Aquí estamos, a dos días del evento para celebrar el arte del cine que tienen a todos haciendo planes para el domingo 09 de febrero, y a algunos consumiendo películas, documentales y cortos como si no hubiera un mañana.

Si bien ya hemos conversado de los Premios de la Academia desde muchísimo antes de que los nominados siquiera se hubieran anunciado, también hemos resumido algunas de las producciones que no pueden dejar de ver, es momento de centrarnos en la gran protagonista de la noche. Sí, en la estatuilla dorada que todos anhelan recibir pasado mañana, pero que muy pocos tendrán el honor de tener en sus manos.

Ahí donde la ven, la imponente estatuilla tiene una buena cantidad de curiosidades, más allá de cuántas se han roto, cuántas se han caído, cuántas se han perdido y todo lo demás que vemos al aire. Para seguir en el modo Oscars, que al parecer nos luce bastante bien, quisimos contarles algunos de esos datos que algunos desconocerán y otros quizás ni se imaginan.

Punto de origen

Si bien muchos pensarán que la elegante estatuilla es hecha en algún país ostentoso y con un material que no se puede conseguir en ningún otro lado, la verdad es que el elegante hombrecito que ni siquiera se llama “Óscar” –hablaremos de eso más adelante– está hecho en Brooklyn, Nueva York.

Sí, así como “lo escuchan”, la estatuilla dorada que todo actor, director, productor, editor y animador desea tener en sus manos está hecha en Estados Unidos, por Polich Tallix (ubicado en Rock Tavern) en conjunto con Epner Technology.

Los primeros son quienes se encargan de crear la estructura del “trofeo”, mientras que los segundos son los encargados de revestirlo de ese particular color dorado (Laser Gold) desde 2016. Una de las primeras curiosidades, es que ese tono de dorado en realidad estaba destinado para Xerox y hasta se modificó para una nave espacial de la NASA.

Sin embargo, la Academia se hizo del color hace cuatro años y desde entonces las estatuillas son de oro puro de 24 kilates, siendo tres veces más duro que el oro ordinario.

Apariencia y nombre

Tal como se los prometimos, les contaremos la “verdadera” historia detrás del nombre del peculiar “Óscar”, que no se llama así. Desde un principio, la estatuilla se llamaba “Premio al Mérito de la Academia”, sin embargo, aunque es un misterio la exacta razón de cómo pasó a llamarse “Óscar”, un fuerte rumor asegura que fue Margaret Herrick –anteriormente bibliotecaria de la Academia y pasó a ser directora ejecutiva– quien le puso el nombre tras una simple broma.

Los rumores afirman que Herrick comentó que la parte posterior de la estatuilla se parecía a su tío Óscar. No fue sino hasta 1939 que la Academia adoptó el nombre como propio, pero desde 1934 se estaba usando el nombre de forma coloquial.

Ahora bien, no podemos hablar de nombre sin hablar de apariencia, y es que aunque muchos creerán que el hombre que se representa en la estatuilla es un gran magnate americano, en realidad –los americanos radicales tendrán un infarto en este momento– el Óscar está hecho “a imagen y semejanza” de Emilio Fernández, un actor y cineasta mexicano.

De acuerdo a lo que se afirma, en su paso por Hollywood, Fernández se hizo amigo de la actriz mexicana Dolores del Río, quien en ese entonces era esposa de Cedric Gibbons, el director de arte del estudio Metro-Goldwyn-Mayer, y además era miembro de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas.

Gibbons era el encargado de supervisar el diseño de la estatuilla y cuando conoció a Fernández le pidió que posara para crear un simple boceto, que terminó siendo el trofeo que se ha estado otorgando desde 1929.

La ironía de todo esto es que la comunidad latina no ha tenido la mejor representación dentro de la Academia, y resulta que la estatuilla más preciada de todas, es un “tributo” a la apariencia de los no americanos. Extraño, ¿no?

Precio y valor

Aunque por su peso –aproximadamente lo que pesa un bebé recién nacido– y los kilates de su oro, muchos creerán que el valor del Óscar está por los cielos y que hacerse con uno, y venderlo, es tremendo negocio. No obstante, lo muchos no saben es que desde un fallo judicial en el 2015, la estatuilla pasó a valer $1. Sí, así mismo, un trofeo que para hacerse cuesta unos $400 solo se puede “revender” por un dólar.

Sin embargo, en el 2000 otro gallo cantaba. En el inicio del milenio, alguien (o algunos) se destinaron a robar las estatuillas de su camión de reparto, pero lo curioso no es el robo, es que luego de que se perpetró el delito, las estatuillas fueron encontradas en por un traficante de basura.

Bonus Track

Para cerrar, no podemos dejar por fuera algunos datos de relevancia dentro del mundo de las curiosidades del Premio. Por ejemplo, cada año se realizan más estatuillas de las que se entregarán, esto por casos de empate o múltiples ganadores dentro de la misma categoría, por lo mismo, ninguno de los premios están gravados con ningún nombre, para así garantizar el factor “sorpresa”.

Por otro lado, si alguna vez se preguntaron de dónde se popularizó la fotografía en la que cada estrella sale besando su premio Óscar, pues la respuesta es Audrey Hepburn, ella fue la primera en 1954 quien besó al pequeño hombrecito para una fotografía por la celebración de su victoria, por su papel en Roman Holiday.

Por último, hasta 1962 existió el Premio Juvenil de la Academia, donde los pequeños talentos eran premiados junto con los de su edad, sin embargo, actualmente, un contendiente a Mejor Actor puede tener 12 años mientras su rival tiene 55.