Antes de la televisión, la radio era el medio preferido por las personas. Hoy en día aún se mantiene en pie e incluso con novedosas propuestas, como los podcasts o transmisiones por internet, pero en la década de los 30 era un medio mucho más vigente, por el cual las personas disfrutaban de la música de los domingos, de una buena radionovela y, más que todo, de noticias al momento.

Para la época, uno de los cineastas más brillantes de la historia aún se estaba formando, y el medio predilecto para él en ese entonces era la radio. Se trata de Orson Welles, quien en la época se desempeñaba como locutor en la red de emisoras Columbia Broadcasting System (CBS) y, junto con el grupo ‘Mercury Theatre on the Air’ estaba planeando la que se convertiría en una de las novelas más famosas de la historia.

Era el 30 de octubre de 1938 en New Jersey, a vísperas de Halloween, la noche más tenebrosa y divertida del año en Estados Unidos. De pronto, en la CBS se comenzó a transmitir un noticiero que era igual a cualquier otro, a excepción de que esta vez cosas extrañas comenzaron a suceder y muy pronto explotó el pánico en los ciudadanos: los extraterrestres estaban invadiendo la Tierra.

Una historia brillante

Resulta que Welles y el guionista Howard Koch habían decidido hacer una adaptación de la famosa obra de HG Wells de 1898 titulada ‘La guerra de los mundos’, la cual originalmente trata acerca de una invasión alienígena que comienza en Inglaterra en 1890. Sin embargo, estos decidieron darle un giro y contar la historia tal como si estuviera sucediendo en tiempo real en el New Jersey de 1938.

Comienza la narración con la presentación de Welles y su equipo, por lo que los que se quedaron desde el principio durante una hora completa escuchando la historia sabían que todo se trataba de una representación de teatro radial. Sin embargo, aquellos que sintonizaron la emisora luego del minuto 3 de transmisión no tenían ni idea de lo que estaba sucediendo en realidad.

Es así como fácilmente se desató el caos luego de una interpretación espectacular por parte del equipo en la CBS, pues los efectos de sonido y la actuación de los locutores hacía que pareciera una invasión real de alienígenas, los cuales estaban atacando a la población y arribando en sus naves espaciales.

Con personajes que iban desde reporteros hasta profesores que estaban dando declaraciones “en tiempo real” de los hechos, la narración se tornó increíblemente realista, lo que generó que los radioescuchas entraran en pánico a los seis minutos de transmisión, sin imaginar que les esperaban al menos 50 minutos más de terror.

Fueron cientos de llamadas a la central de policía, personas abandonando sus hogares en Nueva York, iglesias llenas, pacientes en shock, estampidas masivas e incluso suicidios. Al día siguiente el titular del Times decía: “Radioescuchas en pánico, tomando el drama de guerra como un hecho” y Welles, en pleno Halloween, se encontró en medio de una rueda de prensa explicando lo ocurrido.

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No pretendía esa reacción…¿o sí?

Lastimosamente, no hemos obtenido una respuesta a esta pregunta. Hasta el final de sus días, las reacciones de Welles luego de que le preguntaran acerca de la transmisión de radio siempre fueron ambiguas.

La velocidad de la difusión de la información no estaba ni cerca de lo que es ahora, por lo que no hubo tiempo de preparar a Welles con respecto a todo el caos que había generado en el país, pero lo cierto es que estaba completamente orgulloso de su trabajo. Antes de la rueda de prensa, aseguró: “Si hubiera planeado arruinar mi carrera, no podría haberlo hecho mejor”.

Todas las personas involucradas en la transmisión aseguraron que lo que menos querían era engañar a los oyentes. De hecho, la idea de transmitir una historia como si fuera un reportaje real había surgido antes de saber el libro que adaptarían. Muchas reuniones después, decidieron que ‘La guerra de los mundos’ sería ideal porque, al fin y al cabo, ¿quién se creería la historia de una invasión alienígena?

Sin embargo, aún quedaba mucho por aprender en ese entonces. En la rueda de prensa del 31 de octubre, Welles afirmó: “Sé que casi todos en la radio harían casi cualquier cosa para evitar el tipo de cosas que han sucedido, incluido yo. “La radio es nueva y estamos aprendiendo sobre el efecto que tiene en las personas. Aprendimos una terrible lección”.

Suspensión de la incredulidad fuera de serie

Desde entonces, el mundo tuvo una pequeña probada del verdadero impacto que tienen los medios de comunicación. Si bien es cierto que lo que se busca en todo tipo de arte es la suspensión de la incredulidad, lo que significa que el artista quiere que las personas crean en realidad lo que están viendo, en esta oportunidad se les fue de las manos.

No fueron suficientes los anuncios de que se trataba de una representación teatral, ni tampoco que la historia pudiera parecer hasta ridícula en cierto punto. El pánico en la población fue tangible y tuvo consecuencias fatales para algunos, pero el hito que marcó esta transmisión en el mundo audiovisual era lo más sorprendente que se había visto nunca.

Sin embargo, también es cierto que al final de la locución se reiteró que lo que habían escuchado previamente no era real, e igualmente aprovecharon de hacer su propia versión de ‘dulce o truco’ con Welles diciendo: “Ese sonriente y brillante invasor globular de tu sala de estar es un habitante del huerto de calabazas, y si suena el timbre de tu puerta y no hay nadie allí, ese no era marciano. Es Halloween”.

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