El brote del coronavirus de Wuhan ha creado alarma a nivel mundial desde inicios de 2020. Y en un intento por detener la rápida propagación por China y otros países del mundo, las autoridades han puesto en cuarentena Wuhan y las ciudades aledañas, bloqueando así el acceso y salida de millones de personas.

Y aunque drástica, la acción era más que necesaria para no repetir lo mismos errores con brotes similares como el del SARS varios años atrás. Sin embargo, en aquel momento la difusión de la información ocurría de manera muy diferente a como se da en la actualidad.

Hoy en día las redes sociales constituyen un recurso indispensable para conocer los eventos en pleno desarrollo en cualquier lugar del mundo. Estas han supuesto una alternativa más informal e inmediata a los canales de televisión y emisoras de radio, que muchas veces deben censurarse ante la posibilidad de sanciones de parte de los gobiernos.

Sin embargo, son un arma de doble filo. Mucha gente difunde información alarmista y errada a través de las redes, que llega cada vez a más y más personas, muchas de las cuales son incapaces de identificar un contenido de calidad. Así se esparcen rumores e ideas falsas en medio de emergencias como los brotes de enfermedades.

Y este en particular ha sido uno de los retos con los que han tenido que lidiar las autoridades de salud pública. Plataformas de redes sociales chinas como WeChat, Weibo, QQ, Toutiao, Douyin, Zhihu y Tieba son la principal fuente de información para las personas aisladas desde hace más de dos semanas.

Haiqing Yu, profesora asociada de la Escuela de Medios y Comunicación de la Universidad RMIT ha dado su testimonio sobre ello en un artículo publicado en The Conversation, donde indica que fue “testigo del poder de las redes sociales chinas” en la “difusión y control de información y desinformación”.

Rumores falsos en Malasia e Indonesia

Aunque suene increíble, en Malasia se corrió el rumor de que el coronavirus de Wuhan hacía que las personas se comportaran como zombies. En Indonesia los engaños fueron aún más drásticos y sugirieron que algunos pacientes infectados con el virus habían muerto.

En Malasia se corrió el rumor de que la infección con el coronavirus de Wuhan hacía que las personas actuaran como zombies.

Ante ello, el Ministerio de Comunicación e Información de Indonesia anunció que había encontrado 54 sitios web con información falsa sobre el coronavirus a principios de mes. Por lo que trabajaron de manera conjunta con organismos de verificación de hechos como la Sociedad Contra la Calumnia (MAFINDO), para combatir la información errónea.

Pero en cambio, Malasia no tiene este tipo de instituciones, por lo que la acción de ellos fue trabajar con los medios de comunicación en proporcionar información confiable al público para contrarrestar la de Internet. Así pues, los ciudadanos pueden acudir al sitio web del Consejo de Comunicación y Medios Sebenarnya.my como un centro único para verificar la información que se publica en las redes sociales.

La información que corre entre las principales redes sociales de China

Según Yu, la información sobre el coronavirus de Wuhan aumentó de manera repentina desde el 21 de enero, luego de que se reconociera el brote y de que Zhong Nanshan, el principal experto en respiración y héroe anti-SARS de China, confirmara que el virus podía transmitirse de persona a persona.

El tema proliferó aún más en WeChat y otras plataformas populares de redes sociales, donde empezaron a compartirse noticias de fuentes oficiales y no oficiales, experiencias personales en diferentes grupos de chat y duanzi (bromas, parodias, videos humorísticos).

Como es de esperar, se difundieron también supuestos remedios eficaces contra la infección, estimaciones alarmistas sobre el riesgo de muerte y aumento de los precios y, por supuesto, teorías conspirativas que involucraban a Estados Unidos como partícipe en una guerra biológica contra China.

Lo que nunca puede faltar en este tipo de medios son las críticas contra los gobiernos. Los funcionarios de gobierno de China fueron objeto de duros comentarios sobre su mala gestión, malas decisiones, comportamientos despreciables y falta de responsabilidad ante el problema.

Por su parte, los medios oficiales y agencias como Tencent han intensificado sus esfuerzos por acabar con los rumores en medio de la emergencia. Han optado por publicar regularmente artículos que rompen los rumores, “movilizan al ejército de 50 centavos (wumao) y se ofrecen como voluntarios wumao (ziganwu) como sus verdaderos embajadores”.

Tencent en particular abrió una nueva función a través de su mini programa WeChat Health, por medio de la cual proporciona actualizaciones en tiempo real sobre el brote. Esta también ha sido útil para desmentir noticias falsas.

Acciones del gobierno contra los rumores

Y si bien el gobierno de China ha sido juzgado por sus acciones en el pasado, puede que tengan algo de mérito en algunas circunstancias. En teoría, en medio de una emergencia sanitaria, lo ideal es tener a las masas calmadas, pues así es más fácil trabajar en alguna solución más eficaz que simplemente aislarlas.

La propagación de rumores tiene origen en la información ambigua suministrada por las autoridades y la situación de aislamiento de las ciudades afectadas.

Ante la difusión de tantos rumores falsos, especulaciones y alertas de muerte, el gobierno optó por ordenar a las personas solo compartir la información proporcionada por los canales oficiales. Quien no se apegara a dichos estatutos, sería declarado culpable de difundir “rumores” y corría el riesgo de ser bloqueado permanentemente de los grupos de WeChat, así como de otras redes sociales, e incluso una condena en prisión.

Esta orden ha resultado muy difícil de cumplir en los grupos de chat, pero ante dichas amenazas, el consejo general es simplemente no publicar nada, según indica Yu en su artículo. “Se les pide que sean consumidores inteligentes, capaces de distinguir noticias falsas, medias verdades o rumores, y que confíen en una sola fuente de verdad: los canales oficiales”.

Pero tal como mencionamos al principio, las habilidades para detectar e impedir la propagación de contenido falso es cada vez más rara y más difícil de desarrollar, más aún en este tipo de situaciones.

Robert Dingwall escribió en Wired que “el miedo, señalar con el dedo y la acción militarista contra el virus son improductivos”, asomando la posibilidad de que este tipo de emergencias se conviertan en algo cotidiano.

Pero el problema no parece radicar únicamente en los rumores que surgen, sino en las razones que dan lugar a ello. Yu cita a Yong Hu, un académico de medios que en 2011 planteó una idea bastante sublime: cuando “las mentiras oficiales superan los rumores populares”, el gobierno y sus mecanismos de control de información se vuelven un obstáculo para la difusión de la verdad.

“Por un lado, el gobierno ha proporcionado un entorno propicio para la propagación de rumores y, por otro, ataca severamente contra los rumores, colocándose en medio de una contradicción insoluble”.

Lo observado durante los últimos meses es tan solo una muestra de la gran ironía de desinformación que supone la amplia disponibilidad de información. Resaltamos pues la importancia de escoger bien los medios que se consultan, ya sea sobre brotes de enfermedades, noticias sobre celebridades o temas políticos. Las campañas mediáticas existen, la proeza es no ser parte de ellas.

Referencia:

The coronavirus and Chinese social media: finger-pointing in the post-truth era. https://theconversation.com/the-coronavirus-and-chinese-social-media-finger-pointing-in-the-post-truth-era-130698