La discusión sobre la necesidad de que las grandes multinacionales de la tecnología tengan marcos regulatorios más completos ya es un tema que hemos escuchado. Por lo general, las mismas han tenido la fortuna de caer en variados vacíos legales que se producen de frontera a frontera.

Con ellos, la empresa era capaz de sacar el máximo provecho de sus servicios teniendo que pagar un mínimo de impuestos en cada nación –e, incluso, no teniendo que pagar nada en algunas–; todo, debido a que no contaban verdaderamente con una sede física en los países que los sujetara a las regulaciones de los mismos.

La Tasa Google ha sido creada específicamente para combatir este problema regulatorio y establecer un impuesto fijo para estas empresas, aunque no se radiquen en el país. Pero, su aceptación y aplicación ha generado muchos más problemas de los esperados

Algunos antecedentes

Tal como lo mencionamos, la necesidad de mejores regulaciones no ha sido abordada en varias oportunidades. Asimismo, esta no se trata de la primera vez que la Tasa Google llega a nuestros oídos.

En enero de este mismo año, Francia completó su proyecto de ley y estaba lista para aprobarlo y ponerlo en marcha inmediatamente. Sin embargo, ello no se pudo lograr debido a varias de las presiones ejercidas por los Estados Unidos.

Como justificación para sus acciones, el país norteamericano comentó que debían revisar la petición del proyecto de ley y comprender cómo ello podía afectar a sus empresas y su economía nacional. Asimismo, declararon que, dependiendo del resultado, los Estados Unidos entonces podrían comenzar a aplicar altos impuestos en los productos franceses –de hasta un alarmante 100%, según sus propias declaraciones.

La reacción de Francia ante esto ha sido retrasar de nuevo la aprobación del proyecto hasta mediados de este año mientras se hacen las mediaciones necesarias. Por su parte, el Reino Unido e Italia también han intentado hacer sus propias incursiones y, Estados Unidos los ha frenado de forma muy similar.

¿Qué es exactamente la “Tasa Google”?

Básicamente, la Tasa Google se trata de un impuesto fijo que debería ser pagado por las grandes compañías de la tecnología en los distintos países en los que se radique. El monto fijo del mismo ha quedado acordado de forma extraoficial en un 3% de las ganancias que se hagan de estas tres formas: a) publicidad digital, b) intermediación comercial y c) venta de información de usuarios en la web.

España es la siguiente en intentarlo

Después de los golpes que se han dado las otras naciones con este problema, ahora ha sido el turno de España de hacer el intento. España ha realizado ciertos cambios en las leyes para ajustarse específicamente a su país.

Sin embargo, en general, la esperada Tasa Google mantiene su estándar. El impuesto sería de un 3% a todas esas empresas con más de 3 millones de euros en ingresos totales en España y con unos totales al año (en general) de mínimo 750 millones de euros.

Con esta clasificación, queda claro que el impuesto apuntaría solo a las grandes empresas y no a los pymex ni a los pequeños emprendimientos. A partir de mañana, se supone que esta ley será aprobaba, pero no entrará en vigencia sino a mediados de este año.

La (posible) intervención de Estados Unidos

En el interín, tal como lo ha hecho con las otras iniciativas, España podría encontrarse cara a cara con Estados Unidos en esta discusión. Como hemos dicho, la medida aún no entrará en vigencia como tal, pero, basados en sus antecedentes, ello no parece ser algo que haya detenido al país norteamericano. Por lo que, no sería sorprendente ver en el futuro cercano por parte de EE.UU. la demanda de una negociación de la tasa regulatoria Google.

Un consenso es mucho más difícil de lo que parece

En un principio, en lugar de estas iniciativas aisladas, se esperaba que todos los países de la Unión Europea llegaran a un marco de reglas único para aplicar en todos los territorios. Sin embargo, las diferentes economías, legislaciones e incluso las distintas relaciones con las compañías que deberían pagar el impuesto, hicieron que un consenso fuera nada más un sueño lejano.

Ahora, claramente vemos que cada país está haciendo su propio intento por conseguir el mejor marco regulatorio para la Tasa Google. No obstante, ello aún está en proceso.

Mientras tanto, la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) también trabaja en su propio proyecto de la Tasa Google. Y, tiene la esperanza de que sea lo suficientemente flexible como para ser aceptado en todo el territorio europeo y no solo en algunas áreas específicas.

Lastimosamente, los detalles del proyecto de la OCDE solo estarán disponibles cuando estén totalmente listos. Por lo que, mientras tanto, seguramente nos encontraremos con otros intentos de ensayo y error de naciones que buscan dar una solución definitiva al dilema de los impuestos y las multinacionales.