Tras la noticia que ha batido al mundo desde el día de ayer –la renuncia como CEO de Walt Disney Company por parte de Bob Iger–, debemos admitir que aún estamos en shock. Sin embargo, en vez de “echarnos a morir”, preferimos honrar a quien supo darle “magia” adicional a una compañía que parecía ya haberlo hecho todo.

Sin duda alguna, saber que Iger está “listo” para dar un paso atrás, luego de 15 años al frente de la compañía, nos cayó de sorpresa; pero, quizás, así como lo afirmó en sus declaraciones, el 2020 es el año correcto para permitir que otro talentoso empresario brillo bajo los reflectores, y el ex CEO ya tenía a alguien en mente: Bob Chapek.

No obstante, Iger confirmó que no estará diciendo un “completo adiós” a la compañía del ratón, ya que permanecerá como CEO hasta el 2021, y, aunque le queda un año para su despedida oficial, sentimos que no hay mejor momento que este, para hablar de su recorrido, metas, caídas y próximos pasos.

Antes de llegar al famoso “Magic Kingdom”

Antes ser reconocido como el “Rey de Hollywood”, Robert Iger era solo el hijo de Mimi y Arthur, una pareja establecida en Long Island, Nueva York y con raíces judías. Su madre, ama de casa, y su padre, trabajador del segmento de publicidad, se convirtieron en gran parte del crecimiento de “Bob”.

Por motivos familiares, Iger empezó su vida laboral a los 13 años –cuidando niños y paleando nieve–; y, cuando tan solo tenía 15, el joven consiguió un trabajo como conserje de verano –desde estar pendiente de los calentadores, hasta asegurarse que los escritorios no estuvieran llenos de chicle pegado–.

Sin duda alguna, Iger decidió seguir algunos de los pasos de sus padres, por lo que se gradúo magna cum laude en Ciencias de la Televisión y Radio, en la escuela Roy H. Park School of Communications de Ithaca College.

Luego de prepararse como un profesional, Iger aterrizó en su primer trabajo formal en el área del entretenimiento en 1974 –luego de haber pasado por ser meteorólogo y reportero de noticias en una pequeña estación de Ithaca–, como supervisor en los estudios de ABC, pero, el joven sabía que tenía madera para más por lo que se escaló su montaña hasta convertirse en lo que conocemos ahora.

Veinte años después de pasearse por muchos cargos en la ABC, Bob logra ganarse la posición de CEO de Walt Disney Company en octubre del 2005, y, desde entonces, la compañía que nos introdujo a Mickey Mouse no ha parado de crecer, al punto de ser considerada como la dueña del mundo.

Bob Iger vs. Steve Jobs: a por la corona de Pixar

Ahora bien, aunque las generaciones más actuales vean a Marvel Studios y a Lucasfilm como los sinónimos directos del éxito de Disney, estamos seguros que muchos estarán de acuerdo con nosotros cuando afirmemos que no hay casa del ratón sin una buena lámpara detrás. Con esto, evidentemente, queremos decir que no hay adquisición de la compañía que logre superar a la primera gran compra, y esa fue: Pixas Studios.

Para quienes piensen que Pixar siempre formó parte del panorama de la compañía, debemos decirles que estaban muy equivocados. Saber que fue Iger quien no solo estuvo detrás de la inversión, sino que también salvó a Disney de un cierre inminente, le agrega demasiado valor a la carrera del oriundo de Long Island.

Vayamos parte por parte. Estamos seguros que muchos consideran que Pixar y Disney siempre estuvieron de la mano, sin embargo, no fue así. Para la época de finales de los setenta, el estudio de la icónica lámpara que sustituye la letra “i” era de las compañías de animación más grandes e impactantes, pero –y estamos seguros que no se esperaban este plot twist – la compra del estudio por parte de Steve Jobs en 1989, terminó por darles ese impulso que faltaba.

Para hablar rápidamente del “elefante en la habitación”, antes de que Iger pusiera sus ojos en la belleza de la animación, fue Jobs –que recién estaba viéndole el queso a la tostada con Apple– quien decidió invertir aproximadamente $10 millones en Pixar. Con esa compra, Pixar pudo independizarse, por lo que podemos decir que antes del ratón vino la manzana, y Jobs hasta logró “llevarse” un Óscar con el cortometraje ‘Tin Toy’ (1988) –punto de origen de lo que hoy conocemos como ‘Toy Story’–.

