La carne es una parte integral de nuestra dieta diaria. De ella, extraemos proteínas y otros nutrientes que son necesarios para que nuestro organismo funcione adecuadamente.

Por lo que, consumirla de forma moderada no es un problema. La situación comienza a transformarse en uno cuando los excesos tocan a la puerta.

Ya sabemos que la carne es de digestión más lenta, por lo que, necesitamos menos de ella para sentirnos saciados. Sin embargo, muchas veces tentados por su sabor caemos en el exceso y terminamos con una sensación de llenura muy incómoda.

Esta, a la larga, no es la única consecuencia negativa que trae el aumento en el consumo de carnes. Ya que, nuevas investigaciones han probado que, los aminoácidos que contiene pueden jugar un papel protagónico en el desarrollo de posteriores enfermedades crónicas.

Pero… ¿no necesitamos los aminoácidos?

https://cdn.aarp.net/content/dam/aarp/health/healthy-living/2019/11/1140-meat-caution1.imgcache.revd5e528dfa7f02f7a732159cd32a6b416.jpgEn efecto, así como nos hacen falta las proteínas, los aminoácidos son compuestos que nuestro organismo necesita. Ya que, son vitales para la regulación del metabolismo, la salud de las células, la regulación de las hormonas y mucho más. Sin embargo, las cantidades que le hacen falta son mucho menores a las de nuestra ingesta diaria habitual.

Por lo general, lo recomendado es que, en adultos, se ingieran solo 15mg de aminoácidos por cada kilogramo del peso corporal de la persona. No obstante, muy pocos están al tanto de esto y muchos menos lo cumplen.

El problema del exceso

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Con una muestra tomada en más de 11.500 hombres adultos que fueron monitoreados y encuestados desde 1988 a 1994, fue posible notar que, el promedio común de consumo de aminoácidos llegaba a doblar y casi triplicar el monto sugerido de ingesta.

Asimismo, se pudo observar que, mientras mayor fuera el consumo de carnes más propensos eran los individuos a sufrir de condiciones como problemas cardiacos, diabetes tipo II y afecciones del hígado graso no relacionadas con el alcohol. Sobre todo, cuando los aminoácidos implicados eran la cisteína y metionina –dos de los compuestos más comunes en las carnes y menos en los alimentos vegetales.

Sumado a ello, en estos individuos el riesgo de muerte súbita era mayor y la esperanza de vida, más corta. Todo ello, dejando claro que, el aumento de consumo de carnes claramente genera consecuencias nocivas para la salud.

Una solución simple

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La capacidad de cambiar esta realidad yace desde siempre en nuestras manos. Ahora que tenemos esta información –el factor que, podríamos decir que nos faltaba para tomar acción– podemos comenzar a hacer cambios en nuestra dieta.

Como lo hemos mencionado, los estilos de vida veganos y vegetarianos son perfectos para esto. Sin embargo, no todos pueden hacer un cambio tan drástico de un momento para otro.

Por ello, la mudanza de un estilo de vida de alto consumo en carnes a uno más bajo y con sustitutos vegetales puede ser una mejor opción. En esta área, se cuentan con granos, semillas y nueces que, además de ofrecer algunas veces proteína al cuerpo, cuentan con menores concentraciones de aminoácidos –que, además, pertenecen a los grupos menos peligrosos.

Referencia:

Association of sulfur amino acid consumption with cardiometabolic risk factors: Cross-sectional findings from NHANES III: https://doi.org/10.1016/j.eclinm.2019.100248