Aunque en el presente las montañas Tadrart Acacus, en el desierto del Sahara, son ventosas, calurosas y muy áridas, el registro fósil muestra que durante gran parte del Holoceno temprano y medio, hace 10.200 a 4.650 años, esta región era húmeda y rica en agua y vida.

Los refugios rocosos dentro del Tadrart Acacus, ubicados en Takarkori, una región al sur de Libia cerca de la frontera con Argelia, conservan no solo restos vegetales y animales, sino también importantes artefactos culturales y arte rupestre producida por la ocupación humana del Holoceno de estos refugios.

Desechos de comida humana

Con la valiosa cooperación del Departamento de Antigüedades de Libia, el equipo de investigación dirigido por científicos del Instituto Real de Ciencias Naturales de Bélgica, realizó excavaciones de partes del refugio de rocas para identificar y fechar los restos de animales encontrados en este sitio e investigar los cambios en la abundancia a lo largo del tiempo.

El estudio proporciona información crucial sobre los dramáticos cambios climáticos que condujeron a la formación del desierto más grande del planeta.

Durante estas excavaciones los investigadores descubrieron 17.551 restos animales, de los cuales cerca del 80 por ciento correspondía a peces. La otra parte de los hallazgos incluyó restos de mamíferos, aves, reptiles, moluscos y anfibios.

Basándose en marcas de corte y huellas de quemaduras, el equipo de investigación determinó que todos los peces y la mayoría de los otros restos eran desechos de comida humana. Los géneros de peces más abundantes fueron el bagre y la tilapia.

Entorno cambiante

Según las fechas relativas de estos restos, la cantidad de peces disminuyó con el tiempo a medida que aumentaba el número de mamíferos, lo que sugiere que los habitantes de Takarkori eventualmente se decantaron por la caza o la ganadería.

Aproximadamente el 80 por ciento del total de restos fósiles recuperados en la región pertenecían a peces.

Los investigadores también encontraron que la proporción de tilapia disminuyó específicamente de manera más significativa con el tiempo, lo que puede deberse a que los bagres pueden respirar aire y sobrevivir en aguas poco profundas y de alta temperatura, evidencia adicional de que este ambiente ahora desértico se volvió menos favorable a los peces a medida que aumentaba la aridez.

Los resultados de este estudio, señalan los autores, revelan la antigua red hidrográfica del Sahara y su interconexión con el Nilo, proporcionando información crucial sobre los dramáticos cambios climáticos que condujeron a la formación del desierto más grande del planeta.

Los autores resaltan que el refugio de rocas de Takarkori una vez más demostró ser un verdadero tesoro para la arqueología africana y más allá, ya que representa un lugar fundamental para reconstruir la compleja dinámica entre los antiguos grupos humanos y su entorno en un clima cambiante.

Referencia: Aquatic fauna from the Takarkori rock shelter reveals the Holocene central Saharan climate and palaeohydrography. Plos One, 2020. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0228588