Pero, no necesariamente el éxito en entretenimiento y reconocimiento se traduce en éxito económico, por lo que la época dorada de la relación Pixar ft. Jobs vio una decadencia, hasta que llegó Disney para salvar la relación. Con un acuerdo inicial para crear tres producciones a cambio de un retorno de inversión de $26 millones de dólares, el ratón se unió a Pixar para encargarse de la producción, promoción y distribución.

No obstante, más allá de caer en el debate de si Pixar es más que Disney, o viceversa, preferimos enfocarnos en la huella que dejó todo esto entre Iger y Jobs. Para hacerles el cuento corto, mientras que Iger fue quien prácticamente salvó a Pixar de una decadencia económica, los miembros de “la mesa” siempre tomaban en cuenta las opiniones de Jobs, pero cuando este propuso cerrar Disney Animation Studio, las garras salieron.

En su libro, ‘The Ride of a Lifetime: Lessons Learned from 15 Years as CEO of the Walt Disney Company’, Iger cuenta que nadie permitiría que eso ocurriera, sobre todo porque más allá de ofrecer contenido bueno para la audiencia, la meta final siempre fue honrar el legado de Walt Disney, por lo que ningún “visionario” vendría a acabar con sus sueños. Hoy en día, Pixar no solo forma parte de Disney, sino que se han convertido en una de las duplas más cotizadas en el séptimo arte.

Disney y Marvel: un equipo de ensueño

Tan solo tres años después de que Disney “compró” Pixar, Iger se lanzó a otra aventura: comprar Marvel Studios, en el 2009, por un total de $4.000 millones, y, aunque estamos seguros que aún 11 años después de esa adquisición muchos fanáticos del universo de Marvel siguen en descontento, debemos contarles que todo pudo haber sido “peor”.

Siguiendo las declaraciones de Iger en su libro, el CEO que lo precedió, Michael Eisner, puso la opción sobre la mesa mucho antes del 2009, no obstante, la decisión no se tomó porque habían quienes afirmaban que esa alianza solo dañaría el nombre de Disney como compañía.

“Cuando comenzaba a trabajar para Michael [Eisner] asistí a un almuerzo de empleados en el que mencionó la idea de comprarlos. Un grupo de ejecutivos se negaron, diciendo que Marvel era “muy edgy” [término para calificar algo que puede ser genial pero también controversial], y que ensuciaría la marca de Disney. En ese entonces había un creencia entre la junta directiva que Disney era una marca única y monolítica, y que todos nuestros negocios existían bajo el ala de Disney”.

Pero, donde Eisner vio fracaso, Iger vio una gran oportunidad para hacer brillar, y, si eso no hubiera pasado el MCU como lo conocemos hoy en día quizás ni siquiera fuera una realidad. Ahora bien, aunque quisiéramos dejar a Bob como el único “ganador” con la compra, no podríamos, ya que este mismo admitió que, quien una vez intentó cerrar una filial de Disney, en esta oportunidad se convertía en la pieza fundamental para el cierre de los acuerdos.

Sin duda estamos hablando de Jobs –quien seguía vivo y al frente de Apple–, que en ese momento fue el intermediario estrella entre Iger e Ike Perlmutter –en ese momento el CEO de Marvel–.

“Steve afirmó que nunca había leído un cómic en su vida (“Los odio más que a los videojuegos”, me dijo), así que traje una enciclopedia de personajes de Marvel para explicarle el universo y mostrarle qué estaríamos comprando. Pasó unos 10 segundos mirándolo, luego lo hizo a un lado y dijo: ‘¿Es importante para ti? ¿De verdad lo quieres? ¿Es otro Pixar?’. Le dije que no estaba seguro de si era otro Pixar, pero que tenían un gran talento en la compañía. Le pregunté si estaría dispuesto a comunicarse con Ike Perlmutter, CEO y accionista de Marvel, y responder por mí. Más tarde, después de cerrar el trato, Ike me dijo que la llamada de Steve marcó una gran diferencia”.

