En los mamíferos las madres tienen una importancia primordial para el desarrollo de sus crías, no sólo como fuente principal de nutrición durante la gestación y la lactancia, sino también como principales proveedoras de transporte, protección y apoyo social, así como de un modelo de aprendizaje.

En todos los taxones, factores como la condición materna, el conocimiento ecológico, la posición social y el comportamiento contribuyen a los resultados de la descendencia. En las especies que viven en grupo, la relación madre-hijo proporciona a los jóvenes un vínculo social crucial.

Impacto examinado

Estas contribuciones maternas son particularmente pronunciadas en las especies sociales que exhiben períodos prolongados de desarrollo o en las que las madres y la descendencia siguen residiendo juntas después del destete.

Cualquier interrupción de esta relación madre-hijo, ya sea antes o después de la independencia nutricional, puede tener una serie de consecuencias adversas en términos de desarrollo físico y de comportamiento.

Los chimpancés jóvenes podrían quedarse con sus madres para aprender habilidades de supervivencia, como cómo evitar a los depredadores o cómo obtener comida.

Utilizando más de 50 años de datos recopilados de 247 chimpancés, un equipo de investigadores del Franklin & Marshall College, la Universidad George Washington y la Universidad de Duke examinó los impactos de tener o perder a una madre en las diferentes etapas de la crianza de un chimpancé.

A partir de la década de 1960, los investigadores comenzaron a monitorear a chimpancés salvajes que vivían en el Parque Nacional Gombe en el oeste de Tanzania, y durante ese tiempo, registraron los nacimientos y las muertes, así como quién estaba relacionado con quién y cómo interactuaban.

El análisis de estos datos reveló que los machos cuyas madres estaban presente en sus vidas entre los 10 y los 15 años tenían una tasa de supervivencia más alta, en comparación con aquellos que perdieron a sus madres antes de que terminaran la pubertad.

Presencia continua

Quizá de manera previsible, los investigadores observaron que la presencia continua de una madre después del destete significó mejores resultados para sus hijos. Los chimpancés que contaban con sus madres a la edad de 10 años vivían más que los huérfanos.

Pero en las etapas posteriores del crecimiento, el efecto fue más fuerte, particularmente para los hijos. Los machos que vivían con sus madres entre los 10 y 15 años tenían más probabilidades de sobrevivir que los hijos que perdieron a sus madres durante ese tiempo, un impacto no observado en las hembras.

Las contribuciones maternas son particularmente pronunciadas en las especies que exhiben períodos prolongados de desarrollo, como los chimpancés o los humanos.

Los autores explican que por lo general las hembras dejan a sus familias biológicas en la pubertad, pero los machos jóvenes permanecen más tiempo y forman lazos más duraderos con sus madres.

Según los investigadores, aún no está claro exactamente cómo la presencia continua de una madre mejora la supervivencia de su hijo adolescente. A diferencia de otros animales, los primates como los chimpancés y los humanos tardan mucho más tiempo en convertirse en adultos capaces de cuidarse a sí mismos.

Probablemente, indican los autores, los chimpancés jóvenes podrían quedarse con sus madres para aprender habilidades de supervivencia, como cómo evitar a los depredadores o cómo obtener comida.

En última instancia, estos hallazgos muestran que, si bien el papel de una madre puede cambiar después de los años de lactancia, sigue siendo importante incluso cuando sus hijos están crecidos, especialmente para sus hijos machos.

Referencia: Consequences of maternal loss before and after weaning in male and female wild chimpanzees. Behavioral Ecology and Sociobiology, 2020. https://doi.org/10.1007/s00265-020-2804-7