El sarampión se trata de una enfermedad que por años amenazó la vida de miles de personas con su fuerte y rápido contagio. Sin embargo, en la actualidad ello ya no es un problema pues existen vacunas y tratamientos capaces de erradicarla por completo.

Lastimosamente, a pesar de ello, ha explotado un nuevo brote de esta enfermedad en la sociedad. Todo debido al miedo que se ha extendido a causa de variados rumores que ponen a la vacuna contra en sarampión bajo una muy mala luz.

Como consecuencia, los casos alrededor del mundo han ido aumentando desde el año 2000. Asimismo, países que ya habían logrado borrarla por completo del mapa o contener su contagio, están comenzando a ver retrocesos en sus avances.

Lo que hace el virus del sarampión

Esta infección respiratoria es causada por un virus altamente contagioso. Su llegada trae al organismo las características erupciones que suelen alertar de su presencia. Pero, está no se encuentra ni cerca de ser la única consecuencia que trae el sarampión.

Por su parte, los síntomas asosiados a la enfermedad suelen ser también tos, conjuntivitis y fiebre. Todos estos forman parte de un cuadro viral que se desata por la peligrosa supresión del sistema inmune que causa el virus.

El sarampión puede ser el inicio de algo peor

Como lo mencionamos anteriormente, al hacer presencia el sarampión, el sistema inmunológico del cuerpo de desactiva. Por lo que, además de estar expuesto al virus, el organismo también queda vulnerable con relación a otras enfermedades.

Debido a ello, se ha llegado a asociar el sarampión con una gran variedad de complicaciones en diversos órganos del cuerpo. La misma infección puede ser causante de patologías tan diferentes como la hepatitis, la meningitis y la apendicitis, solo por mencionar algunas.

Asimismo, también se lo ha podido relacionar con otros elementos como la neumonía y las convulsiones por fiebre. Finalmente, otras graves condiciones que de pueden presentar son la encefalomielitis y el PES (panencefalitis esclerosante subaguda). La primera se trata de una inflamación del cerebro y de la médula craneal.

Por otro lado, la segunda tiene que ver con un transtorno del sistema nervioso. Este último caso puede llegar a ser tan grave como para causar daño permanente y dejar al individuo en estado vegetal. Todas las otras condiciones han mostrado poder ser tratadas y han dejado que el individuo se recupere. Pero esta también ha demostrado ser particularmente grave.

¿Por qué el miedo a la vacuna?

Desde el 2000, han surgido muchos rumores que se refieren a la misma como riesgosa, ya que, se llegó a creer que ella podía estar asociada con el aumento de casos de autismo.

Sin embargo, a pesar de que ello luego fue fuertemente desmentido por variados estudios, el miedo en la población siguió presente, motivo por el cual, incluso ahora existe una desconfianza contra la misma.

Ello trae como consecuencia que menos padres vacunen a sus hijos lo que los hace vulnerables a sufrir la enfermedad directamente en la infancia y de forma tardía en su vida adulta. Ya que, mientras menos individuos estén vacunados, mayor oportunidad tendrá el virus para propagarse.

Debido a lo cual, es fácil ver que la solución a este creciente problema vuelve a radicar en la necesidad de volver a aumentar el número de individuos vacunados. Un detalle que, para ser logrado, tendrá que ir de la mano con campañas de concientización para ir erradicando la desconfianza que la gente tiene contra la vacuna.