Iger se hace dueño de Lucasfilm

Aunque muchos pensaría que la sed de inversiones de Iger quedaría hasta ahí, luego de haberse hecho dueño de Pixar y Marvel, pues sin duda están equivocados, y, es que tres años después de cerrar el acuerdo con Perlmutter, el CEO de Disney ya tenía una nueva presa en sus manos: el universo experto en la ficción de Lucasfilm.

Aunque para 2012, solo los fanáticos de ‘Star Wars’ consideraban que Lucasfilm tenía algún futuro, para Iger –de nuevo–, donde algunos vieron carbón, él vio un diamante en bruto y listo para ser puesto bajo presión, hasta que lograra brillar por sí solo.

Así como sucedió con Marvel, por un total de $4.000 millones, George Lucas se despidió de su compañía y la dejó en manos de Disney, y, por si fuera poco, justo cuando se anunció la compra-venta, la compañía del ratón estaba lista para dar un adelanto de los planes que se tenía, como por ejemplo, en ese entonces, era el estreno del episodio número siete de ‘Star Wars’.

Ahora, si echamos un vistazo al 2012, más que acabarse el mundo, Iger se posicionaba como el dueño de varias gemas del segmento del entretenimiento, y ese un reconocimiento que no se le puede quitar ni aunque renuncie del cargo.

Planes que llevaron a Disney más allá

Es mejor que dediquemos unas líneas a resumir parte de lo que Iger deja a su paso como parte del legado de Disney, entre los más actuales: la adquisición de 20th Century Fox, las acciones para quedarse con ESPN, el lanzamiento de Disney Plus –la plataforma streaming propia de la compañía del ratón– y la expansión de la línea de parques temáticos en China –a pesar de la alerta de pandemia por el coronavirus–.

Más allá de la suma de más gemas para su corona, debemos admitir que las decisiones recientes de Iger para Disney no han sido más que acertadas, pero, si debemos recalcar una por encima de otra, no podemos dejar de conversar sobre el lanzamiento del servicio streaming de la compañía: sinónimo de autonomía para el ratón, que gracias a su propia plataforma será el único espacio con acceso exclusivo a las producciones de todas las otras empresas como Pixar, Lucasfilm, Marvel y National Geographic.

Y, si bien, la “obsesión” con comprar todo lo que se mueve por parte de Iger ha sido foco de memes y bromas como por ejemplo cuando ocurrió el altercado entre Disney/Marvel y Sony por los derechos de Spider-Man, debemos admitir que si hay un hombre visionario, ese es Bob Iger. No por nada, tal como lo publicó Forbes, el ex CEO tiene un patrimonio neto de un total de $690 millones, monto que supera el patrimonio total de Abigal Disney, la heredera de Walt Disney.

¿Qué vendrá después?

Sabemos que a estar alturas, luego de todo lo que les hemos contado, muchos se preguntarán: ¿entonces por qué renunciar? Pues, existen fuertes rumores de que el próximo paso para Iger es incursionar en la política, y no el cualquier aspecto, sino, nada más y nada menos, que para la presidencia de los Estados Unidos.

Desde el 2018, esas campanas están sonando por una entrevista que dio Iger a Vogue, donde este admitía que para este año 2020 se estaría animando a participar en la carrera presidencial, y que contaba con el apoyo de Oprah Winfrey.

Esta no sería la primera vez que Iger se da un paseíto por la Casa Blanca, ya que este fue asesor de Donald Trump, sin embargo, ese vínculo se rompió cuando el actual presidente de los Estados Unidos decidió retirarse del acuerdo climático de Paris.

Esta teoría es la más acertada hasta el momento, y, si a eso le sumamos que Iger dio pausa a su carrera como político por la adquisición de Fox, podríamos decir que con más razón se retira ahora: para en el 2021, empezar con todo en ese mundo e intentar ser el líder del mundo libre. Sea como sea, creemos que quien hizo a Disney, prácticamente, el dueño de todo el entretenimiento a nivel mundial, podría optar con calidad a liderar a un pueblo. Pero, quién sabe cómo termine todo esto, además, lo bonita de las películas de Disney es el final feliz.