Fotografía: STR/AFP via Getty Images

Aunque parezcan sacadas de películas estadounidenses, los brotes de enfermedades que se propagan a diferentes países y causan miles de fuertes y pavor entre los humanos son una realidad.

En la actualidad se han identificado y documentado una amplia variedad de patógenos, sin embargo, siempre estaremos sujetos a nuevos encuentros, aunque posiblemente mejor preparados que en oportunidades anteriores.

El gran problema es que, a pesar de que no es una situación nada nueva para la humanidad, los niveles de desinformación en las poblaciones de todo el mundo son bastante elevados. E irónicamente, estos son estimulados por el libre tránsito de información a través de Internet y diferentes plataformas.

En un artículo previo hablamos de la influencia de las redes sociales en la difusión de información errada en medio de la crisis del coronavirus de Wuhan, lo cual permitió que se extendieran teorías exóticas sobre sus efectos y sobre su origen. Entre ellas, destaca la hipótesis, respaldada incluso en un artículo científico, de que un laboratorio de Wuhan podría estar detrás del brote de COVI-19.

Ante ello, un grupo de 27 científicos de salud pública muy reconocidos fuera de China se ha pronunciado a través de un comunicado en línea en el portal The Lancet en el cual rechazan por completo el flujo de historias falsas sobre el SARS-CoV-2 y, sobre todo, la que involucra al Instituto de Virología de Wuhan.

“Nos unimos para condenar enérgicamente las teorías de conspiración que sugieren que COVID-19 no tiene un origen natural”, escriben los autores en su artículo, pero sin atacar ninguna afirmación específica sobre el origen del brote.

Instituto de Virología de Wuhan, ¿epicentro del brote?

El Instituto de Virología se encuentra relativamente cerca del mercado de Huanan, en Wuhan. por lo que ha sido sospechoso de ser el origen del nuevo coronavirus. Crédito: Dailymail.

Desde hace algunas semanas, muchas publicaciones en las redes sociales han señalado al Instituto de Virología de Wuhan como epicentro del brote de SARS-CoV-2, ya que sus miembros se encargaban de estudiar los coronavirus de los murciélagos. Muchos especulan que el nuevo coronavirus podría ser resultado de la bioingeniería aplicada en el laboratorio, o que incluso algún investigador se haya infectado al estar en contacto con algún murciélago infectado durante sus estudios, transmitiendo luego la enfermedad a otros.

La noticia empezó a comentarse aún más luego de que Tom Cotton, un senador estadounidense, comentara en Fox News que este laboratorio estaba “a unas pocas millas de distancia” de un mercado de mariscos al cual se vinculaban varios de los primeros casos detectados.

“No tenemos evidencia de que esta enfermedad se haya originado allí, pero debido a la duplicidad y la deshonestidad de China desde el principio, debemos al menos hacer la pregunta para ver qué dice la evidencia”, comentó Cotton a principios del mes de febrero. A ello agregó que el gobierno chino rechazó la oferta inicial de EE.UU. de enviar científicos al país asiático para investigar el brote.

No hay evidencia de vínculo entre el laboratorio y el brote

Aunque suene creíble desde cierto punto, los científicos de la institución aseguran que no existe vínculo alguno entre el actual brote y su laboratorio. Además, el Instituto de Virología de Wuhan ha destacado por sus altos niveles de bioseguridad, lo cual reduce las probabilidades de ello.

En el nuevo comunicado, los especialistas aseguran que científicos provenientes de diferentes países han analizado el genoma del SARS-CoV-2 y la conclusión es que el origen de este radica en la vida silvestre, tal como ha ocurrido con muchos otros patógenos emergentes. Esta afirmación es respaldada por las Academias Nacionales de Ciencia, Ingeniería y Medicina de EE. UU. y por diferentes comunidades científicas.

“Las teorías de conspiración no hacen más que crear miedo, rumores y prejuicios que ponen en peligro nuestra colaboración global en la lucha contra este virus. Apoyamos el llamado del Director General de la OMS para promover la evidencia científica y la unidad sobre la desinformación y la conjetura. Queremos que ustedes, los profesionales de la ciencia y la salud de China, sepan que los apoyamos en su lucha contra este virus”.

Difundir teorías sin buenos argumentos es irresponsable

En medio de emergencias sanitarias internacionales, difundir teorías sin evidencia certera es un acto irresponsable, sobre todo si se toman en cuenta la escasez de criterios de las personas en la selección de contenido en Internet.

Tal como indica Peter Daszak, presidente de la EcoHealth Alliance en la ciudad de Nueva York y co-firmante de la declaración, “estamos en medio de la era de la desinformación de las redes sociales, y estos rumores y teorías de conspiración tienen consecuencias reales”. Entre ellas, xenofobia hacia las personas asiáticas y amenazas de violencia hacia los científicos chinos que se encuentran trabajando en el problema.

“Tenemos la opción de levantarnos y apoyar a colegas que son atacados y amenazados diariamente por teóricos de la conspiración o simplemente hacer la vista gorda. Estoy realmente orgulloso de que personas de 9 países puedan defenderse rápidamente y mostrar solidaridad con las personas que, después de todo, están lidiando con condiciones terribles en un brote”.

Otras teorías conspirativas sobre el SARS-CoV-2

Pero además de su origen presuntamente conspiratorio, se han difundido muchas otras noticias falsas sobre el coronavirus de Wuhan en los tres meses de brote. El teórico de la conspiración y youtuber Jordan Sather, difundió en Twitter una patente de 2015 presentada por el Instituto Pirbright en Surrey, Reino Unido, que plantea el desarrollo de una nueva versión de coronavirus para crear una vacuna. Sin embargo, no se trata del SARS-CoV-2, sino del virus de la bronquitis infecciosa aviar, un miembro de la familia de los coronavirus que infecta a las aves de corral.

Así también se ha manejado la idea de que se trata de un arma biológica, sin embargo, los artículos que la plantean no exponen ni citan evidencia alguna de ello. De modo que la lección está bastante clara: debemos afinar nuestra selección de fuentes en Internet y, sobre todo, pensarlo dos veces antes de compartirla.

Referencias:

Statement in support of the scientists, public health professionals, and medical professionals of China combatting COVID-19. https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)30418-9/fulltext

Scientists ‘strongly condemn’ rumors and conspiracy theories about origin of coronavirus outbreak. https://www.sciencemag.org/news/2020/02/scientists-strongly-condemn-rumors-and-conspiracy-theories-about-origin-coronavirus