Las lesiones cerebrales traumáticas (LCT), también llamadas conmociones cerebrales, son la principal causa de muerte y discapacidad en niños y adultos jóvenes y pueden alterar el normal desarrollo del cerebro. Se estima que este tipo de lesión afecta a aproximadamente al 12 por ciento de la población general.

Las LCT están asociadas con secuelas cognitivas, físicas y psicológicas que pueden tener consecuencias debilitantes que suelen ser de por vida, incluyendo mayores riesgos de padecer trastornos depresivos y de ansiedad, estrés postraumático, esquizofrenia y bipolaridad, así como comportamiento agresivo y el uso indebido de sustancias.

Buscando antecedentes

Dadas las consecuencias que las conmociones cerebrales pueden generar en los afectados, sus familias y el sistema de salud, es necesario conocer sus antecedentes para fundamentar las estrategias de prevención.

Siguiendo esta línea, un equipo de investigadores de la Universidad McGill examinó si las clasificaciones de los maestros sobre la falta de atención e hiperactividad en la infancia y todos los problemas de externalización (conductas descuidadas e hirientes y problemas de conducta) predecirían LCT subsiguientes.

Los tratamientos orientados a reducir la falta de atención, hiperactividad y problemas de exteriorización infantil podrían reducir el riesgo de futuras lesiones cerebrales traumáticas.

Para determinar si existe un vínculo entre la falta de atención e hiperactividad y las LCT, el equipo de investigación analizó los datos de 724 varones de 6 a 34 años de edad.

A tal fin, los investigadores examinaron los registros médicos y reunieron información de los padres cuando los participantes tenían 6 años de edad. Posteriormente administraron un cuestionario a los maestros de los participantes que ahondaba en los comportamientos de los participantes en el aula cuando tenían 10 años de edad.

El análisis de esta información reveló que los niños que mostraron déficit de atención e hiperactividad a los 10 años tuvieron un mayor riesgo de sufrir conmociones cerebrales en la adolescencia y la edad adulta.

Riesgo particularmente alto

Los altos niveles de déficit de atención e hiperactividad observados por los profesores a la edad de 10 años fueron un precursor de las LCT hasta los 34 años. Los niños que sufrieron una conmoción cerebral en la infancia y que mostraron falta de atención e hiperactividad tienen un riesgo especialmente alto de sufrir LCT posteriores.

Además, los niños que presentaban altos niveles de problemas de externalización a los 10 años de edad estaban en riesgo de sufrir una LCT entre los 18 y 34 años de edad, probablemente como resultado de un comportamiento cada vez más imprudente.

Las lesiones cerebrales traumáticas son la principal causa de muerte y discapacidad en niños y adultos jóvenes y pueden alterar el normal desarrollo del cerebro.

Sobre la base de estos resultados, los autores del estudio sugieren que los tratamientos orientados a reducir la falta de atención e hiperactividad infantil y los problemas de exteriorización reducen el riesgo de futuras lesiones cerebrales traumáticas.

Como explica el doctor Guido I. Guberman, catedrático en el Departamento de Neurología y Neurocirugía de la Universidad McGill y autor principal del estudio:

“Hay tratamientos que pueden disminuir la gravedad de la falta de atención, la hiperactividad y los problemas de comportamiento de la infancia. Nuestros resultados sugieren que se necesitan ensayos para determinar si estos programas pueden también disminuir el riesgo de lesiones cerebrales traumáticas posteriores”.

Referencia: A Prospective Study of Childhood Predictors of Traumatic Brain Injuries Sustained in Adolescence and Adulthood. The Canadian Journal of Psychiatry, 2019. https://doi.org/10.1177/0706743719882171