Cuando hablamos de la huella que han dejado los humanos sobre la Tierra, por lo general pensamos en los derrames petroleros, las emisiones de gases de efecto invernadero y los desechos plásticos por doquier. Estos son relativamente recientes, sin embargo, existe una huella mucho más antigua y difícil de imaginar que ha sido presentada por un equipo de investigadores en un documento publicado recientemente en la revista Actas de la Academia Nacional de Ciencias.

Todo indica que los subproductos de la quema de carbón en Europa a finales del siglo XVIII fueron arrastrados al glaciar Dasuopu en el Himalaya central desde Londres, cuna de la Revolución Industrial. Sí, los humanos dejaron su huella en uno de los picos más altos de la montaña cientos de años antes de siquiera poner un pie sobre ella.

“La revolución industrial fue una revolución en el uso de la energía”, dijo Paolo Gabrielli, científico investigador del Centro de Investigación Polar y Climática Byrd de la Universidad Estatal de Ohio y la Facultad de Ciencias de la Tierra. “Y así, el uso de la combustión de carbón también comenzó a causar emisiones que creemos que fueron transportadas por los vientos hasta el Himalaya”.

Núcleos de hielo, máquinas del tiempo

Dasuopu se encuentra en Shishapangma, una de las 14 montañas más altas del mundo, todas ubicadas en el Himalaya, a 7,200 metros sobre el nivel del mar, siendo así el sitio de mayor altitud en el mundo en el que los científicos han obtenido un registro climático de un núcleo de hielo.

El estudio fue realizado por parte de un equipo internacional que viajó a Dasuopu en 1997 para perforar núcleos de hielo desde el glaciar, seleccionando uno de ellos para analizar unos 23 metales.

Los núcleos de hielo proporcionan un registro de nevadas, circulación atmosférica y otros cambios ambientales a lo largo del tiempo. Pero también permiten saber el año exacto en que se formó una capa específica como resultado de fenómenos ambientales como nevadas, o los provocados por el hombre.

Es decir, funcionan como una especie de guía cronológica que muestra la formación de cada capa de hielo nuevo en el glaciar, por lo que eran de especial interés para profundizar sobre su historia. En este caso, los investigadores estaban interesados en determinar si la actividad humana había afectado el hielo de esta zona de alguna manera y, de ser así, cuándo habían comenzado los efectos.

Los análisis revelaron que había niveles de una serie de metales tóxicos, incluidos cadmio, cromo, níquel y zinc considerablemente más altos que los naturales en el hielo desde alrededor de 1780, fecha que coincide con el comienzo de la Revolución Industria en el Reino Unido. Según indican, todos estos metales son subproductos de la quema de carbón, un elemento clave la industria desde finales del siglo XVIII y durante los siglos XIX y XX.

¿Cómo llegaron los metales tóxicos al Himalaya?

Los investigadores creen que estos metales fueron transportados por los vientos de invierno, que viajan alrededor del mundo de oeste a este. Pero también se maneja la teoría de que algunos de ellos, como el zinc, provinieran de incendios forestales de gran magnitud, como los que se llevaron a cabo entre los años 1800 y 1900 para deforestar y dar lugar a las granjas. La quema de árboles puede agregar metales como este a la atmósfera.

“Lo que sucede es que en ese momento, además de la Revolución Industrial, la población humana explotó y se expandió”, señaló Gabrielli al hablar sobre la posibilidad de que los metales fueran arrastrados por los incendios. “Y entonces había una mayor necesidad de campos agrícolas, y, típicamente, la forma en que obtuvieron nuevos campos fue quemar bosques”.

Aunque reconoce que es muy difícil saber si la contaminación de los glaciares proviene específicamente de incendios forestales naturales o causados por el hombre debido a la escasez de información sobre la altitud de los mismos en la historia.

No tan tóxicos por el momento

Lo más irónico de esto es que esta contaminación tuvo lugar mucho antes de que los humanos empezaran a escalar las montañas alrededor de Dasuopu, cuyos primeros alpinistas alcanzaron el pico más alto en 1953.

Lo bueno es que los niveles encontrados, a pesar de ser más altos de los que deberían existir naturalmente, no lo fueron tanto como para ser considerados extremadamente tóxicos. El problema radica en que su acumulación en el futuro y el deshielo causado por el calentamiento global sí puede llevarlo a niveles peligrosos para los tejidos de los organismos típicos de los ecosistemas debajo del glaciar.

Referencia:

Early atmospheric contamination on the top of the Himalayas since the onset of the European Industrial Revolution. https://www.pnas.org/content/early/2020/02/04/1910485117