El metano es un potente gas de efecto invernadero que, además de ser producido por procesos muy naturales en el planeta, también se origina de muchas de las actividades humanas, como la quema de combustible fósil.

Las emisiones de metano han aumentado aproximadamente un 150 por ciento en los últimos tres siglos, y en la actualidad son motivo de preocupación en medio de una crisis climática sin precedentes. Es por ello que identificar las fuentes de emisión más importantes es un paso crucial para abordar el problema, y también un gran desafío.

Respecto a ello, un equipo de investigadores de la Universidad de Rochester ha publicado un trabajo muy interesante que revela que la cantidad de metano proveniente de las actividades humanas ha sido enormemente subestimada. En su documento publicado en la revista Nature, indican que la fuente de atención son los combustibles fósiles y que reducir su uso sería una acción contundente para detener el cambio climático.

Emisiones de metano antes de la Revolución Industrial

El uso de los combustibles fósiles luego de la Revolución Industrial aumentó significativamente los niveles de metano en la atmósfera terrestre.

El metano que se emite a la atmósfera se puede clasificar en dos categorías: metano fósil, provenientes de antiguos depósitos de hidrocarburos y libres de carbono 14, y metano biológico, que sí lo contiene y está en contacto con la vida silvestre en la superficie del planeta. El primero es el objetivo de este estudio, ya que puede emitirse como resultado de la extracción y uso de combustibles fósiles en la actividad humana, como el petróleo, el gas y el carbón.

Para estudiar con mayor precisión los componentes naturales y antropogénicos, los investigadores perforaron y recolectaron núcleos de hielo en Groenlandia. Como hemos apuntado en otros artículos, estos núcleos contienen burbujas de aire antiguo atrapado en su interior, por lo que pueden proporcionar información útil sobre el pasado.

En este caso, se enfocaron en medir la composición del aire desde principios del siglo XVIII, antes del comienzo de la Revolución Industrial, hasta nuestros días. Como los humanos no comenzaron a usar combustibles fósiles en cantidades significativas hasta mediados el siglo XIX, esta referencia sería útil para conocer los niveles de metano proveniente de fuentes naturales en ausencia de dichas emisiones.

Metano de fuentes naturales es mucho menor que el de la industria

Los investigadores hicieron pruebas de carbono 14 y descubrieron que casi todo el metano emitido a la atmósfera en aquel tiempo provenía de la naturaleza, tendencia que se mantuvo hasta 1870. Desde entonces, las cantidades comenzaron a aumentar, coincidiendo con el aumento drástico en el uso de combustibles fósiles.

Pero lo más preocupante es que los niveles de metano fósil liberado naturalmente son aproximadamente 10 veces más bajos que los reportados anteriormente. Al compararlas con las emisiones totales actuales, los investigadores dedujeron que el metano proveniente de los combustibles es entre 25 y 40 por ciento más alto de lo esperado.

Sin lugar a dudas, son hallazgos polémicos. Los objetivos establecidos actualmente apuntan a reducir el gradiente de temperatura por debajo de 2 °C, para la cual es absolutamente necesario reducir las emisiones antropógenas de metano.

Comparado con el dióxido de carbono, el metano es un gas que puede retirarse de la atmósfera en menos tiempo, por lo que abordar sus emisiones suena como una forma práctica de solucionar el problema. Así que esta investigación debe servir como motivación para las compañías encargadas de la explotación de combustibles fósiles a ejercer un mayor control en sus actividades.

Referencia:

Preindustrial 14CH4 indicates greater anthropogenic fossil CH4 emissions. https://www.nature.com/articles/s41586-020-1991-8