Irónicamente, aunque nuestro cuerpo está equipado con un sistema inmune con un alto nivel de eficacia para evitar el ingreso de patógenos y barrer desechos, esta también puede averiarse de tal forma que detecta al mismo cuerpo como un agente dañino. Así empieza un círculo vicioso en el que empieza a atacar los tejidos del cuerpo dando lugar a lo que se conoce como enfermedades autoinmunes.

Un ejemplo de ello es la colitis ulcerosa, una afección inflamatoria en la que el sistema inmunitario ataca el tejido del recto o el colon causando síntomas graves e incapacitantes como hemorragias abundantes, diarrea, pérdida de peso e incluso una sepsis potencialmente mortal.

Hasta ahora la enfermedad no tiene cura, y también hay ambigüedad sobre su origen. Pero un equipo de investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford parece haber encontrado una vía: una familia de microbios que, presentes en el intestino pueden producir metabolitos para mantenerlo sano, pero ausentes pueden causar esta enfermedad.

Colectomía total y bolsa en forma de J

Los pacientes con colitis ulcerosa por lo general reciben un fármaco inmunosupresor que funciona al principio, pero luego de un tiempo deja de hacer efecto. Es así como la enfermedad suele avanzar al punto que requieren colectomía total, la extirpación quirúrgica del colon y el recto, a lo cual sigue la reposición del extremo inferior del intestino delgado para forma una bolsa en forma de J que sustituirá al recto.

Los pacientes que se someten a esta modificación pueden llevar vidas bastante normales, pero cerca de la mitad también podría desarrollar pouchitis, el regreso de la inflamación y los síntomas iniciales.

Para esta investigación, los autores partieron de un hecho que les intrigaba. Los pacientes que sufren una condición genética llamada poliposis adenomatosa familiar (PAF) tiene un riesgo elevado de desarrollar cáncer de colon, razón por la cual se someten al mismo procedimiento quirúrgico mencionado. Sin embargo, llama la atención que estos pacientes no experimentan los ataques inflamatorios que los pacientes con colitis ulcerosa que se someten a dicho procedimiento sí vuelven a experimentar.

Ácidos biliares secundarios reducidos en colitis ulcerosa

Entonces analizaron las muestras de heces de siete pacientes con PAF con las de 17 pacientes con colitis ulcerosa que se habían sometido a la cirugía de bolsa. Midieron los niveles de un grupo de sustancias llamadas ácidos biliares secundarios notando una gran diferencia entre ellos.

Los ácidos biliares primarios se liberan al tracto digestivo y son absorbidos por el intestino, donde las bacterias tienen el trabajo de llevar a cabo una serie de procesos enzimáticos para convertirlos en ácidos biliares secundario. Sin embargo, algunos estudios previos han sugerido que estos se agotan en pacientes con colitis ulcerosa y afecciones similares.

Y en efecto, los niveles de los dos ácidos biliares secundarios más prominentes, el ácido desoxicólico y el ácido litocólico, fueron mucho más bajos en las muestras de heces de los pacientes con colitis ulcerosa con bolsa que en los pacientes con PAF con bolsa.

Bacterias ausentes en pacientes con colitis ulcerosa

Cuando compararon la diversidad microbiana en las muestras de pacientes con bolsa para ambas afecciones encontraron que en aquellos con colitis ulcerosa esta era menor, estando la familia bacteriana, Ruminococcaceae subrepresentada.

“Todas las personas sanas tienen Ruminococcaceae en sus intestinos”, dijo Aida Habtezion, MD, profesora asociada de gastroenterología y hepatología. “Pero en los pacientes con bolsa de CU, los miembros de esta familia se agotaron significativamente”.

Además, el análisis genómico de todas las bacterias intestinales en los participantes mostraron que los genes de esta familia de bacterias estaban en menor proporción a la hora de convertir los ácidos biliares primarios en ácidos biliares secundarios.

Un nuevo enfoque para el tratamiento

El vínculo de estos microorganismos con la salud del intestino fue corroborado incluso cuando se incubaron ácidos biliares primarios con muestras de heces de pacientes de PAF con bolsa. Esto permitió convertir de manera efectiva dichas sustancias en ácidos biliares secundarios.

Los hallazgos se publicaron en la revista Cell Host & Microbe y han marcado un hito importante en el estudio de esta enfermedad. Y es que sugiere un nuevo punto de partida para abordar la enfermedad que supone el suministro de estos metabolitos faltantes en los pacientes con colitis ulcerosa producidos por bacterias, o bien la restauración de las mismas en el intestino. La mejor parte es que, de funcionar, este enfoque podría aplicarse a afectados con una enfermedad similar conocida como enfermedad de Crohn.

Referencia:

The Role of Secondary Bile Acids in Intestinal Inflammation. https://clinicaltrials.gov/ct2/show/NCT03724175