El poder destructivo de las plagas de langostas ha quedado tan grabado en la memoria colectiva que incluso pueden verse vestigios de su presencia en manifestaciones culturales e incluso en textos tan sagrados como la propia Biblia.

Las mismas, a pesar de ser pequeños insectos, pueden encontrarse congregadas en tal magnitud que pueden dejar un camino de desolación por allí por donde pasan. Por lo general, si el ambiente no lo permite, las langostas no desarrollan las alas que necesitan para moverse por grandes territorios.

Pero, si nos encontramos con un ambiente mucho más benevolente, será rápido su desarrollo –y también mayor su potencial destructivo. Por décadas, la humanidad no había sido testigo de un evento de gran magnitud que las involucrara, pero ello acaba de cambiar.

No había habido nada igual en 7 décadas

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La plaga de langostas más grande que se ha visto en Kenia en 70 años acaba de tocar las puertas del pequeño poblado ganadero, Wanda. El tamaño del enjambre de hambrientas langostas fue tal que, por un momento, los pobladores pensaron que lo que se avecinaba era una nube que traería lluvias.

Contrario a lo que creían, del cielo no descendieron refrescantes gotas de agua, sino millones de langostas que en cuestión de segundos tenían cubierto todo el territorio del pequeño puedo. Los niños, sin tener idea de lo que ocurría, no podían más que asustarse, y los animales, igual de desorientados, ni siquiera podían moverse ya que las langostas les bloqueaban la visión.

https://rec-end.elnuevodia.com/images/tn/52/0/656/300/900/447/2020/01/28/langosta2.jpgMientras tanto, los más adultos de la aldea recordaban las historias de sus padres y abuelos con respecto a las plagas de langostas y lo devastadoras que podían ser. Ya fuera solo con sus manos o con cualquier otro objeto que tuvieran a la mano, los adultos trataban de espantar a las langostas con fuertes manotazos y ruidos estruendosos que las asustaran.

https://www.lavanguardia.com/r/GODO/LV/p7/WebSite/2020/01/25/Recortada/20200124-637154946052071831_20200124203509-kyeB-U473114317137cII-992x558@LaVanguardia-Web.jpgAhora las langostas han llegado a Wanda, pero, la verdad es que han estado desolando distintas áreas del de Kenia que se han cruzado en su camino desde diciembre del año pasado. Las millones de langostas que ahora surcan los cielos de Kenia ya han logrado reproducirse de una forma que ya no solo representan un problema para todo el país, sino también para gran parte de África.

Muchas naciones podrían ser afectadas

Es claro que Kenia está llevando en este momento el golpe más fuerte. Sin embargo, no se trata de la única nación que podría salir afectada.

De hecho, variados países como Somalia, Etiopía, Sudán del Sur, Yibuti, Uganda y Tanzania son solo algunos de los países del Cuerno de África y del este del continente que también podrían ver fuertes consecuencias en sus cultivos a causas de las langostas.

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Estas criaturas son tan rápidas como voraces y son capaces de consumir la misma cantidad que abarcarían 35.000 humanos diariamente. Asimismo, cada día son capaces de volar hasta 128 kilómetros, por lo que, esparcirse por el territorio se trata de una tarea que no les tomará mucho tiempo.

Por si fuera poco, por cada hembra del enjambre pueden haber en promedio 80 huevos. Lo que implica que su capacidad reproductiva también es alta y, ahora que podrían estar llegando las lluvias a Kenia, el ambiente podría ser propicio para que una nueva horda de langostas se levante una vez esta se haya diseminado.

¿Por qué ahora?

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Hay un motivo por el que 70 años han separado uno de estos desastrosos eventos del otro. La verdad es que, como lo hemos dicho, para que las langostas desarrollen las alas y se congreguen en grandes enjambres es necesario que crezcan en un ambiente especialmente favorable.

Es decir, requieren que el alimento esté a la orden del día y que un clima cálido sea la constante durante su ciclo de desarrollo. Para que el ambiente sea así de abundante, en estas zonas lo que se necesita es una lluvia copiosa.

La sumatoria de todos estos detalles crean el ambiente perfecto, y esta congregación de elementos se dio en el Cuerno de África a finales del año pasado. Debido a ello, las langostas pudieron crecer y reproducirse lo suficiente hasta convertirse en esta terrible oleada que ahora cruza el cielo keniano.

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Ahora, ¿qué ha hecho que estos factores se congreguen? No será una sorpresa escuchar de nuevo que el calentamiento global y el cambio climático han tenido que ver en esto. El aumento de las temperaturas ha hecho que la evaporación de las aguas aumente, lo que, a su vez se traduce también en un crecimiento en los niveles de pluviosidad de las zonas en las que el calor extremo se interrumpe con poderosos monzones.

Siguiendo esta línea de pensamiento, queda claro que, mientras el planeta continúe calentándose, las plagas de estas criaturas se volverán mucho más comunes. Todo ello debido a que cada vez con más frecuencia encontrarán las condiciones necesarias para desarrollarse.

Una economía en peligro

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Como lo hemos dicho, las langostas son capaces de dejar árido un terreno a una velocidad impresionante. Por lo que, las labores de ganadería y cultivo pueden verse muy afectadas. Lo que, a su vez se convertirá en un fuerte golpe para la región que coartará su crecimiento económico y que se podría decantar en una crisis alimenticia no solo en Kenia sino en todo el Cuerno de África.

Se ha dicho que, para poder combatir esta plaga podría ser necesaria una inversión de hasta 78 millones de dólares. Sin embargo, hasta la fecha, solo se han podido recaudar 20 millones de los requeridos, por lo que, aún falta capital para poder llevar a cabo cualquier acción significativa.