La investigación ha demostrado que las habilidades de la función ejecutiva –las habilidades cognitivas que nos permiten prestar atención, inhibir los comportamientos impulsivos y tener en cuenta la información relevante– son importantes para un aprendizaje efectivo.

Hay grandes diferencias individuales en las aptitudes para la función ejecutiva, y hay pruebas que sugieren que los niños de entornos más aventajados tienden a tener mejores funciones ejecutivas y mejores aptitudes matemáticas.

Midiendo habilidades

En este contexto, un equipo de investigadores de la Universidad de Sheffield se propuso evaluar si las diferencias de rendimiento en matemáticas tempranas se deben a diferencias en las funciones ejecutivas y si una breve intervención cognitiva en las funciones ejecutivas ayudaría a reducir tales brechas.

Estos resultados podrían proporcionar una base para nuevos tipos de intervenciones orientadas a reducir las diferencias en las habilidades numéricas tempranas.

Para ello, el equipo de investigación reunió a un grupo de 175 niños en edad preescolar de orígenes sociales diversos y midieron sus habilidades de función ejecutiva y sus habilidades matemáticas. Luego, por asignación aleatoria, conformaron un grupo de intervención de función ejecutiva y un grupo de control activo.

Los niños de ambos grupos jugaron a juegos computarizados durante 20 minutos en cuatro sesiones en un mes. Los niños del grupo de intervención jugaron juegos que involucraban la función ejecutiva. Por ejemplo, un juego consistía en recordar dónde estaban escondidas las recompensas detrás de los objetos, otro juego consistía en atrapar peces pero no tiburones.

El grupo de control activo jugó juegos que involucraban atención básica y búsqueda visual.

Luego midieron la función ejecutiva y las habilidades matemáticas de los niños una semana después de la intervención y hasta un año después. Esto permitió examinar si los niños del grupo de intervención mejoraron en tareas no entrenadas con el tiempo.

Habilidades de pensamiento básicas

Los investigadores encontraron que el uso de ejercicios de entrenamiento cerebral para mejorar las habilidades de pensamiento básicas no aumenta a su vez la capacidad matemática. En cambio, las habilidades de pensamiento básicas, como la memoria y la atención, son habilidades clave que apoyan el aprendizaje temprano de las matemáticas.

El estudio demostró que una forma de apoyar a los niños que pueden estar teniendo dificultades con las matemáticas tempranas es apoyar estas habilidades de pensamiento básicas.

Hay evidencia que sugiere que los niños de entornos más aventajados tienden a tener mejores funciones ejecutivas y mejores aptitudes matemáticas.

Acorde a este planteamiento, los investigadores probaron una técnica de intervención para mejorar las habilidades cognitivas de los niños directamente para ver si esto tenía un efecto en cadena sobre su capacidad matemática.

La intervención implicó simples desafíos de entrenamiento cerebral que los niños completaron una vez a la semana. Aunque los niños mejoraron su rendimiento en las tareas de entrenamiento cerebral, no hubo ninguna mejora en sus habilidades matemáticas.

Se espera que estos resultados sirvan de base para nuevas investigaciones que prueben diferentes tipos de intervenciones orientadas a reducir las diferencias en las habilidades numéricas tempranas y ayudar a los niños desfavorecidos que podrían estar en riesgo de quedarse rezagados en las matemáticas.

Referencia: A Short Executive Function Training Program Improves Preschoolers’ Working Memory. Frontiers in Psychology, 2015. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2015.01827