En el año 1929, Hans Berger descubrió las oscilaciones alfa, movimientos prominentes y continuos que ocurren en el cerebro humano. Este es el tipo de oscilación rítmica más fuerte medible a través del electroencefalograma (EEG) del cuero cabelludo humano a una frecuencia de 10 Hz.

Las oscilaciones alfa están estrechamente relacionadas con fenómenos cognitivos como la atención, la memoria y la conciencia, sin embargo, los mecanismos detrás de ello aún esperan ser comprendidos.

Ahora bien, estudiar estos fenómenos en humanos es bastante difícil y puede implicar riesgos que muchos prefieren evitar. Es por ello que los científicos han recurrido a modelos animales más accesibles para estudiarla, como las abejas.

A pesar de ser tan pequeñas y revoltosas, una nueva investigación publicada en la revista The Royal Society ha revelado que la forma en que funciona su cerebro es en cierta forma similar a la de los humanos.

¿Por qué usaron las abejas?

Paul Szyszka, profesor en el Departamento de Zoología de la Universidad de Otago, considera que los cerebros de las abejas melíferas son propicios para esta tarea, y es por ello que las utilizó como modelo para su último estudio sobre el tema.

“Los experimentos en humanos son caros, logísticamente difíciles y requieren mucho tiempo. Además, las grabaciones de neuronas individuales identificadas no son posibles en los cerebros humanos. Al estudiar los cerebros de las abejas podemos superar estas limitaciones y aplicar ese conocimiento a la investigación, y eventualmente incluso al tratamiento de cerebros humanos”.

Las abejas asocian los olores como lo hacen los humanos

Szyszka y su equipo experimentaron con abejas melíferas regulares de colmenas al aire libre en un laboratorio aplicando estímulos con olores, y de manera simultánea registraron su actividad cerebral con ayuda de electrodos microscópicos.

Fue así como descubrieron que las abejas pueden aprender a asociar los olores con los alimentos de manera similar a como lo hacen los seres humanos. Esto debido a que su cerebro genera oscilaciones de alrededor de 18 Hz, que curiosamente comparten muchas características de las oscilaciones alga en el cerebro de los primates.

Al igual que las oscilaciones alfa/beta de los primates, las de las abejas melíferas de 18 Hz se produjeron de manera espontánea y disminuyeron su potencia durante la estimulación sensorial realizada durante los experimentos.

“Creemos que es adecuado llamar a las abejas melíferas oscilaciones de 18 Hz ‘alfa’ en lugar de ‘beta’, porque la distinción entre las oscilaciones humanas ‘alfa’ y de monos ‘beta’ se basa en bandas de frecuencia en lugar de función”.

Sin embargo, los autores resaltan que las oscilaciones alfa humano y alfa/beta de monos realizan funciones similares. “En los monos, por ejemplo, las oscilaciones de 10–20 Hz regulan la comunicación entre los módulos corticales en el sistema visual”, escriben en su documento, y este mecanismo también se produce en la corteza visual de los humanos, “lo que refuerza la idea de que las oscilaciones alfa/beta cumplen funciones similares en todos los filos”.

Ahora Szyszka enfocará su trabajo a la observación de los cambios de las oscilaciones alfa en diferentes situaciones muy naturales, como el simple acto de alimentarse o descansar.

Referencia:

Alpha oscillations govern interhemispheric spike timing coordination in the honey bee brain. http://rspb.royalsocietypublishing.org/lookup/doi/10.1098/rspb.2020.0115