El cuidado de la salud es un punto al que todos por igual debemos prestar atención. De jóvenes podemos ser un poco más desinteresados a este respecto. Pero, a medida que envejecemos ciertas necesidades de cuidado se convierten en un deber más que en una alternativa.

Al envejecer, uno de los miedos más comunes es terminar siendo víctima de un ataque cardiaco. Estos a medida que las poblaciones se han vuelto más sedentarias y menos saludables en sus elecciones alimenticias se han convertido en un tema mucho más común.

Por ello, a medida que alcanzan una edad más adultas muchas personas comienzan a preguntarse si ya es momento de comenzar a cuidarse y ver a un doctor. Acá te daremos algunos puntos a tener en cuenta en caso de que sientas que ya es momento para ti o un familiar de comenzar a cuidar su corazón y visitar al cardiólogo.

Algunos factores a tener en cuenta

Los ataques cardiacos, para ser claros, no se tratan de una maldición irrevocable de la vejez. En realidad, hay personas que por diversos factores nunca han tenido que ir a un cardiólogo y no han sufrido un ataque cardiaco ni ninguna condición similar.

Sin embargo, estos son casos muy particulares. Por lo que, por lo general, si no se tiene la exacta seguridad de que no será necesario –lo que ocurre cuando no se tiene un historial familiar de ataques cardiacos, se vive una vida saludable, se come bien y no se presentan condiciones secundarias ni síntomas referentes a problemas cardiovasculares – entonces no hay de qué preocuparse.

No obstante, queda claro que tener esa seguridad no es tan sencillo. Por ello, es preferible estar atento a estos otros factores que pueden indicar que sería hora de hacer al menos un chequeo preventivo con el cardiólogo. Sobre todo, debido a que en realidad no existe una edad específica en la que esto deba hacerse, sino que se adapta a las necesidades de cada individuo.

Historial familiar

Uno de los primeros elementos que seguramente pueden influir en la necesidad de prestar o no atención extra al corazón tiene que ver con el historial familiar. Si varios miembros de tu familia han tenido este tipo de problemas tal vez sea buena idea visitar a un profesional.

Ya que los mismos pueden deberse al estilo de vida general de la familia o a genes particularmente propensos a problemas del corazón. Eso sí, el que alguien en la familia haya tenido ese problema no te hace inmediatamente un candidato a un ataque cardiaco. Pero, como existe la leve posibilidad, no mejor es hacer un chequeo.

Hábitos

Por otra parte, otro factor que no deja de influir en la posibilidad o no de tener un ataque cardiaco con los hábitos. Si llevas una vida sedentaria, tienes sobrepeso, tomas decisiones alimenticias poco saludables o fumas, lo más probable es que lo mejor sea visitar a un doctor. Y, de paso, hacer cambios para mejorar el estilo de vida y dejar de lado los hábitos poco saludables.

Síntomas

Un signo claro de que es momento de visitar al cardiólogo es comenzar a notar síntomas. Algunos de los más comunes son el dolor o la presión en el pecho. Sin embargo, también nos encontramos con otros elementos como la falta de aliento –más común en las mujeres–, las fuertes palpitaciones, la confusión y los mareos que también podrían ser señales de alarma.

Asimismo, altos niveles de presión sanguínea o de colesterol son un indicador de que es momento de ver al doctor. Además claro, de hacer ciertos cambios en nuestras rutinas diarias.

No hay que esperar demasiado

Un detalle que es importante tener claro es que no es necesario esperar a tener los síntomas para visitar a un cardiólogo. De hecho, en ocasiones cuando estos aparecen la enfermedad ya se encuentra en un estado avanzado.

Es cierto que visitar a un cardiólogo solo porque sí puede resultar un poco extraño. Por lo que, es bueno consultar con tu médico de cabecera. Probablemente, este ya se encuentra midiendo los factores como la presión sanguínea y nivel de colesterol, además ya debe saber por previas sesiones de tu historial infantil (en caso de que tuvieras problemas en esa época) y un poco sobre el familiar.

De modo que, es uno de los más capacitados para orientarte a la hora de decidir ir o no un cardiólogo. Por otra parte, los exámenes de este tipo suelen ser costosos y exponen a los pacientes a radiación. Debido a lo cual, es preferible esperar a que el cardiólogo ordene uno antes de hacerlos por cuenta propia.