La cocaína es un poderoso psicoestimulante cuyo abuso ilícito se ha convertido en una grave preocupación social y de salud pública.

La cocaína ingresa rápidamente al cerebro cruzando la barrera hematoencefálica y ejerce sus efectos sobre el sistema nervioso central, lo que puede ocurrir a través de la circulación después de aplicar una inyección o mediante el transporte directo desde la cavidad nasal al cerebro a través del sistema olfativo cuando se inhala.

Combatiendo sus propiedades adictivas

Los efectos adictivos de la cocaína son rápidos, mediados principalmente por su capacidad de bloquear el transportador de dopamina en el sistema nervioso central, lo que resulta en una euforia profunda que los abusadores tratarán de repetir, incluso a costa de su salud.

Si bien la nueva formulación de la vacuna solo se ha probado en ratones, el impacto observado luce prometedor para las poblaciones humanas.

A pesar de los riesgos obvios para la salud asociados con el consumo abusivo de cocaína, más del 95 por ciento de los adictos que intentan renunciar a su consumo fallan y, a pesar de contar con un nutrido conocimiento sobre la ciencia básica de la química de la cocaína y la biología de la adicción, no se han generado farmacoterapias exitosas para combatir sus propiedades adictivas.

El concepto de una vacuna contra la cocaína se ha propuesto como una nueva intervención farmacológica para tratar el abuso de cocaína. En esta estrategia, se administrara una vacuna terapéutica de cocaína a los adictos, lo que resulta en la producción de anticuerpos “anti-cocaína” que evitan que la droga acceda al sistema nervioso.

Sin embargo, los enfoques de vacunación actuales no son óptimos en términos de inducir consistentemente respuestas de alto nivel contra la cocaína en las rutas potenciales de administración, es decir, tanto en el suero como en las secreciones de la mucosa.

Nueva formulación

Es este sentido, un estudio en ratones realizado por investigadores de la Universidad de Duke muestra que agregar un ingrediente a una vacuna de cocaína existente, parece mejorar su efectividad para bloquear el efecto psicoestimulante de la droga.

Los resultados del estudio pueden relevantes para el tratamiento de la adicción, ya que más del 95 por ciento de los adictos a la cocaína que intentan renunciar a su consumo fallan.

La vacuna, que es una gota nasal líquida en lugar de una inyección, incluye un nuevo compuesto (mastoparan-7) que ayuda al sistema inmunitario a crear respuestas de anticuerpos contra la cocaína.

Si bien la nueva formulación de la vacuna solo se ha probado en ratones, el impacto observado luce prometedor para las poblaciones humanas. Al respecto, el investigador Herman Staats, profesor de inmunología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Duke y autor principal del estudio, explicó:

“Al inducir respuestas de anticuerpos que bloquean la actividad de las drogas, podríamos prevenir el efecto psicoestimulante asociado con el uso de la cocaína. Si las personas no obtienen la sensación euforia típica esperada de uso de la droga, pueden estar mejor capacitados para permanecer en los programas de tratamiento de su adicción”.

Estos resultados, explican los autores del estudio, proporcionan una potencial nueva estrategia para combatir la adicción a la cocaína mediante la vacunación de la mucosa.

Referencia: Novel mucosal adjuvant, mastoparan-7, improves cocaine vaccine efficacy. Npj Vaccines, 2020. https://doi.org/10.1038/s41541-020-0161-1