En los últimos 250 años, los niveles de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera aumentaron casi un 40 por ciento, desde los niveles preindustriales de aproximadamente 280 partes por millón de volumen (ppmv) hasta más de 400 ppmv en 2015.

Este ritmo de aumento, impulsado por el uso indiscriminado de combustibles fósiles por parte del hombre y la deforestación, es al menos un orden de magnitud más rápido de lo que ha ocurrido durante millones de años, y la concentración de CO2 atmosférico actual es mayor que la experimentada en la Tierra durante al menos los últimos 800.000 años.

Reacciones químicas

El aumento del CO2 atmosférico está atenuado por la captación oceánica, que representa casi un tercio del carbono antropogénico añadido a la atmósfera. Cuando el CO2 se disuelve en el agua, se producen reacciones químicas que reducen el pH del agua de mar, haciéndolo más ácido, un proceso que se conoce como acidificación oceánica (AO).

Muchos de los organismos más sensibles a la acidificación oceánica constituyen la base de la red alimentaria ecológica en los entornos oceánicos, como el plancton (en la imagen).

Cuando el dióxido de carbono de la atmósfera se disuelve en el agua de mar, forma ácido carbónico y libera iones de hidrógeno, los cuales se unen a los iones de carbonato disponibles (CO3-) para formar bicarbonato (HCO3-), agotando el carbonato disponible en los océanos.

Esto es un gran problema porque disponer de menos carbonato en los océanos dificulta a las criaturas calcificadoras como los corales, almejas, erizos de mar o plancton formar sus conchas o esqueletos de carbonato de calcio.

De modo preocupante, muchos de los organismos más sensibles a la acidificación oceánica constituyen la base de la red alimentaria ecológica en los entornos oceánicos. Por lo tanto, la amenaza de estas especies pone en peligro a un número aún mayor de vida marina y, a su vez, a las comunidades que dependen de los recursos oceánicos.

La acidificación afectará directamente a una amplia gama de organismos marinos que construyen conchas a partir del carbonato de calcio, desde los cocolitóforos y pterópodos planctónicos y otros moluscos, hasta los equinodermos, los corales y las algas coralinas.

Consecuencias de gran alcance

Nuestra comprensión actual de los posibles impactos de la acidificación oceánica en los organismos marinos proviene mayormente de experimentos de laboratorio y de mesocosmos de corta duración; por consiguiente, se desconoce en gran medida la respuesta de los organismos individuales, las poblaciones y las comunidades a cambios graduales más realistas.

La concentración de CO2 atmosférico actual es mayor que la experimentada en la Tierra durante al menos los últimos 800.000 años.

Tampoco se conocen bien las posibilidades de los organismos marinos de adaptarse al aumento del CO2 ni las consecuencias más amplias para los ecosistemas oceánicos; un conjunto de pruebas incipientes sugiere que el impacto del aumento del CO2 en la biota marina será más variado de lo que se pensaba, con ganadores y perdedores ecológicos.

Es probable que la acidificación oceánica afecte a la dinámica biogeoquímica del carbonato de calcio, el carbono orgánico, el nitrógeno y el fósforo en el océano, así como a la especiación química del agua de mar de los metales traza, los oligoelementos y la materia orgánica disuelta.

La acidificación afecta procesos tan fundamentales para la estructura y función generales de los ecosistemas marinos que cualquier cambio importante podría tener consecuencias de gran alcance para los océanos del futuro y para los millones de personas que dependen de sus alimentos y otros recursos para su subsistencia.

Referencia: What is Ocean Acidification? Pacific Marine Environmental Laboratory Carbon Dioxide Program. https://bit.ly/2vUbGOv