En las últimas décadas, las alergias y el asma se han convertido en enfermedades infantiles bastante comunes, sobre todo en países desarrollados. Las causas aún no están claras, aunque se creyó por un tiempo que estas podían tener su origen en la falta de exposición a diferentes infecciones en edades tempranas como lo sufrían las generaciones anteriores.

Sin embargo, la ciencia no parece estar tan de acuerdo. En cambio, sugiere que las alergias pueden surgir por falta de contacto con la naturaleza. Parece que estar expuesto a bacterias, hongos y otros microorganismos diversos no necesariamente patógenos puede ayudar a proteger contra el asma y las alergias.

¿Las personas con asma tienen mayor riesgo de padecer COVID-19?

La hipótesis de la higiene

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Las alergias fueron consideradas como enfermedades típicas de la “clase educada”, poco comunes en agricultores o personas que vivían en condiciones sanitarias precarias.

Empecemos por la “hipótesis de la higiene”, propuesta por el investigador David Strachan, que planteaba que la mayor exposición a infecciones infantiles ayudaba a entrar los sistemas inmunitarios para que no reaccionara de manera exagerada ante agentes inofensivos como el polen.

Esta fue propuesta en 1989, pero la evidencia daba de cien años atrás, cuando Charles Blackley se refirió a la fiebre del heno como una enfermedad de la “clase educada” que rara vez se presentaba en agricultores o personas que vivían en condiciones menos limpias.

Las infecciones infantiles definitivamente no son buenas

Sin embargo, estudios de Dinamarca, Finlandia y el Reino Unido no han encontrado relación alguna entre el número de infecciones virales durante la infancia y las alergias. Es decir, la “hipótesis de la higiene” no puede explicar la aparición de las alergias.

Por el contrario, se ha encontrado que la exposición a infecciones virales infantiles puede contribuir con el desarrollo del asma en niños predispuestos. Por lo que se ha empezado a pensar que incluso esta visión podría ser potencialmente peligrosa porque sugiere que evitar la infección es algo malo, como ocurre en muchos grupos antivacunas.

De modo que hábitos de higiene recomendados como lavarse las manos con agua y jabón son vitales para reducir la propagación de enfermedades infecciosas, especialmente en medio de la emergencia del coronavirus de Wuhan.

Microbios que no enferman

Lo que sí parece ser cierto es que para mantener nuestro sistema inmunológico saludable necesitamos exponernos a una amplia gama de bacterias, hongos y otros microbios, pero en condiciones en las que no nos enfermen.

41 por ciento de los niños asmáticos son fumadores pasivos

Algunos estudios recientes muestras que las personas que viven en ciudades, pero cerca de ecosistemas verdes y biodiversos tienden a ser más saludables, e incluso sufren menos de presión arterial alta, diabetes y muerte prematura.

E incluso, la investigación ha encontrado que crecer en una granja o cerca de bosques, donde hay más exposición a ecosistemas más biodiversos, reduce la probabilidad de desarrollar asma y otras alergias.

Una sana exposición a los microbios

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Exponerse a microbios no patógenos puede entrenar al sistema inmunitario a no reaccionar exageradamente ante agentes inofensivos como el polen.

De modo que este puede ser un punto de partida con potencial para evitar el desarrollo de estas afecciones: tratar de exponer a los niños a entornos más similares a la naturaleza, donde evolucionaron los humanos y su sistema inmunológico.

Así que dejarlos jugar al aire libro, tener un jardín o vivir cerca de espacios verdes que cuenten con plantas con flores puede ser la forma más sana de exponerlos a microorganismos inofensivos y protegerlos de alergias.

Aunque los estudios también recomiendan la leche materna durante los primeros meses de vida, pues se ha observado que los bebés amamantados tienden a tener microbiomas intestinales más diversos, lo que los hace menos propensos a este tipo de afecciones.

De igual forma, seguir una alimentación variada que incluya alimentos frescos y fermentados puede favorecer un microbioma intestinal saludable y limitar el uso de antibióticos a cuando sea estrictamente necesario.

Referencia:

Early exposure to infections doesn’t protect against allergies, but getting into nature might. https://theconversation.com/early-exposure-to-infections-doesnt-protect-against-allergies-but-getting-into-nature-might-126603

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