En materia médica, la ablación se define como la extirpación de cualquier órgano, tumor o parte del cuerpo por medio de un procedimiento quirúrgico, o por la aplicación de radiación, frío, calor o medicamentos.

En la mayoría de los casos de ablación, los especialistas se verán obligados a extirpar órganos del cuerpo humano por alguna razón médica subyacente que puede estar ocasionando malestar. Sin embargo, también existen otras razones no médicas que son motivo de preocupación a nivel mundial.

Una de ellas es la mutilación genital femenina, una práctica aún muy arraigada en diferentes comunidades y que supone una violación a los derechos fundamentales, la integridad física y la salud de las niñas.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estableció el 6 de febrero de cada año como el día de Tolerancia Cero a la Mutilación Genital Femenina, y dedicaremos este artículo a explicar los detalles en torno a esta práctica a fin de concienciar a nuestros lectores respecto a este tema.

¿Qué es la mutilación genital femenina?

La mutilación genital femenina (MGF) consiste en la extirpación parcial o total de los órganos sexuales femeninos sin causas médicas. Se trata de una práctica aplicada bajo motivos religiosos, culturales y estéticos, pero también como una forma de castigo por ciertas prácticas sexuales consideradas incorrectas.

Y a pesar de que esta práctica puede ser autorizada por un médico, sigue considerándose una violación de los derechos de las niñas y las mujeres. “Su medicalización no la hace más segura, moral o defendible”, señala la ONU en un comunicado reciente.

Tipos de mutilación genital femenina

Datos varios sobre la mutilación genital femenina. Crédito: Telam.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica la mutilación genital femenina en cuatro tipos: clitoridectomía o tipo I, escisión parcial o total del clítoris y los labios menores o tipo II, estrechamiento de la abertura vaginal o tipo III, y un tipo IV que incluye todos los demás métodos.

La MGF Tipo I o clitoridectomía consiste en la resección parcial o total del clítoris o prepucio. En general, se subdivide en tipo Ia, cuando se hace únicamente la resección del capuchón o prepucio del clítoris; y tipo Ib, cuando se hace la resección del clítoris junto con el prepucio.

La MGF Tipo II consiste en la resección parcial o total del clítoris y labios menores, con o sin escisión de los labios mayores. Esto también se puede realizar de tres formas diferentes: tipo IIa, cuando la resección solo incluye a los labios menores; tipo IIb, cuando se hace la resección parcial o total de los labios menores junto con el clítoris; y tipo IIc, cuando se hace la resección total o parcial del clítoris, los labios menores y también los labios mayores.

La MGF Tipo III o estrechamiento de la abertura vaginal, con la creación de un sello mediante el corte y la recolocación de los labios menores y/o mayores, ya sea con o sin escisión del clítoris. Se puede hacer de dos formas: tipo IIIa, la cual consiste en la resección y recolocación de los labios menores; y la tipo IIIb, que consiste en resección y recolocación de los labios mayores.

Y por último, la MGF tipo IV, que incluye a todos los demás procedimientos de mutilación genital femenina sin fines médicos, como la punción, perforación, incisión, raspado o cauterización.

El origen de esta práctica

El origen de la mutilación genital femenina aún no está claro, pero la ONU estima que existe desde antes de la aparición del cristianismo y del Islam. Ninguna de estas religiones fomenta o promueve esta práctica, pese a que muchas se llevan a cabo en territorios musulmanes y cristianos.

Pero existe evidencia de que en tiempos tan recientes como el siglo pasado, la mutilación genital femenina se aplicaba en Europa Occidental y en Estados Unidos como tratamiento para afecciones psicológicas, según indica un informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) presentado en 2019.

“En una fecha tan reciente como la década de 1950, la clitoridectomía se practicaba en Europa occidental y en los Estados Unidos para tratar lo que se percibía como una dolencia: la histeria, la epilepsia, los desórdenes mentales, la masturbación, la ninfomanía y la melancolía”.

También figuran otras razones tocan aspectos higiénicos, estéticos, sanitarios, socioeconómicos, cuyo trasfondo es la desigualdad de género. Del mismo modo en que las mujeres son obligadas a someterse a estos procedimientos, se les priva del acceso a la educación y a la integración en el sistema laboral, fomentando su dependencia perenne.

Países en los que se practica la mutilación genital femenina

La mutilación genital femenina se practica en más de 30 países de África, y aunque cueste creerlo, también en algunas comunidades de migrantes que viven en Europa, Oceanía, América del Norte, siendo de especial mención España y Estados Unidos.

