage (nuestra vida privada) que representa un tiempo de reflexión sobre uno mismo y los momentos vividos en el escenario.

Las historias se convierten en un elemento disruptivo que lleva parte del backstage al frente en el escenario. Por lo que, es normal que nos veamos atraídos a las mismas por esa cualidad, muchas veces escondida, de auto análisis y reflexión que son capaces de brindarnos.

¿Es bueno seguir haciéndolo?

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Para una actividad como esta, es difícil dividir la acción en una dicotomía de bien o mal. Cualquier cosa llevada al extremo puede convertirse en un problema, por lo que, si la cantidad de visualizaciones de las propias historias parece muy grande, tal vez sea necesario hacer cambios.

Sin embargo, si por otro lado el monto es promedio, no debería haber razones por las que preocuparse. Ya que, como lo hemos visto, el impulso de volver a ver cómo nos hemos visto, qué hemos dicho y cómo lo hemos hecho, más que una compulsión caprichosa o frívola simplemente se trata de un impulso psicológico y hasta social totalmente natural.

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