Una de las cuestiones más discutidas en la comunidad científica es si los dinosaurios eran de sangre fría, como sus parientes reptilianos, o de sangre caliente como sus descendientes aviares.

Ahora, los resultados de un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Yale y la Universidad de Jerusalén muestran evidencia que apunta a que los antiguos lagartos eran endotermos, es decir, animales de sangre caliente.

Analizando cáscaras de huevos

Para llegar a esa conclusión, los investigadores utilizaron un método llamado geoquímica isotópica agrupada para analizar los enlaces químicos de las cáscaras de huevos de dinosaurios fosilizados.

La nueva técnica le permitió al equipo de investigación medir la temperatura en la que se formaron los minerales de carbonato de calcio, un componente principal de las cáscaras de huevo, y así estimar la temperatura corporal de la madre.

Sección transversal de una cáscara de huevo de dinosaurio fosilizada bajo un microscopio utilizando luz de polarización cruzada.

La técnica se basa en el hecho de que el orden de los átomos de oxígeno y carbono en una cáscara de huevo fósil está determinado por la temperatura. Una vez que se conoce el orden de esos átomos, explicaron los investigadores, se puede calcular la temperatura interna del cuerpo de la madre dinosaurio.

El equipo aplicó este método a cáscaras de huevos fosilizados de tres especies distintas de dinosaurios a lo largo del camino evolutivo de reptil a ave y descubrieron que su temperatura corporal oscilaba entre 35 y 40 grados centígrados.

Pero este recurso por sí solo no sería suficiente para llegar a una conclusión. Después de todo, los animales de sangre fría con frecuencia se calientan a través de la exposición a la luz solar y otras fuentes de calor externas.

Como explica el investigador Hagit Affek, profesor del Instituto de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Jerusalén y coautor del estudio:

“El clima global durante la era de los dinosaurios fue significativamente más cálido de lo que es hoy. Por esta razón, medir solo las temperaturas corporales de los dinosaurios que vivían cerca del ecuador no nos diría si eran endotérmicos o exotérmicos porque su temperatura corporal podría haber sido simplemente una respuesta de sangre fría a los climas cálidos en los que vivían”.

Capaces de generar su propio calor

Para abordar este dificultad, los investigadores se enfocaron en examinar dinosaurios que vivían en latitudes altas como Alberta, Canadá, lo suficientemente al norte para garantizar que sus temperaturas corporales cálidas fueran el resultado de un proceso interno de calentamiento metabólico en lugar de simplemente reflejar el clima a su alrededor.

Para verificar su hipótesis, el equipo necesitaba determinar la temperatura ambiental en Alberta cuando vivían los dinosaurios, lo cual lograron aplicando su método a conchas de moluscos que vivían en Alberta junto a los dinosaurios.

Los investigadores utilizaron un método llamado geoquímica isotópica agrupada para analizar los enlaces químicos de las cáscaras de huevos de dinosaurios fosilizados.

Como los moluscos son criaturas de sangre fría, reflejan el clima ambiental de la época. La temperatura corporal de los moluscos registró 26 grados centígrados y mostró que los dinosaurios que vivían en Alberta eran de sangre caliente; de lo contrario, no podrían haber mantenido una temperatura corporal de 35 a 40 grados centígrados.

Temperatura promedio del cuerpo humano ha disminuido en los últimos 200 años

A medida que evolucionaron los dinosaurios, pasaron de las características de lagarto (de sangre fría) a las aviares (de sangre caliente). Sobre la base de estos hallazgos, los investigadores creen que esta transformación ocurrió muy temprano en la evolución de los dinosaurios.

El hecho de que las diferentes especies examinadas, ubicadas en los extremos opuestos del árbol evolutivo de los dinosaurios, tuvieran temperaturas corporales más altas que las de su entorno es una señal clara de que tenían la capacidad de generar su propio calor.

Referencia: Eggshell geochemistry reveals ancestral metabolic thermoregulation in Dinosauria. Science Advances, 2020. https://doi.org/10.1126/sciadv.aax9361

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