También países asiáticos como India, Indonesia, Pakistán o Irak, aunque también en algunas comunidades indígenas latinoamericanas de Colombia, Perú y Ecuador. Y aunque el apoyo de estas prácticas esté disminuyendo incluso en países donde su incidencia estaba aún más arraigada, como Egipto y Sudán, informes recientes indican que casi 8 de cada 10 niñas fueron víctimas de esta mutilación por el personal médico, según la UNICEF. De hecho, el informe la Unfpa lo sigue declarando un problema universal.

Consecuencias de la ablación genital de las mujeres

Además de la profunda desigualdad de género y el objetivo de mantener la dependencia de la mujer hacia el hombre, esta práctica, aunque realizada por médicos, también tiene serias consecuencias sobre su salud.

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Además de todos los problemas de salud derivados de la mutilación genital, las mujeres afectadas también pueden padecer depresión y problemas de autoestima.

Se ha hablado de dificultades obstétricas como partos prolongados y obstruidos, episiotomías y desgarros perineales. Pero el daño se hace presente incluso en su vida cotidiana y sexual. Las mujeres que han sido sometidas a este procedimiento pueden sufrir menstruaciones dolorosas, micción dolorosa, infecciones del tracto urinario, leucorrea, prurito, vaginosis bacteriana y otras infecciones. Además, son dos veces más propensas a no experimentar deseo sexual y tienes 1,5 veces más probabilidades de tener relaciones sexuales dolorosas.

Un nuevo estudio publicado recientemente por la UNICEF indica que, lejos de evitar supuestos peligros, “sigue eliminando y dañando los tejidos sanos y normales e interfiere con las funciones naturales del cuerpo de una niña”.

La ONU también indica que las mujeres afectadas pueden padecer trastornos psicológicos como depresión, ansiedad, trastorno de estrés postraumático y baja autoestima.

Lucha mundial contra la ablación, avances y actualidad

El informe de la UNICEF revela que cerca de una de cada cuatro niñas y mujeres son víctimas de la mutilación genital femenina. Esto supone unos 52 millones de casos en todo el mundo que la sufrieron por parte del personal sanitario.

Así también, los registros indican que la proporción de afectadas por mutilación genital por medio de servicios médicos es el doble de alta en adolescentes: entre los 15 y 19 años de edad ocurre en 34 por ciento, mientras que entre los 45 y 59 años un 16 por ciento.

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Dado que el trasfondo de esta práctica es la desigualdad de género, uno de los primeros pasos para extinguirla es cambiar la mentalidad de las personas.

Y a pesar de que se ha disminuido la prevalencia de esta práctica en todo el mundo desde hace tres décadas, aún queda mucho trabajo por hacer. En los 31 países de los que se dispone información, al menos 200 millones de niñas y mujeres fueron sometidas al procedimiento, y 68 millones corren el riesgo de sufrirla para 2030.

En cuanto a los avances en la lucha, el fallecimiento de una niña de 12 años en Egipto a causa de la MGF provocó el rechazo del gobierno, la ONU y la comunidad internacional a dicha práctica. Irónicamente esta había sido prohibida en 2008, y la pena por continuarla fue incrementada en 2016.

“La mutilación autorizada por el médico sigue siendo una mutilación. Los profesionales sanitarios cualificados que practican la ablación violan los derechos fundamentales, la integridad física y la salud de las niñas”, dijo la directora ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore. “La medicalización de la práctica no la hace más segura, moral o defendible”.

Y tal como indica Fore en su informe, se trata de un problema originado de las desigualdades de género, “el primer paso para finalizarla es cambiar la mentalidad de la gente. Estamos progresando. Las actitudes cambian. Los comportamientos cambian. Y, en general, se mutila a menos niñas”.

Solo en 2020 existe el riesgo de que más de cuatro millones de niñas sean sometidas a la mutilación genital en todo el mundo. Este y todos los días es necesario recordar que se trata de un problema latente que merece ser aniquilado.

Referencias:

Una de cada cuatro víctimas de la mutilación genital femenina la sufrió en centros sanitarios. https://news.un.org/es/story/2020/02/1469162

Clasificación de la mutilación genital femenina. https://www.who.int/reproductivehealth/topics/fgm/overview/es/

Más de 200 millones de niñas y mujeres son víctimas de la mutilación genital. https://www.telam.com.ar/notas/202002/429765-la-mutilacion-genital-femenina-no-decrece-en-el-mundo-pese-a-los-esfuerzos-de-las-organizaciones.html