Cada año, la importancia de la igualdad de género y la inclusión de las mujeres en el ámbito audiovisual se ha incrementado, de forma que estas logren tener los créditos que se merecen y se puedan derrumbar los estereotipos que giran en torno al género femenino. Sin embargo, aún hay mucho camino por recorrer, y mientras tanto, podemos evaluar las películas que salgan para conocer si se acercan más a este ideal.

Hoy en día, la prueba más común para conocer esto es el Test de Bechdel. Este fue creado por Alison Bechdel en su cómic de 1985 titulado “Dykes to Watch Out For” y es una forma en la que se puede medir el sesgo de género en las películas.

Este dicta que la película debe cumplir con tres sencillos requisitos: que existan dos personajes femeninos con nombres, que hablen entre sí y que el tema de esta conversación no sea un hombre.

Suena bastante simple y muchos pensarán que es muy sencillo encontrar películas que logren pasar esta prueba, pero la verdad es otra. De hecho, por muy increíble que pueda parecer, de todas las ganadoras al Óscar como mejor película solo el 49% logran aprobar el test, y si nos vamos a las nominadas a los Óscars de este año, tan solo la mitad cumple con las características solicitadas.

Acorde a estas estadísticas, menos de la mitad de las películas que han sido nominadas a los premios de la Academia logran presentar personajes femeninos tridimensionales que se preocupen por algo más que un hombre, y suena bastante preocupante.

Sin embargo, la verdad es que la igualdad de género en las películas no puede medirse en tan solo tres preguntas.

No es tan acertado como parece

La película ‘Gravity’ (2013), protagonizada por Sandra Bullock, no logra pasar este test, a pesar de que se trata de una película en la que solo aparece una mujer astronauta utilizando sus conocimientos para poder volver a la Tierra mientras supera traumas del pasado. Es un film que demuestra perfectamente el desarrollo de un personaje femenino, pero al ser prácticamente el único personaje de la película —sin contar a George Clooney interpretando a su compañero, que aparece durante unos 20 minutos a lo sumo— está bastante complicado que logre aprobar el test de Brechtel.

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Sin embargo, ‘Frozen’, del mismo año, sí cumple con todas las características, y a pesar de que sus personajes principales son mujeres, no es una película tan feminista como parece. Por ejemplo, cuando comienza la película, Ana está tratando de conseguir al hombre indicado y, al final del film, lo encuentra de todos modos en el leñador que la guía hasta su hermana.

De hecho, muchas películas de Disney logran aprobar este test y en realidad muestran a las mujeres como damiselas indefensas que necesitan de la ayuda de un hombre. Por ejemplo, ‘Blancanieves y los siete enanos’ (1937), una película que no es para nada feminista.

Solo evalúa lo que vemos en pantalla

Sofia Coppola, Directora de cine

Hay muchísimas pruebas que sirven para medir el feminismo cinematográfico. Por ejemplo, la actriz Rory Uphold diseñó un test que determina que si al menos el 50% del equipo que desarrolla una película son mujeres, se considera una película feminista. De 50 films evaluados, ninguno pasó esta prueba.

El Test de Bechtel solamente determina si los personajes femeninos que observamos en pantalla están bien desarrollados, pero la verdad es que una película podría cumplir sus estándares y al mismo tiempo estar conformada por un equipo 99% masculino. Es entonces cuando cabe preguntarse, ¿es esta una película enfocada realmente en la igualdad de género?

Entonces realmente no podemos decir que las preguntas planteadas por Bechtel en los años ochenta no funcionan como una guía útil para evaluar la presencia femenina en las películas, pero no podríamos afirmar que es la prueba más confiable en determinar si estas realmente respetan el ideal de la igualdad de género. Sin embargo, también hay que tomar en cuenta el contexto, pues quizás en la época de publicación del cómic el movimiento feminista no había tomado tanta forma como en la actualidad, así que tiene bastante mérito por eso.

Aún así, como se mencionó anteriormente, no es posible determinar un concepto tan amplio en solo tres preguntas, sobre todo si se trata de una industria en la que los productos los conforman cientos de personas que trabajan arduamente en la realización de una película.

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