A pesar de que un gran número de estudios empíricos argumentan a favor o en contra de una relación causal entre el uso y comercialización de drogas ilegales y el comportamiento violento, el debate continúa.

Demostrar efectivamente una relación causal entre el uso y la venta de drogas de los individuos y sus crímenes violentos es uno de los desafíos más persistentes en la investigación criminológica.

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Presencia casi omnipresente

Además de su influencia en la investigación académica, la relación entre las drogas y la violencia ha influido perpetuamente en la política social y el derecho penal.

A pesar de su presencia casi omnipresente en las mentes de los académicos y los profesionales de la justicia penal, apenas existe un acuerdo sobre cómo es que las drogas conducen a la violencia.

La pobreza infantil, la violencia doméstica, las exclusiones escolares y el cierre de clubes juveniles son factores subyacentes que contribuyen al aumento de los crímenes violentos.

Algunos estudios muestran que las drogas están relacionadas con la violencia a nivel agregado. Por lo general, esto implica una correlación entre algún indicador de nivel macro de actividad de drogas (como el uso, la producción o la incautación de drogas) y las tasas de delitos violentos.

Otros estudios sugieren que la actividad de drogas está relacionada con delitos violentos a nivel individual. Si bien el uso y la venta de drogas se asocian con diversas formas de violencia, no está claro si tienen un efecto causal en los delitos violentos a nivel individual.

Aunque el tráfico de drogas suele estar relacionado con la violencia, no se puede dejar evadir que existen otros factores subyacentes que contribuyen al aumento de los crímenes violentos. Estos incluyen la pobreza infantil, la violencia doméstica, las exclusiones escolares y el cierre de clubes juveniles, todo lo cual puede estar relacionado con la austeridad.

Chivo expiatorio

Sorprendentemente, las estadísticas de políticas de control no hacen referencia directa a la influencia que puede tener los devastadores recortes a la educación y los servicios juveniles en las tasas de crímenes violentos.

Aunque la droga suele estar relacionada con la violencia, no se puede dejar evadir que existen otros factores subyacentes que contribuyen al aumento de los crímenes violentos.

En la opinión pública, que suele ser el gran impulsor de las políticas, estos cortes en la provisión de servicios juveniles, refugios de violencia doméstica y tratamiento especializado de drogas no atraen el mismo nivel de atención que las drogas y el homicidio.

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Sin un análisis más sofisticado de los datos para medir y controlar adecuadamente cómo funciona realmente este mercado, se corre el riesgo de usar drogas como chivo expiatorio de la violencia que surge de otras causas.

En este sentido, un análisis detallado ayudaría a identificar tendencias, determinar causas y, más allá de hacer maromas para complacer la opinión pública, explorar soluciones reales.

Referencias:

Are drugs to blame? Centre fo Crime and Justice studies, 2011. https://bit.ly/2Spr91O

Aggressive Crime, Alcohol and Drug Use, and Concentrated Poverty in 24 U.S. Urban Areas. The American Journal of Drug and Alcohol Abuse, 2007. https://doi.org/10.1080/00952990701407637

Assessing the Impact of Drug Use and Drug Selling on Violent Offending in a Panel of Delinquent Youth. Journal of Drug Issues, 2012. https://doi.org/10.1177%2F0022042612456017

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