Nuestro organismo ha llegado a ser reconocido como la máquina perfecta. Todas y cada una de las partes que comprenden nuestro todo se interrelacionan y apoyan mutuamente. Gracias al funcionamiento adecuado de cada una, podemos disfrutar del desempeño final de todo nuestro cuerpo.

Es claro que la idea es que cada uno de estos componentes preste su mejor desempeño. Pero, ello no siempre es posible. Es allí donde se pueden comenzar a sentir malestares ya que el organismo no se encuentra a toda su capacidad.

Existen muchas condiciones que pueden hacer que nuestro cuerpo se debilite. Algunas pueden llegar a ser muy serias y otras simplemente pasajeras. Asimismo, existen unas que no podemos controlar y otras sobre las que tenemos el poder de decisión.

Lastimosamente, incluso en estos últimos casos, a veces elegimos hacer daño a nuestro organismo por motivos externos. Un claro ejemplo de ello se da cuando el organismo necesita evacuar y nos encontramos en un espacio que no consideramos adecuado para ello.

¿Aguantar o no aguantar? He ahí el dilema

https://images2.minutemediacdn.com/image/upload/c_crop,h_1123,w_2000,x_0,y_0/f_auto,q_auto,w_1100/v1554927321/shape/mentalfloss/541835-istock-687044332.jpgTodos hemos pasado por esa situación, ya sea que estuviéramos en una reunión de trabajo, en una cita romántica o en un paraje alejado sin señales de un baño (o el vital papel higiénico) en kilómetros. En esos casos, nos hemos visto en el dilema de tener que luchar contra los impulsos de nuestro organismo.

Sin embargo, ello no se trata de una tarea fácil. Debido a que, en el momento en el que recibimos esa señal, nuestro cuerpo ya tiene absolutamente todo preparado para evacuar y lo que deberíamos hacer es escucharlo. Sin embargo, en ocasiones no lo hacemos y luchamos contra los impulsos con pura fuerza de voluntad y mucha concentración.

“The Vanishing Poop”

https://bilder.t-online.de/b/85/94/75/84/id_85947584/tid_da/wie-bekommt-man-haemorrhoiden-und-was-sind-haemorrhoiden-ueberhaupt-.jpgEn ocasiones, la necesidad es más fuerte que nosotros y terminamos sucumbiendo, y ubicando un baño donde sea que se pueda. No obstante, en otras oportunidades nuestra voluntad gana y es allí donde se podría decir que triunfamos en la batalla pero perdimos en la guerra.

Luego de que hemos pasado mucho tiempo aguantando nuestras ganas de evacuar, encontrar un baño y la tranquilidad para hacerlo es casi una bendición. Sin embargo, acá es donde suele presentarse el fenómeno del “vanishing poop” en el que pareciera que las heces simplemente hubieran desaparecido.

Sobra decir que, en realidad, estas no lo han hecho aunque la urgencia por evacuar sí se haya ido. Cuando esto se da, puede que después de horas o incluso al día siguiente se renueven los ciclos normales del organismo, pero, también puede que no.

Las consecuencias

https://media.istockphoto.com/photos/office-worker-with-toilet-paper-in-hand-suffering-from-hemorrhoid-picture-id1076955254?k=6&m=1076955254&s=612x612&w=0&h=F06mrafhKNYbByCHYiS4DgVA2hU-hv-bkWfFg1W0uYo=Como lo dijimos, el haber dejado de sentir las ganas no implica que las heces ya no estén allí. De hecho, siguen bastante presentes y, por cada momento extra que pasan en el intestino, su consistencia se va endureciendo.

Como consecuencia, muchas personas pueden luego sentirse terriblemente constipadas. Asimismo, con la cantidad de espacio aún lleno en el intestino, el cuerpo tiende a hincharse en la zona abdominal de tal forma que, tratar de contraerla resulte doloroso o simplemente imposible.

Sumado a ello, a la hora de evacuar finalmente el proceso puede ser doloroso y hasta causar sangrado. Por otra parte, si ha pasado demasiado tiempo, entonces podría hasta ser necesario recurrir a otras herramientas como los laxantes o la remoción manual –que, no suelen ser las opciones preferidas por nadie.

Tranquilo, nadie ha muerto por ello

Eso sí, aún no se ha presentado en el mundo el primer caso de una muerte por aguantar las ganas de ir al baño. Aunque el hacerlo resulta incómodo y las consecuencias pueden ser algo dolorosas, simplemente no es un mal de morirse.

Lo que sí hay que tener claro es que, si la meta es tener un cuerpo saludable, lo mejor que podemos hacer es escucharlo y hacer lo que nos pide, cuando nos lo pide.