Cuando hablamos de perros, la idea de la amistad y la domesticación llega casi de inmediato a la mente de muchos. Los perros experimentaron una serie de cambios evolutivos importantes, incluyendo la carita del perrito asustado, para poder convivir de manera estrecha con los seres humanos.

¿Pero qué tal si el proceso ocurriera de manera inversa? En nuestra especie abundan los hijos descarriados, los que prefirieron apartarse de su familia, los que prefirieron una vida más salvaje, y tal parece que entre los perros también ocurrió algo similar.

¿Existe en verdad química entre humanos, perros y gatos?

Una investigación publicada recientemente en Nature Communications revela que el dingo australiano (Canis lupus dingo), una subespecie de lobo propia de Australasia, fue en el pasado un animal doméstico que terminó por hacerse salvaje.

Los resultados indican que los dingos iniciaron su viaje de feralización y su migración de Asia a Australia hace 8,300 años, momento en el cual se separaron de sus antepasados, los perros indonesios.

8,000 años de proceso evolutivo

Investigaciones previas habían sugerido un vínculo entre los perros domésticos del sudeste asiático y el dingo. A pesar de su nombre, este animal no es originario de Australia, por lo que gran parte de las preguntas sobre su origen de enfocaban en determinar el momento preciso en el que migró hacia dicha región.

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El dingo australiano migró de Asia a Australia y cambió de su vida doméstica junto a los humanos por una vida salvaje en la naturaleza.

Ahora un estudio genómico liderado por Peter Savolainen, profesor del Departamento de Tecnología Genética del KTH Royal Institute of Technology, ha encontrado evidencia de que estos actuales depredadores fueron perros domésticos en Asia hace miles de años.

Savolainen explica que el camino de migración se inició en el sur de Asia oriental hace 9.900 años, cuando se separaron de los perros indígenas y emigraron al Sudeste asiático en la parte marítima, alcanzando Australia.

Entonces transcurrieron aproximadamente 8,000 años en un proceso evolutivo que los convirtió en perros salvajes con un fenotipo y genotipo totalmente diferente al de sus antepasados. Fue así como modificaron su comportamiento, dieta y digestión para vivir en la naturaleza en lugar de los hogares humanos.

“Nuestros análisis de filogenia, estructura de la población y demografía, así como el análisis de selección, muestran que el dingo es una población genéticamente distinta claramente diferenciada del perro doméstico. Los genes relacionados con el comportamiento, la digestión y la reproducción de alimentos han evolucionado para adaptar los dingos a vivir en la naturaleza en lugar de junto con los humanos”.

Bien sabemos que los perros, viviendo al lado de los humanos, siguen una dieta mucho más variada, consumiendo cantidades importantes de vegetales. Pero este estudio arrojó otra curiosidad: los dingos y sus primos, los perros cantores de Nueva Guinea, eran mucho más parecidos a los lobos que a los perros, ya que su alimentación se basa principalmente en carne, lo cual ha dejado huella genoma.

Referencia:

Genomic regions under selection in the feralization of the dingoes. https://www.nature.com/articles/s41467-020-14515-6

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