En el pasado se conocía a los pingüinos como pájaros bobos, por su forma de caminar, pero los pingüinos africanos (Spheniscus demersus) han ganado mayor reconocimiento bajo este apodo debido a la forma en que se comunican, rebuznando como los burros.

Y aunque muchos podrían burlarse de esto, una investigación publicada recientemente en la revista Biology Letters sugiere que no se trata de ninguna broma: este lenguaje “idiota” en realidad sigue las mismas reglas lingüísticas básicas que el inglés.

Dos leyes que rigen las lenguas humanas

En trabajos previos se demostró que los pingüinos africanos usaban tres tipos distintos de sonidos, los cuales son muy similares a las sílabas pronunciadas por los humanos al hablar. Suelen usarlos para saludarse, aparearse o defender su territorio. Pero en esta oportunidad el objetivo era determinar si esas “sílabas” seguían dos reglas lingüísticas comunes.

Una de las reglas es la ley de brevedad de Zipf, la cual establece que cuanto más frecuentemente se usa una palabra en cualquier idioma, más corta tiende a ser, lo cual fue analizado en más de 1,000 idiomas del mundo y se encontró que dicha regla en efecto se mantuvo en todos ellos.

La segunda es la ley Menzerath-Altmann, que plantea que cuanto más larga sea una palabra o frase, más cortas son las sílabas que las constituyen. Mientras que hay más probabilidad de que las palabras más cortas tengan sílabas más largas. Por ejemplo, la palabra “onomatopeya”, en español, tiene sílabas más cortas que “diván”, una palabra corta pero con una sílaba más larga.

Comunicación inteligente

Los investigadores eran conscientes de que los pingüinos machos tienden a vocalizar mucho durante el periodo de apareamiento, razón por la cual decidieron utilizar precisamente esta población para su estudio. Entonces registraron casi 600 vocalizaciones de 28 pingüinos machos adultos que viven en zoológicos ubicados en Italia.

Confirmaron que las vocalizaciones de los pingüinos tontos macho se ajustaban a las leyes de Zipf y Menzerath-Altmann. Notaron que las llamadas más cortas tendían a ser las más comunes, mientras que las frases más largas estaban compuestas de sílabas más cortas, tal como en los idiomas humanos.

Esto también ha sido comprobado en la comunicación entre los primates no humanos. Sin embargo, este nuevo estudio representa la primera evidencia alejada de los primates que sostiene que estos patrones lingüísticos se extienden también al reino animal.

Referencia:

Do penguins’ vocal sequences conform to linguistic laws? https://royalsocietypublishing.org/doi/10.1098/rsbl.2019.0589