El maltrato infantil, que engloba tanto el abuso físico como sexual, emocional y la negligencia, ha sido identificado sistemáticamente por investigaciones como un factor influyente para el comportamiento de riesgo de los adolescentes, incluyendo el uso de sustancias.

El consumo de cigarrillos en la adolescencia es un problema social grave y una preocupación de salud pública. Se sabe que el desarrollo del cerebro no se completa hasta el final de la adolescencia o durante la edad adulta temprana, y fumar cigarrillos se asocia con daños en el desarrollo del cerebro, así como a un sinnúmero de consecuencias negativas para la salud física.

Mayor probabilidad

En este sentido, los resultados de un reciente estudio sugieren que el abuso físico de niños en hogares de alto riesgo, especialmente cuando son niños pequeños o en la adolescencia temprana, aumenta drásticamente las probabilidades de fumar cigarrillos.

El estudio, que fue dirigido por investigadores de la Universidad de Ohio, examinó datos de niños que corrían un alto riesgo de sufrir abusos y abandono, ya sea porque habían sido remitidos a un servicio de protección de la infancia, vivían en condiciones asociadas a la probabilidad de sufrir malos tratos, o ambos casos.

El estudio encontró que los adolescentes que experimentaron abuso físico en la infancia temprana tenían más probabilidades de ser fumadores.

Para ello, el equipo de investigación utilizó datos de los Estudios Longitudinales de Abuso y Descuido Infantil sobre 903 adolescentes que fueron evaluados a los 12, 16 y 18 años de edad.

Un desglose de los diferentes tipos de maltrato experimentados por la población de la muestra durante tres períodos de tiempo diferentes (primera infancia, edad escolar y adolescencia) confirmó cuán vulnerables eran esos niños.

Casi una cuarta parte había sido desatendida durante la primera infancia y sus años de edad escolar. Casi la mitad vivía en la pobreza y el 58 por ciento vivía en hogares en los que los miembros de la familia fumaban cigarrillos.

Período especialmente vulnerable

De estos datos los investigadores identificaron tres trayectorias patrones de consumo de cigarrillos: un consumo bajo o nulo (61 %), un aumento gradual del consumo (30 %) y un aumento pronunciado del consumo de cigarrillos (9 %).

Un análisis estadístico mostró que los adolescentes que experimentaron abuso físico en la infancia temprana tenían 2,3 veces más probabilidades de estar en el grupo de consumo de cigarrillos que aumentaba bruscamente, en comparación con el grupo estable de bajo consumo.

El maltrato infantil ha sido identificado sistemáticamente como un factor de riesgo para el comportamiento de riesgo de los adolescentes, incluyendo el uso de sustancias.

El abuso físico durante la adolescencia tuvo un efecto aún más fuerte: este tipo de maltrato en ese momento de la vida se relacionó con probabilidades 3,7 veces mayores de un aumento marcado en el uso de cigarrillos.

Los adolescentes que habían sido descuidados durante la primera infancia tenían 1,89 veces más probabilidades de estar en el grupo de aumento gradual del consumo de cigarrillos que en el grupo estable de bajo consumo.

Alrededor del 40 por ciento de estos fumadores habían informado que fumaban cigarrillos a los 16 años, y a los 18 años, más del 80 por ciento eran fumadores crónicos.

Estos hallazgos sugieren que las intervenciones para el consumo de cigarrillos en la adolescencia deben integrar enfoques basados en el trauma. Además, los resultados ponen de relieve que la primera infancia y la adolescencia son períodos especialmente vulnerables con respecto a la influencia del abuso físico y el descuido en el consumo de cigarrillos, lo que indica la necesidad de realizar esfuerzos adicionales de prevención del maltrato durante esas etapas del desarrollo.

Referencia: Childhood physical abuse linked to heavy cigarette use among teens who smoke. Substance Use & Misuse, 2020. https://doi.org/10.1080/10826084.2020.1713819