Donar órganos es un acto muy sublime entre los humanos que puede mejorar la calidad de vida y salvar a muchas personas de una muerte inminente. Sin embargo, las cantidades de personas en listas de espera por trasplantes es bastante elevada en comparación con la disponibilidad de órganos.

Curiosamente, el único problema no es la poca oferta de órganos, sino las implicaciones éticas para el personal encargado de realizar la cirugía. Y es que así como algunas religiones no ven bien las transfusiones de sangre, a nivel médico ciertos procedimientos, a pesar de ser posibles, no deben realizarse. Un ejemplo de ello es el trasplante de testículos.

Sí, pocos lo saben, pero es posible donar testículos. Sin embargo, la respuesta del urólogo y médico de salud sexual Joshua González ante una pregunta de este tipo es un tajante “no”. ¿Pero cuál es la razón de esta negativa?

“Incluso para los muchachos que estaban en guerra y les volaron las pelotas o algo así, no te dan el testículo de otra persona, o el testículo de tu hermano, ni nada de eso”.

Complicaciones éticas en torno al trasplante de testículos

Tiempo atrás se dio a conocer que un soldado perdió sus genitales en la guerra de Afganistán, pero 11 cirujanos de la Universidad Johns Hopkins lograron trasplantar el pene completo, el escroto y la pared abdominal parcial de un donante fallecido al cuerpo del soldado. Durante el procedimiento ataron la uretra, las arterias, los vasos sanguíneos, los músculos y los nervios, todo menos los testículos.

Técnicamente es posible llevar a cabo un trasplante de testículo, lo cual supondría grandes ventajas para los receptores como veremos más adelante. Sin embargo, el órgano trasplantado podría producir la descendencia genética del donante fallecido, obviamente sin su consentimiento, lo cual supone una complicación ética que cualquier profesional preferiría evitar. Jeffrey Kahn, director del Instituto de Bioética Johns Hopkins Berman, lo explica de la siguiente manera:

“Si tuviera que trasplantar testículos, eso haría que el donante no solo sea un donante de partes del cuerpo, sino también un donante de esperma. Efectivamente es una donación de esperma sin consentimiento, y eso no debería suceder”.

Hijos propios con espermatozoides del donante

Y es que las células germinales, precursoras de los óvulos y espermatozoides, se van dividiendo para formar células madre que puedan producir más de sí mismas, lo cual significa que seguirán produciéndose espermatozoides.

Pero incluso si los testículos se trasplantan a un nuevo cuerpo, continuarán produciendo espermatozoides que transporte el ADN del donante. En pocas palabras, el receptor del órgano podrá concebir hijos que serían en parte de su donante. Aunado a ello, por lo general, los donantes son personas fallecidas, lo cual aumenta el drama ya que, de concebirse un hijo con sus testículos, sería sin su consentimiento.

Lo bueno es que no todo está perdido. Aquellos que hayan perdido sus testículos por cualquier razón pueden recibir un tratamiento hormonal a base de testosterona y recibir prótesis testiculares para restaurar la apariencia de su miembro, tal como lo haría una mujer con prótesis mamarias.

El trasplante de testículo permitiría abandonar la dependencia de la terapia hormonal, pero traería complicaciones mayores en caso de dejar descendencia. Es por ello que los médicos prefieren evitarlo.

Referencia:

Surgeons complete world’s first penis and scrotum transplant. https://newatlas.com/world-first-penis-scrotum-transplant/54332/