El jurado acaba de declarar a Harvey Weinstein como culpable de agresión sexual y, aunque esta noticia podría significar el triunfo del movimiento Me Too, en realidad no es una victoria completa, pues solo se ha hallado culpable de dos de los cinco cargos por los cuales había sido acusado, además de evitar la cadena perpetua.

Tras esta sentencia, el productor de cine deberá enfrentar 25 años de cárcel y aún debe medirse en otro juicio en la ciudad de Los Ángeles. El jurado que lo ha declarado culpable en Nueva York determinó que Weinstein es culpable de violación a una mujer en un hotel neoyorkino en 2013 y de “forzar el acto sexual con otra en 2006”, tal como recoge la BBC de Londres. No obstante, fue absuelto de los dos cargos más importantes: agresión sexual y violación en primer grado.

Un emporio construido pisoteando mujeres

Harvey Weinstein es fundador de las productoras cinematográficas Miramax y The Weinstein Company –ambas cobijaron un sinfín de iconos del cine, entre ellos títulos Woody Allen como ‘Vicky Cristina Barcelona’ y de Quentin Tarantino como ‘Bastardos sin gloria’– y su imagen de hombre referencia de la industria del cine se vino abajo cuando en 2017 la actriz Ashley Judd, entre otras actrices, por acoso sexual y desde entonces la historia de este ganador de Óscars y Tonys no hizo sino caer en picada.

Este hecho inspiró el ya reconocido movimiento mundial MeToo en el que actrices de Hollywood se volvieron activistas contra el sexismo presente en la industria del cine, revolucionando así un mercado que parecía ser de puro glamour. En 2018, Weinstein fue arrestado en Nueva York, pero un mes después salió en libertad tras pagar una fianza de un millón de dólares, además de declararse no culpable de los cinco cargos que se le imputaron.

Desde que Weinstein fue acusado por agresión sexual depredadora hasta hoy, la imagen e imperio del productor se ha resquebrajado, dándole más fuerza al movimiento Me Too y a las activistas feministas de Hollywood. Este hecho marca otra página más en la historia de la lucha contra el sexismo que se produce en la industria, pero también denota que aún falta mucho más trabajo por seguir denunciando este tipo de prácticas.