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La vida puede ser mucho más sencilla si la dividimos en secciones, sin embargo, al analizar todos de manera separada sin considerar sus posibles conexiones, podríamos llegar a conclusiones y acciones equivocadas.

Lo mismo ocurre en el campo de las ciencias, incluso hablando del cambio climático. De hecho, un equipo de investigadores ha informado en un artículo publicado en la revista Nature Food que los esquemas globales para combatir este problema global pueden perderse al ignorar las “conexiones fundamentales” en la forma en que se producen, suministran y consumen los alimentos.

Organizaciones mundiales como el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) han estado abordando el impacto del sistema alimentario, pero de manera separada. Esto es, la producción agrícola y ganadera; procesamiento, almacenamiento y transporte de alimentos; y consumo de alimentos.

Sin embargo, los científicos sugieren que las emisiones de alimentos deben rastrearse más allá de “la puerta de la granja”, ya que el enfoque desarticulado puede dañar las estrategias para reducir las emisiones de alimentos y protegerlos. Es por ello que proponen un enfoque “integral” y “unificado” para abordar el problema

Sistemas alimentarios unificados

El cambio climático puede ser estimulado por una amplia variedad de factores, que van desde la actividad humana hasta la misma naturaleza. Tomando en cuenta ello, es necesario adoptar un enfoque unificado que permita conocer el aporte de gases de efecto invernadero inducidos por el hombre.

“Las mejores estimaciones actuales de las emisiones de la producción de alimentos, los cambios relacionados con el uso de la tierra, el procesamiento, el consumo y la gestión de los desperdicios de alimentos, oscilan entre el 21 y el 37 por ciento de todas las emisiones inducidas por el hombre”, dijo el coautor del artículo, Tek Sapkota, científico Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT).

Sin lugar a dudas, esta cifra general nos da fe de que el sistema alimentario humano es una fuente importante de emisiones de gases de efecto invernadero, por ejemplo, las provenientes de la ganadería. Sin embargo, es necesario llevar una “contabilidad completa” de las emisiones que aportan cada uno de los sistemas alimentarios para tener una idea más realista al respecto.

Una visión global sobre la influencia de las tendencias de cambio

En los últimos años se han hecho muy populares hábitos vendidos como amigables con el ambiente, como el veganismo. Sin embargo, la información de la influencia de este tipo de tendencias sobre el cambio climático aún es escasa.

Una visión más global en torno a este tema podría permitir comprender las interacciones entre los alimentos amigables con el clima y la producción de alimentos climáticamente eficientes.

“Existe una creciente conciencia del vínculo entre las dietas, la nutrición y el cambio climático, informados por estudios recientes como el informe de la Comisión EAT-Lancet”, dijo el coautor Prajal Pradhan del Instituto Postdam para la Investigación del Impacto Climático.

“Los cambios en la dieta son importantes, pero se deben tomar medidas en todo el sistema y deben abordar la producción, el consumo y también la pérdida y el desperdicio de alimentos en todas las etapas de la cadena de suministro”.

Interconectividad de todas las partes del sistema alimentario

Diferentes prácticas agrícolas podrían mejorar la resistencia de los cultivos al cambio climático, pero para conocer su aporte con el problema es necesario un enfoque global. Crédito: P. Lowe/CIMMYT.

Una vez aclarado el panorama a escala global, el siguiente paso es establecer y aplicar estrategias basadas en la interconectividad de todas las partes del sistema alimentario, de modo que estas tengan repercusión en los diferentes puntos o lugares que los conforman.

Obviamente, estas acciones estarían enfocadas en optimizar los beneficios en el combate contra el cambio climático en lugar de lanzar golpes hacia una situación específica sin conocer bien sus consecuencias en todo el contexto.

“Queremos evitar situaciones en las que las estrategias para combatir el cambio climático, como el cultivo de cultivos bioenergéticos o la protección de los bosques, tengan un efecto perjudicial en el suministro de alimentos”, dijo Luis G. Barioni, coautor del estudio.

“El objetivo es desarrollar acciones que logren un equilibrio entre la seguridad alimentaria, la adaptación y la mitigación. Un sistema alimentario nos da el punto de vista único para evaluar esto”.

Muchas prácticas agrícolas pueden aumentar los rendimientos y la resistencia de los cultivos hacia el cambio climático, y al mismo tiempo reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Pero para poder conocer a ciencia cierta la eficiencia de dichos métodos es necesario adoptar un enfoque más global y menos dividido como ha ido ocurriendo hasta ahora.

Referencia:

Climate change responses benefit from a global food system approach. https://www.nature.com/articles/s43016-020-0031-z